Bienestar

Jaume Fontanals, doctor, sobre el Nutri-Score: “No tiene en cuenta ni conservantes, ni edulcorantes, ni aditivos”

Alimentación

Aunque se trata de un sistema orientativo, muchas veces se puede caer en malentendidos si no se revisa el etiquetado

Siete de cada diez españoles no leen las etiquetas de los alimentos de manera habitual

Jaume Fontanals, doctor, aclara algunos aspectos sobre el funcionamiento del Nutri-Score.

Jaume Fontanals, doctor, aclara algunos aspectos sobre el funcionamiento del Nutri-Score.

@dr.fontanals

Al caminar por los pasillos del supermercado y echar un vistazo a los diferentes alimentos se puede identificar un patrón común, la presencia del Nutri-Score. Este modelo de etiquetado nutricional está presente en el frontal de los productos de alimentación envasados, según apunta la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan). La función de este consiste en representar una guía visual para que los consumidores distingan rápidamente los productos más saludables de aquellos que no lo son tanto. Para ello se basa en una escala de letras y colores, siendo la A, en color verde, la que determina aquellos alimentos más sanos; y la E, en rojo, la encargada de delatar a los menos saludables. No obstante, el semáforo nutricional de Nutri-Score no es infalible, tal y como advierte el doctor Jaume Fontanals, a través de un vídeo publicado en su perfil de la red social de TikTok.

“El Nutri-Score es algo orientativo, solamente puntúa calorías, grasas y azúcares por 100 gramos”, explica el experto. Sin embargo, existen otros parámetros fundamentales que no se incluyen en esta valoración general elaborada por el sistema. “No tiene en cuenta ni conservantes, ni edulcorantes, ni aditivos y cómo eso puede afectar a tu microbiota”, señala Jaume Fontanals. Esto puede llevar a que los consumidores cometan ciertos errores, como pensar que el etiquetado de Nutri-Score señala a los mejores alimentos, considerada que todos los calificados con una ‘A’ son mejores que los que presentan una ‘B’ o ‘C’ e incluso ignorar el listado de ingredientes o la información nutricional, advierten desde la Academia Española de Nutrición y Dietética.

La importancia de aprender a leer las etiquetas de los alimentos

El doctor Jaume Fontanals insiste en la importancia de que los consumidores aprendan a leer adecuadamente las etiquetas de los alimentos. De manera que sean conscientes de la implicación que cada ingrediente, y la cantidad de este, conlleva en la salud del organismo cuando se incorpora un determinado producto a la dieta. Esto será clave para mantener una alimentación saludable y equilibrada.

Para entender el etiquetado, Paloma Gil, especialista en Endocrinología y Nutrición, explica que lo primero a tener en cuenta son los ingredientes. Concretamente, el orden en el que aparecen, ya que siempre vienen dispuestos de mayor a menor cantidad. “Lo ideal es que compres siempre productos que tengan pocos ingredientes. Si tienen menos de 4 o 5, seguramente lo que comes estará menos procesado”, aconseja.

Por otro lado, también hay que tener en cuenta la información nutricional, es decir, el valor energético o las calorías del alimento, su contenido en grasa, los hidratos de carbono, las proteínas, la fibra y el sodio o sal. Como referencia, Paloma Gil apunta a que un producto con más de 200 kilocalorías por cada 100 gramos es “bastante calórico”. Mientras que 5-20 gramos de grasa saturada por cada 100 gramos de alimentos sería algo “moderado”.