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“La casa está diseñada para escapar de la rueda del estrés y de la productividad constante”: cambiar Barcelona por una vivienda prefabricada en los Pirineos

Vidas alternativas

El escritor austríaco Manfred Bortenschlager dejó Barcelona para vivir en una 'tiny house' en los Pirineos Catalanes con el objetivo de vivir con más calma y creatividad

“La casa está diseñada para escapar de la rueda del estrés y de la productividad constante”, señala

Manfred Bortenschlager, en su tiny house del Pirineo Catalán

Manfred Bortenschlager, en su tiny house del Pirineo Catalán

Cedida

“Cuando estoy en mi tiny house el día empieza más despacio y en silencio. Me despierto con la luz que entra por la ventana”, relata el escritor y creador del portal sobre minimalismo The Rich Minimalist, Manfred Bortenschlager, en esta conversación con Guyana Guardian. 

El austriaco es una de las muchas personas que ya están apostando por estas viviendas prefabricadas. “Una de las ideas que más me ha marcado viviendo aquí es que no necesitamos grandes lujos para ser felices”, asegura.

Manfred Bortenschlager y su cocina en la tiny house
Manfred Bortenschlager y su cocina en la tiny houseCedida

Bortenschlager reside en el Poblenou de Barcelona y lleva un estilo de vida que el mismo define como el de un e xpat. Buscando más paz y creatividad en su día a día, decidió que era momento de pasar más tiempo rodeado de naturaleza. Por ello, compró una tiny house en los Pirineos Catalanes. “La casa está diseñada para escapar de la rueda del estrés y de la productividad constante. El espacio es reducido pero muy cálido, con mucha madera, luz natural y vistas a la montaña”, sigue contando.

Una de las ventajas de apostar por vivir en una mini casa, según  es su adaptabilidad al entorno y al estilo de vida. “Es como un coche: no hay límites en accesorios y características”, explica Josep Maria Cortés, distribuidor de tiny houses. Los precios de estas viviendas parten desde 50.000 hasta 150.000 euros, dependiendo de la cantidad de módulos que se deseen.

Tiny home

Rodeada de naturaleza

Un gran ventanal con vistas a las montañas acompaña el café matutino de Manfred Bortenschlager. “Después siempre salgo a caminar por los alrededores. Es mi manera de 'inhalar naturaleza' a primera hora, y así aprovecho para revisar que el sistema solar y el suministro de agua estén en orden, por si el viento, la lluvia o animales han causado algún daño durante la noche”, explica el expat.

Las vistas desde el dormitorio de Manfred Bortenschlager en la tiny house
Las vistas desde el dormitorio de Manfred Bortenschlager en la tiny houseCedida

Lo que más destaca de su estilo de vida es, sin duda, la tranquilidad y el silencio. “El espacio interior de la tiny house es pequeño, sí, pero está más que compensado por el enorme espacio exterior: montañas, bosques y senderos infinitos justo al lado de la puerta”, defiende Bortenschlager. Porque, para vivir en un espacio tan reducido, lo más importante es el cambio de mentalidad: menos para dentro, más mundo hacia afuera, tal y como explica el escritor.

“En Barcelona mi día está mucho más fragmentado: transporte, ruido constante, muchas distracciones, planes sociales espontáneos. En la tiny house, en cambio, hay un ritmo diferente: menos estímulos, más foco, más contacto directo con la naturaleza”, relata. Los dos pilares de su rutina son el deporte y la creatividad. En este cambio de vida ha encontrado más espacios para escribir y habitar su mundo interior. “No tengo esa sensación de estar corriendo detrás de una agenda infinita. Es la misma vida, pero filtrada: se quedan las cosas esenciales y desaparece mucho ruido”, sigue contando.

Tiny houses

No solo para desconectar

Aunque, tal y como explica el distribudor de tiny houses Josep Maria Cortés, no todo el mundo compra una mini casa para escapar del ruido de la ciudad. La economía o necesidades familiares también son una de las motivaciones para escoger vivir en 20 metros cuadrados. “Tenemos un caso de un abuelo que vive en el jardín de su hija para no tener que ir a una residencia. Es más una decisión de estilo de vida que económica”, explica el especialista.

Otro de los casos que comparte Cortés es el de dos jubilados que decidieron comprarse un terreno y construir en él dos mini casas. “Viven juntos pero de manera independiente. Comparten recursos como el huerto o la terraza y así no se sienten solos”, comparte el empresario.

Mini casa construida por Mobi House
Mini casa construida por Mobi HouseCedida

La realidad es que en España no es tan sencillo colocar una mini casa. “Es más complejo que una vivienda tradicional, aunque esperamos que esto cambie pronto. Todo depende del ayuntamiento y la comunidad autónoma”, afirma. Este formato de vivienda es ideal para aquellos que priorizan la movilidad, tal y como concluye Cortés. “Muchos clientes separan la propiedad de la vivienda de la del terreno: puedes ser propietario de tu tiny house sin ser dueño del suelo. Esa es una gran diferencia respecto al modelo inmobiliario clásico y conecta con la idea de no establecerse en un sitio fijo”, finaliza.