Bienestar

Releer un libro no es perder el tiempo: esto es lo que ocurre en tu cerebro

Fortalece funciones cognitivas

El neurólogo Gurutz Linazasoro asegura que releer un libro puede ser una forma de redescubrir historias, activar la memoria y seguir entrenando el cerebro mientras disfrutamos de la lectura

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Leer activa todo un 'gimnasio mental' en nuestra cabeza

Leer activa todo un 'gimnasio mental' en nuestra cabeza

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Releer un libro puede parecer, para algunos, una pérdida de tiempo frente a la enorme cantidad de títulos nuevos disponibles. Sin embargo, la ciencia sugiere justo lo contrario: volver a una historia ya conocida puede tener efectos positivos en el cerebro y ayudar a fortalecer distintas funciones cognitivas.

La lectura, de hecho, no solo alimenta la imaginación, sino que también remodela el cerebro. Cada palabra que procesamos activa redes neuronales relacionadas con la vista, el lenguaje, la memoria y las emociones, creando una especie de entrenamiento mental. Según explica el neurólogo Gurutz Linazasoro, especialista en Policlínica Gipuzkoa, en una entrevista con Europa Press Salud Infosalus, leer implica reflexión y análisis, lo que convierte esta actividad en un ejercicio completo para la mente.

Leer puede liberar dopamina en nuestros circuitos de la recompensa
Leer puede liberar dopamina en nuestros circuitos de la recompensaGetty Images

Además, cuando disfrutamos de un libro se produce una reacción química en el cerebro. Linazasoro asegura que si un libro nos está gustando significa que está provocando placer, lo que conlleva la liberación de dopamina en los circuitos de la recompensa. Junto a esta sustancia también se liberan serotonina y endorfinas, relacionadas con la calma y el bienestar, y oxitocina, una hormona que favorece la empatía con los personajes y las situaciones que se describen en la historia.

Por el contrario, si el contenido del libro despierta emociones como miedo, injusticia o rechazo, el organismo puede liberar corticoides y adrenalina, activando otras respuestas emocionales. En cualquier caso, el resultado es el mismo: la lectura moviliza gran parte del cerebro. De hecho, el especialista explica que dependiendo del tipo de historia -por ejemplo, una novela de suspense o un drama histórico- se activan diferentes circuitos neuronales, muchos de ellos situados en el sistema límbico, que regula las emociones.

¿Qué ocurre en el cerebro cuando releemos un libro?

Pero ¿qué sucede cuando volvemos a leer un libro que ya conocemos? Según Linazasoro, releer activa redes neuronales relacionadas con la memoria y con la recuperación de recuerdos. Esto significa que el cerebro revive experiencias emocionales asociadas a la historia y vuelve a procesar la información desde una perspectiva distinta.

Además, el cerebro funciona como una “máquina de hacer predicciones”. Cuando releemos una historia, anticipamos lo que va a suceder, lo que permite detectar detalles que pasaron desapercibidos la primera vez o interpretar de otra forma ciertas escenas. En muchos casos, esto ayuda a comprender mejor el argumento o a descubrir matices que antes no se habían percibido.

Por otro lado, la lectura tiene beneficios claros para la mente. Según el neurólogo, leer estimula tanto la capacidad de concentración como la imaginación, y también facilita la adquisición de información y conocimiento. A largo plazo, esta actividad puede estimular la neuroplasticidad -la capacidad del cerebro para adaptarse y crear nuevas conexiones- y contribuir a retrasar el deterioro cognitivo, actuando como un auténtico “gimnasio” para la mente.

Un 51,2%

Más de la mitad de los españoles son lectores frecuentes

En España, además, la lectura forma parte del ocio de millones de personas. Según datos de 2025 del Ministerio de Cultura, el 65,5% de la población mayor de 14 años lee libros por ocio en su tiempo libre, y más de la mitad de ellos (51,2%) son considerados lectores frecuentes.

No obstante, los expertos recuerdan que leer, aunque sea algo beneficioso, debe integrarse dentro de un estilo de vida saludable para el cerebro. El ejercicio físico, la interacción social, una dieta equilibrada y un buen descanso también son fundamentales para mantener las funciones cognitivas en buen estado.

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