Bienestar

Qué significa que nos hablemos en segunda persona a nosotros mismos según la ciencia

Psicología

Las personas experimentan su diálogo interno de formas diferentes.

Las personas experimentan su diálogo interno de formas diferentes.

Unsplash

El diálogo interior consiste en una suerte de conversación que mantienen las personas consigo mismas de forma constante, con la peculiaridad de que se produce de forma mental. Esto cumple con varias funciones desde el punto de vista psicológico, como es la autorregulación emocional y cognitiva, el procesamiento de la información o la reflexión. Sin embargo, no todas las personas experimentan este monólogo interno de la misma forma. De hecho, un estudio de la Universidad de Copenhague señala que entre el 5 y el 10% de la población no mantienen esa voz interior. El investigador Johanne Nedergard reconoce que todavía se desconocen muchas cosas acerca del diálogo interno, sobre todo en el caso de aquellas personas que carecen de este. De modo que es necesario ahondar en una mayor profundidad por medio de más estudios al respecto.

No obstante, sí se ha podido indagar en los diferentes tipos de diálogo interno, que tienden a dividirse según cómo se hablan las personas a sí mismas. Es decir, en primera o en segunda persona. La conversación que mantienen muchos empleando el ‘yo’ supone un reflejo de su propia subjetividad, y es precisamente esta característica lo que ha llevado a los investigadores a determinar que el monólogo interno en segunda persona podría resultar siendo más beneficioso.

¿Cómo influye que las personas se hablen a sí mismas en segunda persona?

Un estudio llevado a cabo por un equipo de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, explica que el diálogo interno distanciado, tal y como se denomina al monólogo en segunda persona, cambia la forma en que las personas conceptualizan el ‘yo’. De acuerdo con los resultados obtenidos por los investigadores, este tipo de diálogo influye en el autoconcepto de las personas, debido a que aumenta la accesibilidad a las características abstractas del autoconcepto y a las identidades sociales. 

“Usar el propio nombre para pensar en el yo condujo a mayores cambios en el autoconcepto que los asociados con pensar en otras personas”, recoge el estudio. El equipo afirma que los cambios sutiles en el lenguaje promueven la distancia psicológica, e influyen en la forma en que las personas se representan cognitivamente al yo. No obstante, igualmente señalan la necesidad de emprender futuras investigaciones, con el objetivo de diferenciar entre la distancia personal y la distancia social.

La psicóloga Valeria Sabater, en ‘La mente es maravillosa’, recomienda adoptar ciertas medidas para desarrollar un diálogo interno distanciado. Una de las claves consiste en dirigirse a uno mismo por su nombre, para crear esa distancia psicológica necesaria. La especialista lo describe como si se adoptase el papel de un entrenador. “Tu voz crítica no debe torturar, atacar o devaluar la persona que eres. De este modo, es interesante asumir una actitud de entrenador, de persona que tiene cierto dominio sobre la situación y que busca ayudarte. Esto te será útil cuando te veas atenazado por la desesperanza y la negatividad”, explica.

Etiquetas