Júlia Farré, nutricionista: “La chía está protegida por una cáscara que hace que tu cuerpo no sea capaz de digerirla sin hacer esto antes”
Comer bien
Aunque estas pequeñas semillas son conocidas por su alto contenido en omega-3 de origen vegetal y por su riqueza en fibra, su estructura juega en contra si no se prepara adecuadamente

Júlia Farré, nutricionista

Aunque es pequeña y prácticamente insípida, la chía se ha consolidado como uno de los alimentos estrella en desayunos, ensaladas y batidos. Sin embargo, tal y como advierte la nutricionista Júlia Farré, gran parte de la población la consume de forma incorrecta, desaprovechando buena parte de sus beneficios nutricionales.
“¿Consumes chía?Puede que no estés aprovechando todas sus ventajas al 100%”, explica Farré en uno de sus últimos vídeos en redes sociales. Aunque estas pequeñas semillas son conocidas por su alto contenido en omega-3 de origen vegetal y por su riqueza en fibra —clave para mejorar el tránsito intestinal, especialmente en personas con estreñimiento—, su estructura juega en contra si no se prepara adecuadamente.

El principal problema, según la nutricionista, está en su cáscara. La semilla de chía está recubierta por una capa externa resistente que dificulta el acceso inmediato a algunos nutrientes al el sistema digestivo humano. Esto significa que, si se añade directamente a un yogur, una ensalada o cualquier otro plato sin tratamiento previo, gran parte de sus nutrientes pasan por el organismo sin ser absorbidos. En otras palabras: se consume chía, pero no se aprovecha del todo.
¿Consumes chía?Puede que no estés aprovechando todas sus ventajas al 100%
Según explica Farré, el cuerpo puede llegar a absorber hasta cinco veces más los nutrientes de la chía si se prepara correctamente. ¿Cómo? De dos maneras sencillas y accesibles para cualquiera. La primera es molerla, ya sea con una batidora potente o comprándola ya triturada. Al romper la cáscara, los ácidos grasos omega-3, la fibra y otros compuestos bioactivos quedan disponibles para su absorción intestinal.
La segunda opción es dejarla en remojo. Basta con hidratar las semillas durante al menos 20 minutos en agua, bebida vegetal o cualquier líquido. Durante este tiempo, la chía forma un gel característico que no solo facilita la digestión, sino que también tiene un efecto saciante y puede resultar útil en personas que buscan controlar el apetito.
Más allá de la absorción de nutrientes, consumir chía mal preparada puede generar molestias digestivas. Al ser tan rica en fibra, ingerirla seca y en grandes cantidades puede provocar hinchazón, gases o incluso empeorar el estreñimiento en algunas personas, justo lo contrario de lo que se busca. Por tanto, prepararla antes de consumirla nos tomará solo unos pocos minutos, pero aportará grandes beneficios a nuestro cuerpo.

