Bienestar

Alejandro Martínez, psiquiatra: “Recuperas tu paz interior y tu felicidad cuando comprendes que la forma en que alguien te trata no dice nada sobre ti, sino sobre sus propias heridas y su vacío”

Relaciones

Si bien no podemos controlar lo que otros dicen o hacen, sí está en nuestras manos decidir cómo reaccionamos 

Alejandro Martínez, psiquiatra

Alejandro Martínez, psiquiatra

Una broma con malicia, una mala contestación o el silencio ante una pregunta pueden alterar nuestro ánimo sin previo aviso. A menudo subestimamos el impacto de nuestras palabras y actitudes, cuando en realidad cada gesto puede tener más peso del que imaginamos. Por eso, es fundamental ser conscientes de cómo nos comunicamos y cultivar la empatía hacia quienes nos rodean.

Si bien no podemos controlar lo que otros dicen o hacen, sí está en nuestras manos decidir cómo reaccionamos ante esas situaciones. Con frecuencia, tendemos a enfadarnos o a tomarnos todo de forma personal. Sin embargo, el psiquiatra Alejandro Martínez propone una perspectiva distinta que puede transformar nuestra manera de afrontar los conflictos.

Si bien no podemos controlar lo que otros dicen o hacen, sí está en nuestras manos decidir cómo reaccionamos ante esas situaciones
Si bien no podemos controlar lo que otros dicen o hacen, sí está en nuestras manos decidir cómo reaccionamos ante esas situacionesGetty Images/iStockphoto

“Cuando alguien te ignora, te humilla o te hace sentir mal, no es porque no valgas, ni porque hayas hecho algo mal. Su forma de tratarte habla de su mundo interior, no del tuyo”, señala el doctor en uno de sus últimos vídeos en redes sociales. Martínez añade que, en muchas ocasiones, quien busca herirte está proyectando sus vacíos, sus heridas y su historia. Y cuando dejas de tomártelo como algo personal, dejas también de sufrir innecesariamente.

La forma en que alguien te trata no tiene nada que ver con tu valor, sino con sus propias heridas y sus carencias

Alejandro Martínez, 

psiquiatra

“Durante mucho tiempo pensaste que eras tú. Que si alguien se alejaba, era porque no eras lo bastante interesante. Que si alguien no te respondía con cariño, era porque no lo merecías. Que si te trataban con indiferencia, era porque no tenías suficiente luz. Y eso, poco a poco, fue erosionando tu autoestima. Pero hay un momento en la vida en el que haces un clic interno y descubres algo que lo cambia todo. Es una especie de revelación silenciosa”, reflexiona el psiquiatra.

Ahora bien, comprender que el comportamiento del otro refleja su mundo interior no implica justificarlo ni permitir que nos dañen. La empatía no debe confundirse con tolerancia al maltrato. Podemos entender que alguien actúe desde sus heridas, pero eso no nos obliga a aceptar faltas de respeto o actitudes que vulneren nuestra dignidad. 

Establecer límites sanos es un acto de amor propio. Debemos recordar que reconocer el dolor del otro no significa cargar con él ni quedarnos donde no somos bien tratados.

Etiquetas