La experta Olga G. San Bartolomé acon
Cuidado del cabello
La experta nos cuenta qué tratamientos van mejor según nuestro tipo de cabello

Olga G. San Bartolomé es peluquera experta en el cuidado del cabello

El sol entra tímidamente por la ventana, avisándonos de que el día comienza. Nos levantamos, desayunamos y nos preparamos para lo que nos depara la jornada. Al mirarnos en el espejo, nos pasamos las manos por el pelo y suspiramos. Empezamos a desenredar nudos e intentamos darle forma a nuestra melena, pero no siempre tenemos éxito. ¿Qué hay que hacer para controlar nuestro cabello? ¿Qué estamos haciendo mal? Olga G. San Bartolomé, peluquera y responsable del área de Hair Care de Backstage BCN desde hace más de dos décadas, tiene las claves.
La autora de Secretos de Salón ha dedicado buena parte de su carrera a entender el cabello en todas sus texturas, necesidades y estaciones. Porque sí, de la misma manera que protegemos nuestro pelo del calor intenso y de la sal del mar en verano, también tenemos que cuidarlo en invierno. Aunque existen consejos generales, Olga advierte que hay que ser muy conscientes de las necesidades según nuestro tipo de pelo. “En invierno todavía más. No todos los cabellos reaccionan igual al frío. Adaptar los cuidados puede marcar una diferencia enorme en cómo se ve y se siente el cabello en los meses más fríos”, afirma.
Cabellos lisos o rizados

Aunque cada melena es un mundo con su propia historia, se suelen dividir en dos tipos: lisas y rizadas. En el primer caso, con el frío, “puede perder movimiento y verse más apagado, pero al mismo tiempo encresparse con facilidad en medios y puntas”. Para evitar este daño, es clave “hidratar sin sobrecargar y trabajar bien el sellado para que el cabello se vea más pulido y con brillo, sin perder ligereza”.
Por otro lado, el cabello rizado “es uno de los que más sufre en invierno porque se deshidrata mucho más rápido”. En ellos, no solo tiene un gran impacto el frío, sino también la humedad. “Cuando el cabello no está bien sellado, busca humedad en el ambiente y aparece el frizz”, comenta la profesional. Para evitarlo, es esencial “trabajar bien el sellado tras el lavado y apoyarse en productos de acabado que ayuden a mantener la cutícula cerrada”, asegura.
Cuando el cabello no está bien sellado, busca humedad en el ambiente
Si se tiene muy seco, “una muy buena opción es utilizar un tratamiento limpiador con un tipo de champú sin base jabonosa que ya incorpora acondicionador en su fórmula”. Este producto “limpia con suavidad y deja el cabello mucho más hidratado y flexible desde el primer lavado”, apunta. Una vez salimos de la ducha, se pueden mantener los rizos elásticos y sanos con “productos de styling que, además de definir, aporten tratamiento e hidratación para seguir reforzando esa parte”.
A la hora de secarlo, es ideal “utilizar un difusor específico”. De hecho, San Bartolomé señala que “prefiero trabajar solo con difusor, no con secadores que llevan difusor incorporado, porque el rizo queda más respetado”. Además, ayuda a reducir el encrespamiento.
El grosor del cabello, clave para su cuidado
Más allá de la forma que adopta nuestra melena, existen dos tipos de grosor de pelo: fino y grueso. En el primer caso, “se vuelve mucho más vulnerable y se rompe con mayor facilidad”. Evitar esta rotura es posible “prestando atención a cómo lo desenredamos”. Para este cabello, “hay que evitar peines duros o rígidos, especialmente con el cabello mojado”. En su lugar, podemos “desenredar con las manos cuando está húmedo y, si cuesta mucho, un truco que funciona muy bien es secarlo primero”. De hecho, Olga afirma que “al secarse, el cabello fino se desenreda casi solo”. Eso sí, “siempre con temperaturas medias y sin abusar del calor”.
En contraposición, encontramos el cabello grueso, que es más resistente al frío, “pero eso no significa que no necesite cuidados”. La hidratación y la nutrición son esenciales para esta tipología y, en caso de no realizarla correctamente, “tiende a volverse rígido y sin movimiento”, además de “perder flexibilidad”.
¿Y los cabellos teñidos?
Dentro de toda esta variedad, existe un cabello específico que muchas personas conocen de primera mano: el que está químicamente tratado, es decir, decolorado, con mechas o tratamientos técnicos. “Hay que prestar especial atención porque la deshidratación se produce mucho más rápido y el riesgo de rotura aumenta, especialmente en invierno”, advierte San Bartolomé.
“Después de cualquier trabajo de color, mechas o tratamiento que haya alterado la fibra, es fundamental seguir una rutina específica, prescrita por tu peluquero profesional”, recomienda Olga. Si no se siguen estas recomendaciones, podemos encontrarnos con “un cabello apagado, oscuro, deshidratado, con rotura y puntas abiertas, que no luce nada, por muy bonito que sea el color”.
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La experta insiste en que “en invierno, más que nunca, este tipo de cabellos necesitan cuidados bien dirigidos para mantenerse en condiciones”. De esta manera, cuidar de nuestro cabello en los meses de más frío no significa añadir más pasos a nuestra rutina capilar, “sino cuidar mejor y de forma más personalizada cada tipo de cabello”.
