Bienestar

Iveth Plata, psicóloga: “Que no te guste recibir regalos y te haga sentir incómodo puede significar que te cuesta verte merecedor de cariño”

Día de Reyes

Con el día de Reyes, son muchas las personas a las que abrir regalos les supone un gran esfuerzo emocional. La psicóloga Iveth Plata explica el por qué

Iveth Plata, psicóloga

Iveth Plata, psicóloga

Abrir regalos puede ser una experiencia agridulce para muchas personas. Si bien es un momento para compartir con quien regala, el sentimiento de culpa o de deber algo puede llegar aparecer en el momento de romper el envoltorio del presente. La psicología tiene respuesta para este sentimiento, y es la especialista Iveth Plata quien desvela, en sus redes sociales, por qué nos ocurre esto. 

Como en muchos de nuestros traumas, la infancia es el momento de nuestra vida que define cómo nos desarrollaremos en el futuro. Y es que según el estudio Gratitude Intervention Evokes Indebtedness: Moderated by Perceived Social Distance, cuando el cuidado en la infancia es inconsistente, muchos niños desarrollan baja autoestima. Esto viene acompañado de la creencia de que no son dignos de amor y que deben “luchar” por sentir afecto.

En la vida adulta, este patrón se asocia con miedo intenso al rechazo, necesidad constante de validación y sensación de no merecer cariño si no se compensa con esfuerzo, complacencia o sacrificio, tal y como indica la investigación. “Que te cueste abrir regalos no es casualidad”, indica la psicóloga en su perfil de Tik Tok.

Explicaciones

Por qué nos cuesta abrir regalos

“Quizás aprendiste que recibir algo implica una deuda emocional o te cuesta sentirte merecedor/a de cariño o atención”, desvela Plata. Esto deriva en que la gratitud no significa simplemente recibir, sino que evoca a la obligación de compensar “el favor” o generar un estado de estrés o evitativo, tal y como indica el estudio The psychological, computational, and neural foundations of indebtedness.  

Regalos
Regalos123tinta.es / Europa Press

“También podría estar ligado a experiencias donde los regalos tenían un significado ambiguo o se usaban para manipular”, añade la psicóloga. Estas experiencias tempranas de afecto condicionado (cariño cuando “te portas bien”, regalos usados para controlar o reparar daño sin asumir responsabilidad) favorecen creencias de no ser merecedor/a de amor y de que todo lo recibido “tiene un precio emocional”. Así se relata en la investigación The Effect of Personal and Relationship Dynamics as it Relates to Customs of Gift Exchanging and Vice Versa publicado en Canadian Journal of Family and Youth.

De esta forma, tal y como indica la psicóloga, el no saber recibir regalos puede estar relacionado con la necesidad de devolver algo a cambio al no sentirnos merecedores del afecto o atención.