Allison Torregrosa, psicóloga: “Invertimos en móviles y ropa, pero no en estar bien con nosotros mismos”
Autenticidad
La psicóloga analiza por qué repetimos relaciones dañinas y cómo construir vínculos más sanos a partir del amor propio
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Allison Torregrosa, psicóloga, 29 años: “Nos aferramos a quien nos hizo daño por un breve alivio emocional”
Allison Torregrosa ha convertido su vocación en una misión de vida: ayudar a las personas a sentirse mejor, a quererse y a crecer emocionalmente. “Me gusta sacar la mejor versión de las personas”, asegura. Estudió Psicología en la Universitat de València y completó varios másteres, entre ellos Psicoterapia y Psicología Clínica, e Inteligencia Emocional en ADEIT, además de formarse en psicología positiva, pareja, ansiedad y, de manera especial, autoestima.
A lo largo de su carrera también se ha especializado en duelo y mantiene un hábito constante de actualización y lectura, buscando siempre herramientas que le permitan acompañar mejor a quienes atiende. Su enfoque combina conocimiento académico y práctica diaria, y lo comparte activamente en Instagram (@allisonpsicologia) para acercar la psicología a todos de forma cercana y útil.
Para esta entrevista con Guyana Guardian, la experta nos habla de los patrones que se repiten en las relaciones, del miedo, del sufrimiento confundido con amor y de cómo la base del amor propio puede transformar la vida emocional de las personas.
El patrón que se repite
“Cambia la pareja, pero si no trabajas tu base interna, el patrón se repite”
Allison explica que muchas personas que llegan a consulta no están atrapadas por la relación en sí, sino por las heridas emocionales que arrastran desde el pasado. “Suelen ser personas que saben que algo les hace daño, pero no logran sostener la decisión de irse. No es falta de inteligencia ni de información. Es que emocionalmente no pueden sostener la decisión”, señala.

Según explica, el cuerpo puede sabotear la mente. Es decir, aunque alguien entienda perfectamente que la relación es dañina, el miedo y la ansiedad se activan en el instante de poner límites. “A veces incluso sabes lo que pasa, pero cuando llega el momento de irte, el cuerpo entra en pánico y todo se desmorona”, explica Allison. Los bucles de “lo dejo–vuelvo–lo dejo” se alimentan de ese alivio temporal que calma el miedo, aunque sea solo por un instante.
Este patrón no se limita a la pareja. Se replica en amistades, trabajo e incluso dentro de uno mismo. “Da igual que la pareja se llame Pepe hoy y Juan mañana. Cambia la persona, pero si no trabajas la base interna, el patrón se repite”, advierte. Y comprender este mecanismo, según la psicóloga, es el primer paso para romper ciclos de sufrimiento repetitivo.
Confundir amor con aguante
“El miedo a la soledad pesa más que el dolor de estar mal acompañado”
Allison insiste en que muchas personas confunden el esfuerzo y el dolor con cariño. Crecen pensando que amar es soportar, esperar y callarse para no perder a la otra persona. Esta mezcla de miedo y carencia interna explica por qué se toleran situaciones que desde fuera parecen inaceptables (faltas de respeto, indiferencia, silencios prolongados, chantajes emocionales...).
“Cuando hay mucho miedo a la soledad o a no volver a encontrar a nadie, se aguanta porque emocionalmente ‘esto malo’ parece mejor que ‘la nada’. El cuerpo no piensa en lo que es sano, piensa en lo que le da una mínima sensación de seguridad”, apunta Allison. En otras palabras, el dolor de dejar una relación proviene tanto de la pérdida de la persona como del recuerdo de heridas pasadas: sentirse no elegido, no suficiente o abandonado otra vez.

Los bucles de volver no se sostienen en el amor. Según Torregrosa, se mantienen por un alivio momentáneo. “Cuando vuelves y esa persona te vuelve a mirar, a escribir, a buscar… el cuerpo se calma. Pero dura poco, ya que luego vuelve el malestar, la culpa y el vacío, y el ciclo se repite”, explica Allison. Reconocer esta dinámica permite diferenciar entre afecto real y confort emocional temporal.
Base del amor propio
“Cuando esa base existe, ya no eliges desde el miedo, eliges desde el bienestar”
Allison subraya que la clave para relaciones sanas es la relación interna con uno mismo. La autoestima actúa como base para poner límites, tomar decisiones conscientes y elegir vínculos que realmente sumen. “La soledad no es el problema. El problema es no tener una relación sana contigo misma”, explica.
Sin amor propio, el otro se convierte en “la fuente de seguridad y valor personal”, y eso impacta directamente en la relación. Aparecen celos, necesidad de control y sobrepensar continuo. “Cuesta poner límites por miedo a que el otro se vaya, y al mismo tiempo se vive en alerta permanente. Todo se interpreta como una amenaza y la relación se llena de ansiedad, reproches y autosabotaje”.
El cambio, insiste, requiere trabajar la base interna. “Cuando esa base existe, ya no eliges desde el miedo, eliges desde el bienestar”, asegura Allison. Aprender a sostenerse emocionalmente permite romper los ciclos de relaciones dañinas y construir vínculos más saludables. “Invertimos en móviles y ropa, pero no en estar bien con nosotros mismos”, advierte, recordando que el cuidado propio no siempre está en la lista de prioridades, aunque sea la clave para sentirse realmente bien.
En definitiva, aprender a amarse a uno mismo no es un lujo. Es una necesidad para vivir relaciones conscientes y plenas. “Nos aferramos a quien nos hizo daño por un breve alivio emocional”, recuerda Allison, y en esa frase se resume la trampa más común del corazón humano.
La transformación no sucede de la noche a la mañana, pero cada paso hacia el autoconocimiento y la autoestima permite elegir desde la libertad y no desde el miedo. Solo así, concluye Allison, es posible romper los patrones que nos alejan de la felicidad y acercarnos a relaciones que realmente nos nutran.

