Perfilar las cejas y los labios con el objetivo de rescatar las facciones desdibujadas por el paso de los años.
Estética
El transcurrir de los años no solo añade edad, sino que también desvanece las facciones. Así se consigue recuperar la naturaleza auténtica del semblante.

Sabrina Eleonore, formadora de profesionales y fundadora de Un Jour Un Regard
Existe un impacto del transcurrir de los años en el semblante, tan imperceptible como desalentador. Habitualmente observamos los surcos, la falta de firmeza, el matiz y todas las señales manifiestas e incluso a veces nos agradan por ser huellas de carácter, pero casi no percibimos otro fenómeno que ocurre, el cual suma edad y que, eso es lo lamentable, desdibuja la identidad.
Para expresarlo mediante una imagen ágil y visual, podríamos referirnos a facciones que se desdibujan, a semblantes que parecen haber sido rozados por un borrador. Si bien este fenómeno deriva de la reducción de colágeno, elastina y tejido graso profundo, el impacto del sol acumulado y diversos ciclos hormonales funcionan también como agua vertida sobre una acuarela.
Los aspectos fundamentales donde se percibe esta transformación y los más sencillos de restablecer son dos: las cejas y los labios
Existen dos elementos clave donde esta transformación es evidente y que resultan sencillos de restaurar: las cejas y los labios. La disminución del pelo o de su pigmentación, junto con un cutis sin brillo, contribuyen igualmente a esa sensación de rostro desdibujado. No obstante, aun sin intervenir en esos aspectos, basta con definir nuevamente el contorno de cejas y labios para que el carácter parezca manifestarse de nuevo.
¿Qué ocurre en los labios y en las cejas?
Con el tiempo, los labios se vuelven más delgados (adelgazamiento), perdiendo firmeza y pigmentación. El arco de cupido se desdibuja, sumándose a ello la formación de líneas peribucales ocasionadas por la carencia de sostén y la constante actividad de los músculos.
El síntoma inicial en las cejas es la pérdida de pelo. Repentinamente pierden densidad por áreas, ya sea por el surgimiento de canas o de calvas. Igualmente su ubicación baja debido a la menor elasticidad cutánea, la gravedad y la reducción de la base ósea y grasa en la región frontal y periorbital. Esto suele asociarse con un sobrante de piel en el párpado superior, lo que incrementa la sensación de pesadez en la mirada.

¿Cómo recuperar lo perdido?
Con el objetivo de mitigar tales impactos, la medicina estética recurre a procedimientos mediante sustancias inyectables que proporcionan volumen y firmeza.
No obstante, existe un método bastante más sencillo, una propuesta que aparenta surgir de la imaginación infantil aunque en realidad exige una destreza técnica elevada y una perspectiva sumamente pulida: volver a trazar aquello que se ha desvanecido. Esta es la labor que desempeña Sabrina Eleonore, instructora de especialistas y creadora de Un Jour Un Regard (París, Nueva York y Madrid), mediante su procedimiento de micropigmentación empleando bambú.
Se trata de “una técnica ancestral, heredada del tatuaje con bambú. El tratamiento se realiza completamente a mano, sin máquinas eléctricas y sin un diseño previo rígido dibujado sobre el rostro. Esta técnica se basa en un trabajo realizado totalmente a mano, y requiere de una gran capacidad de visualización de las simetrías naturales del rostro”, nos cuenta.

Se utiliza en las cejas, en el contorno de las pestañas (similar a un eyeliner bastante tenue), en los labios, en las marcas de cicatrices, en la zona capilar para ocultar espacios con falta de cabello, en algunas pérdidas de color como las causadas por vitíligo y en arreglos muy puntuales.
¿Cómo es el resultado?
Al observar imágenes y ejemplos verídicos, lo más sorprendente es su invisibilidad. Se percibe un cambio, el rostro luce súbitamente una década más joven sin que se note el motivo. Sabrina lo define como “un resultado híperrealista, sutil y evolutivo”. Dicha característica se debe a que la coloración se desvanece orgánicamente en un periodo de 12 a 18 meses. Es evidente que restaurar el contorno y el tono de la boca y las cejas en una fisionomía donde los años o las vivencias han dejado su “goma de borrar”, genera un impacto sumamente intenso.
La labor en los labios “requiere muchísima sutileza. Seleccionamos los pigmentos según la tonalidad y el subtono de la piel, mezclando a veces varias gamas para crear un efecto natural y luminoso. El contorno nunca debe ser rígido. Debe permanecer suave, natural y capaz de envejecer con elegancia”. Asimismo, las cejas se perfilan siguiendo lo que las facciones requieren.

No posee un carácter perpetuo como el de un tatuaje. Sabrina comenta que “la pigmentación con bambú evoluciona con el rostro, mientras desaparece progresivamente, no es algo rígido como un tatuaje”. Este aspecto marca asimismo la distinción principal entre su método y el de los aparatos eléctricos.
¿Qué zonas es posible intervenir a través de la técnica de micropigmentación?
Pese a que la razón de este texto sea el impacto de su acción rejuvenecedora, la micropigmentación se implementa con variados propósitos. “Trabajamos sobre toda zona de cuerpo y rostro en casos de cicatrices (poslifting y otras), labio leporino, despigmentaciones por vitíligo, hacemos micropigmentación capilar, etc. Cada proyecto es único, pensado en función de la persona, nunca siguiendo una moda”.
Debido a esto, la variedad de edades entre quienes consultan es amplísima: “Yo tengo clientas y clientes de entre 12 y 92 años”, comenta Eleonore. Las metas resultan tan diversas como los propios individuos. No obstante, al tratar el tema de la revitalización facial, la especialista señala que los cambios “son especialmente emocionantes” ya que se genera esa percepción de haber recobrado el rostro de toda la vida.
Naty Abascal es clienta habitual. Y lo fue la bellísima Marisa Paredes.

Lo percibimos cada día en las pantallas.
Resulta habitual observar técnicas de maquillaje fijo en la televisión. Especialmente en los realities donde los participantes no disponen de sus neceseres de belleza y, no obstante, aparecen continuamente, tras bañarse en el océano, con los ojos delineados, un eyeliner perceptible o un semblante saludable que destaca.
Resulta más difícil de notar en los varones, ya que habitualmente solicitan únicamente cubrir espacios despoblados en el vello facial o definir nuevamente los contornos de sus cejas y labios. “Los políticos, actores y personas mediáticas recurren más a estos tratamientos, están acostumbrados. Pero hoy existe una nueva generación de hombres, a los que les gusta cuidarse sin necesidad de tener una imagen mediática”. El efecto final es imperceptible y, con mayor frecuencia de lo que imaginamos, este procedimiento estético es el responsable de perfeccionar el aspecto de diversas figuras conocidas.

Rizar el rizo
La cumbre para un profesional de la micropigmentación es laborar en conjunto con un cirujano maxilofacial en labores de reconstrucción. Igualmente con un médico estético si el usuario también solicita esos servicios. Diseñar las cejas a un individuo que utiliza neuromoduladores resulta óptimo si hay un entendimiento entre el facultativo y el artista que maneja el bambú. “Con frecuencia fotografío a mis clientes y hablo con sus médicos para anticipar, armonizar y hacer evolucionar el trabajo con el tiempo”.
Precauciones
Resulta bastante habitual experimentar una falta de coloración labial, especialmente en individuos que poseen cicatrices o son propensos a sufrir herpes. En tales situaciones, es frecuente que esta despigmentación se manifieste desde edades tempranas. Un aspecto relevante a considerar es la posibilidad de que el virus vuelva a activarse durante el procedimiento. Quienes suelen padecer brotes herpéticos necesitan seguir medidas médicas preventivas a lo largo de los siete días previos a la sesión. Por lo común, esto implica consumir los mismos fármacos empleados ante un brote activo, pero con un propósito preventivo.

Por otra parte “al finalizar el tratamiento, la piel puede mostrarse ligeramente enrojecida y las cejas suelen parecer más oscuras de lo que van a quedar durante dos o tres días”. Resulta esencial, durante las jornadas posteriores, eludir la radiación solar fuerte, el ejercicio físico o los baños en albercas.
No obstante, el cuidado principal que exige este método es la selección del pulso que realiza el trazo. Dado que el usuario permanece totalmente supeditado a este, pudiendo obtener un efecto artificial, evidente y poco estético o bien crear “un toque de poesía en la cara” al restituirle algo que había extraviado.