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Anna Gener: “En este mundo hay que esforzarse para encontrar la belleza”

Ensayo

Anna Gener, economista devota del arte, ha escrito un libro sobre la necesidad de abrazarse a lo hermoso para vivir mejor

La economista Anna Gener

La economista Anna Gener

Paul Mac Manus

Es una de las cien mujeres más influyentes de Catalunya del 2025, según la revista Forbes, algo que la sociedad civil ya había reconocido a Anna Gener (Barcelona, 1974) con sucesivos encargos: esta economista que dirige la inmobiliaria Savills desde el 2007 forma parte de las juntas de instituciones del peso del Círculo Ecuestre o Pimec, donde ha dejado su huella, “progresista en lo social, liberal en lo económico”. Pero también es miembro del patronato del Museo Picasso de Barcelona, un cargo que encaja particularmente bien con su otro perfil, marcado por la sensibilidad, que ahora exhibe en Sobre la belleza. Apuntes de arte, arquitectura y ciudades (Libros de Vanguardia).

La economista Anna Gener
La economista Anna GenerPaul Mac Manus

No se dejen engañar por este título que parece introducir un ensayo árido y sesudo, porque en realidad es un librito —128 páginas en un formato apenas mayor que media cuartilla— lleno de historias de amor: al arte, a la arquitectura, a la familia, a Barcelona y a la forma de vida que ha construido nuestra civilización, en precario equilibrio hoy.

Consumidora insaciable y experta de belleza, Gener desayuna cada día desde hace más de diez años con una obra de arte que comparte en sus redes sociales, como una manera de abrir los ojos al mundo hacia esa belleza a la que, defiende, es necesario exponerse porque sana y salva.

La belleza, en sus diferentes formas, tiene un efecto positivo sobre nosotros”

Anna Gener

Economista

¿Cómo nació la idea del libro?

He tenido una intuición toda la vida: que la belleza en sus diferentes formas, que para mí son las que adopta la cultura, arte, música, textos literarios, arquitectura, tiene un efecto positivo sobre nosotros. Y lo que me hizo clic para escribirlo fue una conversación con una neuróloga del hospital Vall d’Hebron que me dijo que podía medir que hay espacios que nos transmiten calma y tranquilidad, otros que nos enervan, otros que nos pueden dar energía positiva. Esto fue como confirmar que lo que para ti era intuición, porque soy muy sensible a esto, en realidad le pasa a todo el mundo. Por ejemplo, cuando Domènech i Montaner diseñó el recinto modernista del hospital de Sant Pau fue consciente de que para que los enfermos se curaran, era importante tener un entorno bello. Y Gaudí intuyó que donde nuestro cerebro se siente mejor es en la naturaleza; en él están presentes la espiritualidad y el anhelo de trascendencia, de crear obras para los demás que fueran más allá de sí mismo.

El libro está lleno de historias de amor: al arte, a la arquitectura, a la familia, a Barcelona...

De pequeña era una niña hipersensible y me afectaban mucho los espacios y los entornos, y la belleza de Barcelona ha sido crucial para que me interesara lo que nos puede aportar exponernos a ella. A mí me ha procurado consuelo, momentos de muchísimo placer, de esos en los que de repente sientes que todo se conecta bien y claro. Y sí, sobre todo este libro es una gran historia de amor a Barcelona. Y para mí, que me dedico al mundo inmobiliario, al urbanismo, la belleza es el paraguas para tocar muchos temas que creo que son importantes en nuestra civilización y a la hora de configurar ciudades que sean exitosas, que proporcionen oportunidades de progreso y también calidad de vida. Y en este sentido creo que estar en contacto con el arte, con una buena arquitectura y con ciudades que estén pensadas con este objetivo es fundamental para nuestro bienestar.

Anna Gener
Anna GenerPaul Mac Manus

También el libro recorre la historia de la civilización y del arte occidentales.

Mientras escribía este libro la situación geopolítica se iba como deteriorando, y los mensajes sobre Europa los vivía con tristeza. Era como si no contara nuestra opinión, como si tuviéramos pérdida de influencia en el mundo. Pero a la vez, al estar conectada con todos estos conceptos de belleza, sentía que Europa en esto era extraordinariamente exitosa, proporcionando calidad de vida a su ciudadanía. En los últimos 80 años, Europa ha sabido proporcionar bienestar en términos de educación y sanidad pública como ningún otro lugar en el mundo. Desde este punto de vista somos aspiracionales. Ojalá pudiéramos exportar cómo queremos vivir, qué queremos ofrecer a nuestra sociedad.

¿Cómo conecta la civilización con la belleza?

Aquí para mí ha habido otra una gran idea, mientras escribía el libro, que es la idea de Dios, curiosamente. Porque a medida que iba a reflexionando sobre la belleza, me daba cuenta de que la humanidad siempre ha tenido un anhelo de trascendencia, de crear obras en las que su creador, el artista, tenía una vocación de que fueran más allá de sí mismo. Y esto lo conectaba con una meta espiritual y estas obras eran admiradas generación tras generación. Y que queremos que quien nos vaya a suceder también las disfruten. Por eso protegemos la belleza. Hablo del caso del busto de Nefertiti: fue hecho 3.000 años antes de Cristo y llega a nuestros días. ¿Por qué alguien lo ha protegido siempre? Porque la consideraba merecedora de ser disfrutada por las siguientes generaciones. Creo que esto es algo muy valioso y tenemos que apreciarlo y disfrutarlo, porque encima la contemplación de la belleza es gratuita. Entonces, ¿por qué no la utilizamos más? ¿Por qué no nos exponemos más a ella?

La humanidad siempre ha querido crear obras que trasciendan a su creador y pervivan en el tiempo”

Anna Gener

Economista

¿Cree que todo lo bello es bueno?

La belleza siempre suma en positivo, hace buenas las cosas. Por ejemplo, la Bauhaus, que fue una escuela de arquitectura, arte y diseño que surgió en Alemania después de la experiencia traumática de la Primera Guerra Mundial con la voluntad de reconstruir el país, se define en arquitectura por la utilidad. Pero fueron intuitivos y entendieron que no podían renunciar a la belleza, que la belleza también era útil. Hicieron muchísima vivienda social para la clase trabajadora, pequeña, pero buena y bella, porque entendían que esto daba calidad de vida a sus usuarios.

¿Y al revés, lo que es bueno es siempre bello?

Los creadores tienen la virtud de reflejar en sus obras las cosas que como seres humanos nos ocupan y nos preocupan. Y pueden ser deseos, sueños, amor, pasión, pero también miedos, angustias, nuestras partes más oscuras. Estas obras que reflejan la parte más oscura de nuestra alma también son muy valiosas para comprendernos a nosotros mismos y el mundo que nos rodea. No tiene por qué ser necesariamente bellas, pero tienen que hablar de nosotros de algún modo. Pero es que la belleza sin la fealdad tampoco se explica.

¿El mundo en el que vivimos ahora es bello?

Es un mundo muy complicado, y creo que tenemos que esforzarnos para encontrar la belleza en este mundo. Y de algún modo ese retorno de la espiritualidad tiene que ver con que nos asusta el mundo que estamos viviendo, porque tiene un aroma general prebélico. Por eso es muy probable que este libro haya nacido en mí ahora, porque creo que la belleza proporciona consuelo y puede de algún modo aliviar el dolor; la necesitamos más que nunca. Simone Weill tiene una frase que me parece muy esperanzadora, que es el deseo de luz produce luz. Y esto es a lo que nos tenemos que agarrar, a producir luz.

¿De qué sirve la belleza en su mundo de los negocios?

Serviría de mucho. Necesitamos belleza como concepto, en cómo nos relacionamos dentro de una organización y la organización con el resto del mundo. Necesitamos belleza en lo que hacemos. Y de nuevo me refiero a la Bauhaus: después de la covid, hubo un intento de recuperarla que desgraciadamente ha quedado en nada y se apoyaba en tres pilares: la sostenibilidad, la tecnología y la belleza. No me pareció casual que surgiera esa reivindicación de una herencia después de un momento en que la humanidad había pasado un brete muy gordo, que supuso mucha angustia para mucha gente. ¿No le llama la atención que la ultraderecha siempre haya estado en contra de la Bauhaus? ¿Cómo puedes estar en contra de cosas tan básicas? Es increíble.

Anna Gener
Anna GenerPaul Mac Manus

Es como si estuvieran contra la belleza, es cierto.

No les gusta. Y el otro extremo también odia la belleza, porque la consideran aristocrática, algo superfluo de las clases sociales altas, cuando en realidad la belleza o la conexión con el arte o con algo que sea explícitamente bello a quien puede ayudar más es justamente a quien a lo mejor no la ha tenido de manera más automática, a su alrededor.

Si necesitamos la belleza, ¿por qué la gente la considera algo superfluo?

Yo entiendo la belleza sobre todo como creación humana, lo que se filtra a través de un artista o de un creador. Para mí, el arte de verdad canaliza muchas cosas inherentes al ser humano. Entonces, ¿por qué no querer abrazar todo esto, que es un regalo de la civilización? A lo mejor no se quiere tener una mirada hacia uno mismo y para realmente querer comprender el mundo.

El arte es para cualquier persona que tenga ganas de comprenderse a sí misma, de encontrar respuestas”

Anna Gener

Economista

Convénzame de que el arte pueda hacer mejor mi vida.

Puedo comprender que haya reticencias si te han presentado el mundo del arte desde el punto de vista de un conocedor que te ha hecho sentir ignorante y que entonces lo veas como algo ignoto y complicado que no sea tu mundo. Pero el arte es para cualquier persona que tenga ganas de comprenderse a sí misma, de encontrar respuestas. Y este es un gran momento histórico para buscar respuestas en el mundo del arte. En las grandes obras de arte vas a ver reflejadas muchas cosas que están en ti. Pero procura abstraerte de los intermediarios y trata de exponerte a él tú mismo, sin necesidad de conocimientos.

Usted cuelga cada día una obra de arte en sus redes sociales. ¿Prefiere la pantalla o los museos?

Yo utilizo mucho internet para ver arte, porque en el día a día, para mí ir a un museo es un lujo, porque necesitas tiempo y predisposición. En cambio, a diario me conecto a través de internet con el mundo del arte. Yo diferenciaría: para tener una experiencia de calidad artística, lo ideal es un museo, pero una de las grandes ventajas del siglo XXI es que con la tecnología podemos teclear el nombre de cualquier autor y que nos salgan todas sus obras. Esto es maravilloso, yo lo utilizo a diario.

¿Cómo transmite todo esto a su hijo?

Sin verbalizarlo, porque temo que pueda ser contraproducente, sino simplemente haciendo que vea cómo disfruto yo de según qué cosas. Pienso que esta es la mejor manera de educarle, que lo viva a través de mí, que vea que yo me lo paso bien yendo a un museo, a escuchar ópera, paseando por la ciudad y fijándome en determinadas cosas, mirando hacia arriba, viendo cómo son los balcones, los colores de una fachada, este tipo de cosas. Pero procuro no evangelizarle.

¿Cree que la belleza puede ser una religión?

No, yo no le daría estatus de religión sino el de civilización, que para mí es superrelevante. Respetar la belleza es civilización, es respetarnos a nosotros mismos como seres humanos. Y elevarnos de nuestra animalidad.

Y si no una religión, ¿puede servir como un refugio, un engaño, incluso una droga?

Un refugio, sí. Pero no un engaño o una droga. Entre otras cosas, si no tienes una actitud de querer que la belleza te impacte positivamente o te dé consuelo, va a resbalar por ti. Y esa actitud surge de las ganas de elevarte, es una línea de vida, no se puede convertir en negativo.

La belleza puede ser un refugio, pero nunca un engaño o una droga; no se puede convertir en negativo”

Anna Gener

Economista

¿El acceso a la belleza tendría que estar entre los derechos humanos?

Sin duda. Porque es el acceso a la cultura y a la civilización.

¿La inteligencia es bella?

Es bella si la aplicas bien, con principios y valores.

En el libro habla del valor de mantener una clase creativa en las ciudades.

Ese es un concepto muy interesante del economista Richard Florida, que con “clase creativa” no se refiere exclusivamente a los artistas: también son profesionales muy variopintos, desde escritores, periodistas, gente del mundo del pensamiento, hasta tecnólogos dedicados a la innovación y todo tipo de profesionales liberales. Florida dice que las ciudades que son capaces de atraer esta tipología de profesionales que pueden elegir libremente donde vivir y donde trabajar son sociedades que funcionan mejor. Porque hacen economías más fuertes, porque con su talento generan un impacto económico positivo allí donde están. Y normalmente también tienen una manera de pensar más abierta, más sensible a la diferencia, que aporta a la sociedad unos valores que hacen que la convivencia sea más fácil. Y viene a decir que las ciudades están compitiendo para atraer esta tipología de profesionales. También hay que mirar que el balance sea positivo y corregir posibles desequilibrios que se generen: puede subir el precio de las viviendas, puede cambiar el comercio...

¿Qué papel puede tener la belleza en la política?

Vivimos un momento geopolítico muy desconcertante. Pero me sale responder con una reivindicación del papel de Europa, porque, al final, nuestra gran contribución al mundo es poner la persona en el centro. Es la tradición humanística que tenemos desde hace milenios, en la que nada tiene sentido si no es para que al ser humano le vaya mejor: ¿de qué me sirve un avance si me va a esclavizar más o si va a incrementar las desigualdades? Tenemos que ser sociedades que para empezar estén cohesionadas, que no se quede nadie atrás, y para mí esto tiene que ver con la belleza y tiene mucho que ver con Europa.

Algo malo tendrá la belleza. ¿Qué es?

La belleza ha tenido muchas reacciones en contra, desde los mismos creadores que han dado a luz obras deliberadamente feas, porque asociaban la belleza con unos determinados valores, porque consideraban que ya no tenía sentido. Sobre todo después del gran dolor de la Segunda Guerra Mundial, era como decir: qué sentido tienes esto ahora. Y a mi modo de ver es cuando tiene más sentido que nunca, porque es a lo que te puedes agarrar como a un salvavidas.