Casa

“La Sagrada Familia no se termina, se revela”: un arquitecto sentencia qué ocurrirá con el monumento en 2026

Arquitectos opinan

La muerte de Gaudí no detuvo la construcción del templo: debatimos con un arquitecto sobre si la obra actual es una fiel continuidad de su legado o una mera imitación

La Sagrada Familia

La Sagrada Familia

Getty Images

El centenario de la muerte de Gaudí abre un nuevo capítulo en la historia de la Sagrada Familia y reaviva un debate tan extenso como las obras del propio templo: ¿se sigue reconociendo a Antoni Gaudí en la obra? A lo largo de los años, numerosos expertos han expresado posturas muy distintas. Entre ellos, el arquitecto japonés Hiroya Tanaka, que lleva 44 años estudiando la obra del genio catalán, lo resume de forma tajante: “Es muy sencillo: si lo consideramos una obra de Gaudí, terminó el mismo día de su muerte”.

Para muchos, continuar la construcción recurriendo a materiales modernos y a conceptos arquitectónicos que no quedaron claramente definidos en el proyecto original no es más que una manera de seguir levantando una catedral, pero no de prolongar, estrictamente, la obra de Gaudí.

Es cierto que el hormigón o el acero en la estructura puede no parecer del todo acorde con el concepto original

Xavier Rodríguez, arquitecto

“Es cierto que el uso del hormigón o del acero en la estructura puede no parecer del todo acorde con el concepto original, pero son soluciones funcionales y necesarias para garantizar el buen funcionamiento y la viabilidad de la construcción”, apunta Xavier Rodríguez Hurtado, arquitecto especializado en el origen y la evolución de edificios altos de Barcelona.

La Sagrada Familia es, al fin y al cabo, una obra coral y construida a lo largo de un tiempo muy dilatado. Desde la muerte de Gaudí, seis arquitectos distintos han asumido la dirección de las obras, cada uno enfrentándose a los retos propios de su época, con nuevas herramientas y nuevas maneras de construir. El arquitecto Xavier Rodríguez Hurtado, del estudio JLBD 2005 Arquitectura, analiza con Guyana Guardian la evolución de la obra sin el genio catalán. 

Exterior de la catedral de la Sagrada Familia en Barcelona, Catalunya (España).
Exterior de la catedral de la Sagrada Familia en Barcelona, Catalunya (España).David Zorrakino - Europa Press / Europa Press

Como arquitecto, ¿dónde cree que está el límite entre respetar a Gaudí y asumir decisiones propias al contexto actual?

Creo que el límite no es fácil de definir, pero puede situarse entre respetar las bases originales del proyecto de Gaudí y reinterpretar únicamente aquello que no quedó suficientemente documentado por el arquitecto. 

Al final, las decisiones contemporáneas que se han tomado responden a la adaptación de las tecnologías del siglo XXI, pero siempre parten de la lógica interna del propio proyecto. No se ha introducido un lenguaje ajeno ni se ha buscado alejarse de los elementos que Gaudí dejó claramente marcados, como las geometrías complejas, las formas orgánicas y la inspiración directa en la naturaleza.

El propio Antoni Gaudí era plenamente consciente de que no podría verla terminada, y por eso dejó una muestra constructiva muy clara de sus intenciones, asumiendo que otros arquitectos tendrían que tomar decisiones a partir de ese legado, siempre fieles a su espíritu, pero también acordes con su tiempo.

El propio Antoni Gaudí era plenamente consciente de que no podría verla terminada

Xavier Rodríguez, arquitecto

¿En qué momentos ha dicho “esto no lo haría Gaudí”?

Aunque no comparto del todo la idea de que todo lo realizado después de la muerte de Gaudí suponga una traición a su obra, sí es cierto que habría sido un planteamiento muy interesante que hasta nuestros días solo hubiera llegado la fachada del Nacimiento, dejando el resto del entorno como un gran espacio público o un parque urbano. Eso habría generado una imagen muy potente, casi como una obra de arte en sí misma, una escultura a gran escala emergiendo en medio de la ciudad.

Sin embargo, esa decisión debía haberse tomado hace unos 80 años. En su momento se optó por continuar la construcción y, a partir de ahí, ya no se trata tanto de juzgar si lo que se ha hecho después es correcto o incorrecto, sino de entender que es la obra que tenía que ser: una arquitectura que ha ido evolucionando con el tiempo, como tantas catedrales europeas levantadas a lo largo de siglos.

Proyecto inédito de la Sagrada Família, seguramente realizado después de 1910
Proyecto inédito de la Sagrada Família, seguramente realizado después de 1910Terceros

¿Tiene sentido, desde el punto de vista arquitectónico, derribar edificios hoy en día para responder a una idea concebida en 1915?

Es uno de los debates más delicados que rodean la finalización del templo. Cuando se inició la construcción, el entorno estaba prácticamente vacío. En aquel momento no existía un conflicto urbano: los terrenos colindantes pertenecían al templo y eso permitió actuaciones de gran escala, como la avenida Gaudí que conecta la Sagrada Familia con el Hospital de Sant Pau. Sin embargo, la ciudad ha crecido y la realidad urbana actual es muy distinta.

Gaudí no pensó únicamente en el edificio, sino también en el espacio público que debía rodearlo. Por ejemplo, la plaza estrellada que presentó en 1916 o la gran escalinata de acceso por la fachada de la Gloria.

Vista panorámica a la ciudad de Barcelona y la catedral de la Sagrada Familia al amanecer
Vista panorámica a la ciudad de Barcelona y la catedral de la Sagrada Familia al amanecerGetty Images/iStockphoto

A mi juicio, esa idea puede entenderse hoy como una referencia conceptual y no como un proyecto ejecutable, una forma de guiar el debate urbano y visual en torno al templo. La solución debería buscar un equilibrio entre respetar el espíritu original del proyecto y reducir al máximo el impacto sobre el tejido urbano actual.

Se debería de reducir al máximo el impacto sobre el tejido urbano actual

Xavier Rodríguez, arquitecto

Además, el planeamiento del Área Metropolitana de Barcelona ya apunta a una transformación parcial de las manzanas afectadas entre Mallorca y Aragó, lo que refuerza la opción del derribo parcial, aunque no tenga valor normativo.

Ahora que se ha colocado el cuarto brazo de la cruz de la torre de Jesús, ¿considera que encaja con el estilo gaudiniano?

Por los documentos originales solo se sabe que Gaudí quería que la torre de Jesús fuera el elemento más alto y significativo del conjunto, como una expresión de fe y también de humildad. Además, se mantiene la idea de que brillara durante el día y se iluminara por la noche, cumpliendo así su función de faro espiritual para la ciudad. 

Más allá de si la cruz responde a una forma orgánica o geométrica, se trata de un elemento de remate que debe leerse a escala urbana. Completa la silueta del templo y lo convierte en un nuevo referente del horizonte de Barcelona.

La grúa elevando el brazo hasta lo alto de la torre
La grúa elevando el brazo hasta lo alto de la torreSagrada Família

¿Existe el peligro de que la tecnología del siglo XXI “simplifique” el estilo de Gaudí?

Las tecnologías actuales no simplifican ni reducen la complejidad del pensamiento de Gaudí, sino que permiten comprenderla mejor. Herramientas como el diseño digital o la impresión 3D facilitan la resolución de piezas y geometrías extremadamente complejas con un grado de precisión que antes era imposible.

De hecho, el propio Gaudí ya desarrolló sus propias herramientas experimentales, como las maquetas de cordeles y pesos, para estudiar y entender estructuras complejas. La tecnología actual no hace más que continuar esa misma actitud experimental, con el objetivo de culminar el templo con el máximo rigor posible.

¿Qué se entiende por “terminar” la Sagrada Familia?

Lo que se prevé finalizar este año es el cuerpo central del templo, no la totalidad de la obra. Aún quedarán elementos importantes por desarrollar, especialmente la fachada de la Gloria y otras partes secundarias.

Aun así, la culminación de las torres centrales permitirá comprender por primera vez la idea global del proyecto. Hasta ahora, esa visión completa solo existía en los planos y maquetas de Gaudí. A partir de este momento, la ciudad podrá percibir de forma directa la esencia simbólica y la dimensión vertical que el arquitecto quiso expresar.

Por eso, más que hablar de un final, este hito marca el momento en que el templo se vuelve plenamente legible. En ese sentido, la Sagrada Familia no se “termina”, sino que se “revela”.

Etiquetas