La moda que viene este 2026
Tendencias
La industria augura un año de serenidad, lujo silencioso y romanticismo

Desfile de Saint Laurent en París para presentar la colección de Primavera/Verano 2026

La industria de la moda deja atrás un año de sabor agridulce. Ha sido un 2025 caótico y extraño, marcado por los continuos cambios de directores creativos en las casas del lujo, los experimentos en pasarela y también los indicadores, leves, de crisis en el sector, sobre todo durante el primer trimestre del año. Sin embargo, y tras un diciembre más calmado, donde los ecos de crisis han enmudecido –un estudio de Altagamma revela que el consumo global del lujo se estabiliza y mira ya a la recuperación–, el 2026 amanece resplandeciente, introspectivo y sereno.
Los desfiles que tuvieron lugar en septiembre y octubre a propósito del circuito tradicional de la Semana de la Moda de París, Milán, Londres y Nueva York dejaron ya pistas sobre las tendencias que marcarán el nuevo año.

En esculpir el cuerpo y abrazarlo se encuentra el giro conceptual que la moda y la Gala Met proponen para el 2026
Como migas de pan que el consumidor genérico puede recoger para redirigir sus esfuerzos de compra, las líneas para la próxima primavera-verano de Yves Saint Laurent, Loewe y Dior evidencian una inclinación a la estética romántica. Los lazos brotan de camisas blancas voluminosas, llenan pomposos vestidos, casi de época, y con hombreras. Porque los años setenta regresan con fuerza gracias a firmas como Versace y Gucci, que reinterpretan sus divertidas mezclas de color, los ribeteados de sus chaquetas y los estampados psicodélicos.
En esta línea, la lencería se enseña con orgullo mediante corsés que ejercen de top y sujetadores vistosos a la vez que delicados que ofrecen la posibilidad de jugar con combinaciones y estilismos a capas, tal y como demostró Prada hace cinco meses en Milán.

Mientas, en los despachos creativos
Después de un año de cambios, llega el orden a los despachos creativos. Las principales casas de moda de lujo empiezan este 2026 con nuevas direcciones y despedidas repentinas. Algunos, como J.W. Anderson en Dior, Matthieu Blazy para Chanel, McCollough y Hernandez en Loewe, Pierpaolo Piccioli en Balenciaga o Demna Gvasalia a la cabeza de Gucci, ya han presentado sus primeros diseños en las colecciones femeninas de primavera-verano 2026 de las mencionadas casas de lujo.
Otros, sin embargo, enfrentan todavía su esperado debut. Después de la alta costura de París, que tendrá lugar en enero, Maria Grazia Chiuri se estrenará en la Semana de la Moda de Milán como directora creativa de Fendi, casa en la que trabajó como diseñadora de accesorios entre 1989 y 1999 y con la que firmó en octubre, seis meses después de dejar Dior.
También se esperan con expectación los próximos pasos de Versace, quien todavía mantiene vacante el codiciado puesto después de que, durante la transición de la firma del grupo Capri a Prada, saltara Dario Vitale, quien firmó con la casa hace menos de un año.
En materia de accesorios y complementos, tres bolsos emblemáticos se postulan como el modelo más deseado del año: el Express MM de Louis Vuitton, firma que además celebrará el 130.º aniversario de su célebre Monogram, el Paddington de piel de Chloé y el Arcadie de Miu Miu. Para estilizarlos, la época en la que el movimiento hippy agitó la estética y el pensamiento cultural se personifica, de nuevo, en el 2026, a través de pañuelos atados a la cabeza o al cuello y collares extragrandes, como los de Schiaparelli o Armani, como amuletos que llaman a meditar.

Porque es bien sabido que la moda es, al fin y al cabo, un reflejo de lo que la sociedad busca o necesita. Así, el armario del año nuevo se tiñe de colores empolvados, una placentera escala de blancos, beige y colores tierra para no perturbar al ojo humano, cansado de pantallas y la excitación que provocan.
Según el buscador global de moda Lyst, que trimestralmente ofrece un análisis de la demanda global de moda de lujo, existe ya una fuerte inclinación por llevar la ropa deportiva, cómoda y funcional, a las calles. Por un lado, lo evidencia el éxito de Skims, la firma de Kim Kardashian, pero también Lyst, que revela un aumento gradual de la demanda en chaquetas casuales para senderismo, pantalones de jogging y chaquetas informales de tenis.
En esculpir el cuerpo y abrazarlo se encuentra el giro conceptual que la moda propone para el 2026. Lo respalda la misma plataforma de moda, que asegura que en los últimos meses ha visto ascender las búsquedas de piezas que juegan con la representación corporal, como el vestido estampado efecto polvo corporal de Jean-Paul Gaultier.
Dicha tendencia viene reforzada, además, con la temática y la exhibición que promociona este año la Gala Met. Su título, El arte del vestuario , y su inspiración en la relación entre la ropa y el cuerpo. “El cuerpo está moldeado por las prendas y la apariencia de estas se inspira y refleja en el cuerpo”, sentenció en noviembre durante la presentación el director ejecutivo del Costume Institute, Max Hollein.

Brillante y esperanzador se presenta el 2026, aunque no todo lo que se va a ver en él en lo que a moda se refiere es nuevo. Hay una serie de tendencias del 2025 que sobreviven al cambio de número.
Entre ellas, destaca el auge, o más bien la obsesión, de las zapatillas planas que mezclan la movilidad de una bailarina con la versatilidad de una sneaker (Louis Vuitton y Miu Miu abanderan este movimiento) y las blusas vaporosas y transparentes que popularizó Chloé, así como la predilección de las famosas por recuperar prendas de archivo, como una declaración de estilo y una manera alternativa de consumir lujo de forma responsable.