Antonio Pérez, especialista en fisioterapia, aclara los motivos de los desvanecimientos durante la actividad física: “Pasas de estar a tope a que tu cerebro le diga a tu corazón dónde está la sangre”
Salud
El experto explicó la razón de este proceso que acostumbra manifestarse frecuentemente durante momentos de gran estrés corporal.
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Antonio Pérez, fisioterapeuta, sobre cómo ganar fuerza
Quienes practican entrenamiento de fuerza habitualmente conocen ese sentimiento de aturdimiento al terminar un set pesado. De algún modo, la persona se siente forzada a parar, puesto que es común llegar a perder el equilibrio.
El experto en fisioterapia Antonio Pérez (@fisioteduca en plataformas digitales). Abordó este hecho y de qué forma su lógica se conecta con el riego sanguíneo y una técnica respiratoria usual al alzar grandes cargas.
La maniobra de Valsalva
“Seguro que te ha pasado entrenando y hoy vas a saber por qué. Tranqui que casi siempre es normal. Todo es culpa de la circulación y de que estás muy fuerte”, comenta sarcásticamente el experto.
Conforme a lo expuesto, al desplazar cargas elevadas bastantes atletas ejecutan involuntariamente la maniobra de Valsalva, la cual se basa en retener la respiración y producir tensión en el área abdominal.
“Esto crea una presión en nuestro abdomen que aplasta a la pobre vena cava inferior, que solo quiere devolver la sangre al corazón”, explica Antonio.
Mientras se entrena, el torrente sanguíneo se encamina principalmente a los músculos que se emplean con una intensidad más elevada. “El glúteo está a tope con la sentadilla, así que la prioridad es que la sangre vaya a esos músculos, ni al cerebro ni a nada: al glúteo”.
El inconveniente se manifiesta justo cuando concluye la serie. “Sueltas la carga, coges aire, se pierde la presión, pero la sangre sigue en las piernas. Es decir, pasas de estar a tope a que tu cerebro le diga a tu corazón: ‘¿Dónde está la sangre que necesito para funcionar?’”.

En aquel momento, la tensión sanguínea baja de golpe y al flujo hemático “le cuesta subir a tu cabecita”. El experto en fisioterapia subraya de qué modo el organismo estabiliza con prontitud el estado. “El cuerpo se da cuenta y manda señales para corregirlo, por ejemplo acelerando tu corazón, pero eso tarda de uno a tres segundos, el tiempo justo que te dura el mareo”.
Antonio sostiene que, por lo general, esto constituye una reacción corporal habitual frente a esfuerzos físicos intensos, si bien aconseja vigilar el ritmo respiratorio y no levantarse de forma brusca al concluir la actividad física.
