Palabra de sumiller: estos son los vinos españoles preferidos en el extranjero
Gourmet
El vino español está rompiendo de forma ostensible su techo de cristal en cuanto al reconocimiento internacional y está siendo distinguido por las guías más prestigiosas del mundo

Los sumilleres Arnaud Echalier, Roberto Durán y Jordi Paronella haciéndose un selfie

El vino español está rompiendo de forma ostensible su techo de cristal en cuanto al reconocimiento internacional. Cada día cosecha más interés y prestigio. Incluso está siendo reconocido por las guías más prestigiosas del mundo. Los vinos finos españoles de más alto nivel, de denominaciones como Rioja, Ribera del Duero o Priorat, hace años que están conquistando las cartas de los mejores restaurantes del mundo.
Pero ¿qué vinos españoles son los que despiertan más interés? Para arrojar luz a la cuestión Magazine ha consultado a destacados sumilleres que han trabajado en España y que ahora están descorchando grandes vinos españoles lejos de nuestras fronteras.
Zoltan Nagy desvela que los vinos de las denominaciones de origen calificadas Rioja y Priorat son los más demandados
El director general responsable de los vinos en el californiano restaurante Macarena de Palo Alto, el sumiller e influencer transilvano Zoltan Nagy, es un ferviente promotor del vino español en Estados Unidos. Antes había descorchado botellas en restaurantes barceloneses de gran relieve como Cocina Hermanos Torres o Oria (Martín Berasategui). Macarena, situado en el condado de Santa Clara, en el área de la bahía de San Francisco, se anuncia como un establecimiento “donde celebrar el alma de España”, y se añade que se trata de “un tributo vivo a la herencia española”.
Zoltan Nagy desvela que los vinos de las denominaciones de origen calificadas Rioja y Priorat son los más demandados en su restaurante. Recuerda que en Estados Unidos se suele optar por pedir los vinos por la variedad de uva. Hay predilección actualmente por los blancos gallegos elaborados con albariño, aunque en los años noventa del siglo pasado se vivió un boom del verdejo de Rueda. Pero actualmente, asegura, “de cada diez botellas de blanco que se venden, diría que siete son de albariño”. Y en cuanto a las castas tintas, apunta, “muchos americanos piden en este caso vinos elaborados con tempranillo”.

Este sumiller que habla con fluidez cinco idiomas (su catalán es envidiable) manifiesta que “cuando hablamos de vinos aquí en la costa oeste, los americanos conocen muy bien a la familia Álvarez y cualquier vino de Vega Sicilia, les encanta. Alión y Pintia me lo piden, lo que me dice que muchos consumían esto en casa. Después, gente con más experiencia y ya te diría que conocedores piden la gama más alta”.
De Catalunya, precisa, se conocen los vinos de Família Torrres y “gustan mucho el cabernet sauvignon Mas La Plana”. En Macarena ofrecen una vertical de las añadas del 2017 al 2019). En cuanto a blancos uno de los más vendidos en Macarena es el chardonnay de la DO Conca de Barberà Milmanda. También cuentan con una vertical de seis añadas del Don Miguel Vineyard, un pinot noir californiano de Margaret River de Marimar Estate (de Marimar Torres).

Zoltan Nagy también señala que Álvaro Palacios y Clos i Terrasses de Daphne Glorian “son dos de las otras bodegas que aquí la gente conoce y se ven en las cartas de vinos”. Entre las firmas de Rioja que más venden se encuentran Marqués de Murrieta (de su Reserva alguna semana llegan a vender dos cajas, y disponen de una vertical del tinto Castillo Ygay). También les piden el Prado Enea de Bodegas Muga del Barrio de la Estación de Haro.
Algunos clientes ya más conocedores, indica, se decantan por los tintos de mencía de elaboradores como Raúl Pérez. Y “de cada diez botellas de espumoso que servimos puedo decir que ocho son de cava”. Trabajan especialmente los DO Cava de Vins El Cep y tienen incluso a copas los de Codorníu. Aunque apunta que “cada vez más nos piden más vermuts y vinos de Jerez”. Al hilo comenta que “actualmente conocen mucho la variedad Pedro Ximénez, pero también los vinos de aperitivo, poco a poco, son más consumidos”.

El catalán Jordi Paronella, que se dio a conocer en restaurantes como Cal Xim de Sant Pau d’Ordal o Moo de Barcelona, reside en Washington y es el director de vinos del grupo José Andrés. No tiene dudas de que “gracias a la importancia de José Andrés, nuestros clientes vienen predispuestos a beber vinos de España”. También afirma que “es importante remarcar que el cliente americano es muy abierto de mente a la hora de probar cosas nuevas. Es agradecido ante la posibilidad de pedir variedades que les son familiares, o bodegas que conocen, y les encanta el storytelling”.
Jordi Paronella lamenta que en cuanto a los espumosos “desgraciadamente no tienen rotación por botella, pero por copa los que vendemos más son Blanc de Blancs y De La Finca de Raventós i Blanc, y como rosados De Nit también de Raventós i Blanc, el Pinot Noir de Juvé & Camps y Laietà Rosé Gran Reserva de Art Laietà”.
Es importante remarcar que el cliente americano es muy abierto de mente a la hora de probar cosas nuevas”

En cuanto a blancos, Paronella diría que “el albariño es el número uno en ventas” y remarca que “la DO Rías Baixas ha hecho una campaña muy fuerte en EE. UU., además de un programa de formación muy interesante y profesional. Sitúa al vino Attis Lías Finas como el mejor por debajo los 20 dólares de coste. Por otro lado, Atalier de Raúl Pérez “es muy reconocido y se vende muchísimo”. Otros “bien posicionados y que se mueven” son Leirana, Lagar de Pintos, Do Ferreiro y Pazo Señorans. Otro vino blanco que destaca es el elaborado con la variedad godello. Avancia Nobleza, de Jorge Ordoñez, “es un perfil intermedio que gusta mucho”. Pero también despuntan el Ultreia Godello de Raúl Pérez o los vinos de César Márquez o Rafa Palacios.
A pesar de ello, Jordi Paronella observa que “todavía el consumo de vino tinto, con el que aquí la gente se gasta más dinero, está muy por delante”. Dice que un caso peculiar es el del rosado, “un vino temporal, pero de gran volumen, entre mayo y finales de septiembre con mucho movimiento por copa y con los brunch”. Indica que “siempre intento tener perfiles más ligeros y frescos, aunque no me importa el color”. Las preferencias de sus clientes pasan por el Gañeta Txakoli Rosado de Getaria, que es “un éxito total”. Como “un rosado con más peso de fruta y goloso” cita al DO Terra Alta Bàrbara Forés Rosat.

De entre los tintos destaca la predilección, “sin lugar a duda”, por los Ribera del Duero y Rioja, “desde los ribereños Bardos, Emilio Moro, Pago Carraovejas, Viña Sastre y Alión a los clásicos riojanos como Rioja Alta, López de Heredia, Bodegas Riojanas, Remírez de Ganuza, Marqués de Murrieta, Ontañon, Artuke o Juan Valdelana”.
Si se busca un “perfil más estructurado”, Paronella dice que tienen una gran aceptación los Toro Pintia y San Román, y los que califica como “visionarios del Priorat”: Clos Mogador, Mas Martinet y Álvaro Palacios. También observa que los tintos elaborados con la variedad mencía “están obteniendo el agrado de los consumidores por su perfil parecido al pinot noir”. Entre ellos destaca al vino Guímaro de Pedro Rodríguez y a los que elabora Raúl Pérez.

Judith Cercós Terrés despuntó en Barcelona convirtiéndose en la head sommelier del restaurante Moments del hotel Mandarín Oriental. También había trabajado en el Caelis del Hotel Palace de Barcelona, en The Vineyard Hotel de Londres o en el Gran Hotel La Florida de la capital catalana. Pero el amor llevó a esta profesional de Ponts hasta París, donde fue copropietaria hasta junio del año pasado con su pareja, el chef francés Ludovic Duvois, del restaurante Les Poulettes Batignol. Actualmente regentan el bar de vinos Poussin, también en la capital francesa.
“Normalmente” a Judith Cercós le piden vinos Rioja o Ribera del Duero, “que son las denominaciones más conocidas”. Afirma que “Ribera y Rioja son denominaciones donde hay mucho marketing, y por eso son conocidas fuera”. Puntualiza, sin embargo, que “les intento hacer descubrir otras zonas vinícolas”. Recuerda que ya lleva 12 años en Paris y es del parecer que “he hecho un buen trabajo al procurar descubrir a mis clientes otras denominaciones de origen como Costers del Segre con Raül Bobet o el Montsant con el Dido de Sara Pérez y René Barbier Meyer”. El primer año que ofreció en su carta este último vino vendió 800 botellas.

Judith Cercós revela que su discurso “es muy simple”. En este sentido aclara que “tenéis todo París para beber vinos franceses, pero sólo tenéis el restaurante Les Poulettes y Poussin, nuestro bar de vinos, para beber vino diferente”. Explica también que a sus clientes “les gusta descubrir vinos que son diferentes, con una característica tipicidad del Mediterráneo”. Puntualiza que les gusta mucho la macabeo por su salinidad. Y asegura que “mucha gente veranea en la Costa Brava, y los vinos les recuerdan sus vacaciones, a momentos felices”.
El francés Arnaud Echalier fue sumiller de los restaurantes Can Fabes de Sant Celoni o del Evo del Hotel Hesperia Tower de L’Hospitalet de Llobregat, y su dominio del catalán es admirable. También trabajó para L'Auberge Bretonne de Jacques Thorel, The Manor House Hotel, Wilstshire, Bath Priory Hotel o en Martin Wishart de Edimburgo. Actualmente sigue trabajando en China. Desde hace cerca de una década es gerente senior de bebidas del grupo Sands Resorts Macao.

Los vinos españoles, según Arnaud Echalier, sufren en la China por “falta de visibilidad”. Considera que las bodegas deberían visitar más a los profesionales del sector para dar a conocer a sus vinos y hacer ver su variedad y riqueza. Afirma que los vinos españoles tienen una presencia “bastante pobre” en el gigante asiático. Ve varias razones: “una es la falta de cultura, otra es la falta de representación por parte de proveedores y una tercera por el peso del vino portugués”.
Los vinos españoles sufren en la China por falta de visibilidad”

Añade que “podríamos decir que los vinos más vendidos son los de Rioja, donde las marcas han hecho un trabajo de visibilidad, o sea de precio competitivo comparado con vinos europeos o del nuevo mundo”. Han ganado esta cuota de mercado “aliándose con grandes distribuidoras o a golpe de training y masterclasses con la gente del sector para hacer descubrir sus vinos y formando sobre la historia, terruño, clima, uva... Creando apetito por vinos de calidad, lo que ha generado nuevos embajadores”.
En lo referente a los vinos blancos, según Arnaud Echalier, “los más representados son los de Rías Baixas, también gracias a bodegas que tienen viñedo en diferentes zonas de España, haciendo su portafolio más atractivo”. También señala la relevancia del cava, “puesto que los clientes siempre buscan burbujas, para el aperitivo o festividades”. Aunque reconoce que “por desgracia, se conoce más por su bajo precio que por su capacidad a procurar placer”. Por último, cita al fino de Jerez Tío Pepe, que “está en el mapa gracias al trabajo enorme de González Byass”.

El madrileño Roberto Durán es el primer Master Sommelier español de la historia. Actualmente es el director de vinos de Ebb Flow Group de Singapur, que cuenta con establecimientos como Temper (donde ofrecen hasta 1.200 etiquetas de vino diferentes). Ha trabajado para Joël Robuchon y fue el head sommelier del exclusivísimo club privado de vinos 67 Pall Mall de Singapur. Con anterioridad trabajó en Mallorca o para establecimientos como el barcelonés restaurante de Paco Pérez en el hotel The Mirror y se proclamó campeón de España de sumilleres.
Afirma que el vino español tiene una presencia cada vez más visible en Singapur, “aunque su posicionamiento varía bastante de un país a otro”. En general, manifiesta, “se percibe como un vino de buena calidad a un precio razonable, algo que juega claramente a su favor, pero que también supone un reto a la hora de competir en gamas altas con países como Francia o Italia”. Y añade que “en el segmento de precios medios, creo que España compite directamente con países que tienen más peso en el mercado, como Sudáfrica o Chile, que además están invirtiendo fuerte en estrategias de marketing muy bien definidas”.

Y es del parecer que, desde el punto de vista del consumidor, “zonas como el Penedès, con bodegas como Família Torres, tienen una presencia sólida en Singapur gracias a una calidad ya contrastada y reconocida”. Entre los vinos más clásicos, dice que “Remírez de Ganuza desempeña un papel importante en el posicionamiento de Rioja, mientras que Vega Sicilia y Pago de Carraovejas de la DO Ribera del Duero suelen ir de la mano en el segmento más alto”. Tampoco hay que olvidar, señala, los espumosos de Corpinnat y la DO Cava, que “poco a poco van ganando espacio en las mejores cartas de vinos, con productores como Alta Alella, Gramona y Raventós i Blanc a la cabeza”.
Roberto Durán asegura que “cada vez más consumidores buscan propuestas diferentes y menos convencionales, como los vinos de Canarias o los vinos de Madrid con Envínate y Comando G dominando las cartas de vino”. En este sentido, cree que existe un gran potencial para posicionar vinos españoles en mercados emergentes como Singapur, y que “aquellas denominaciones de origen con carácter, identidad propia y estilos únicos acabarán ocupando un lugar destacado en las mejores cartas de vino”.