Cristina Castañer se inspira en Yayoi Kusama en su colección de bolsos para la Fundación Beyeler
MyBestys
Las piezas estarán expuestas hasta el 31 de enero de 2026 en el museo, que paralelamente alberga la gran retrospectiva dedicada a la artista japonesa

Cristina Castañer en la exposición de la Fundación Beyeler dedicada a Yayoi Kusama

La nueva marca de bolsos de Cristina Castañer coge impulso. Bajo el título de MyBestys, la empresaria catalana recupera desde hace dos años tejidos únicos y excedentes de fábricas para diseñar bolsos con conciencia. Su trabajo ha llamado la atención de la Fundación Beyeler, una de las instituciones museísticas más prestigiosas de Europa, quien ha pedido a Castañer que diseñara una colección cápsula inspirada en el universo de Yayoi Kusama.
”La directora de la Beyeler tuvo mucho interés en conocer mi marca sostenible. Me pidieron que hiciera unos bolsos en homenaje a Yayoi Kusama para completar su retrospectiva, una de las más grandes que se ha hecho nunca sobre la artista”, ha explicado Castañer, que reconoce además que el arte contemporáneo es una gran afición en su vida.
Hay gente que dice que reciclo pero no es eso, yo lo que hago es recuperar cosas que nunca se han usado”

El resultado es un diálogo entre los rasgos creativos de la japonesa y los de Cristina Castañer siendo el punto rojo la conexión entre ambos mundos: “Yayoi es una obsesa de los puntos y como el punto rojo es mi marca decidí pintarlos con rojo Ferrari. Todo esta hecho con muchísimo cariño”, asegura.
Esta exclusiva línea estará expuesta hasta el 31 de enero de 2026 en la tienda del museo, y paralelamente, Castañer ideará una línea similar para vender en la tienda online de MyBestys y acercar esta retrospectiva a España. ”Para mi ha sido todo un honor que me hayan invitado a colaborar con ellos. Para mi es un reconocimiento a mi filosofía y la calidad de mi trabajo”, resalta Castañer, la primera diseñadora española en llevar sus diseños a la Fundación Beyeler.

“El 90% de los materiales que utilizo vienen de stocks. Empecé con algodón que provenía de telas de colchones de una fábrica que cerró y también del stock de mi fábrica Castañer. También utilizo lanas que a veces me las proporcionan marcas amigas, como Lamadrid, o incluso hacemos intercambio. Y las pieles lo mismo, de firmas de lujo con las que tengo contacto desde mis tiempos en Castañer”, detalla la diseñadora que además aclara su misión: “Hay gente que confunde lo que hago y dice que reciclo pero no es eso, yo recupero cosas que nunca se han usado porque defiendo que hay muchos stocks en el mundo y por tanto a lo mejor no hace falta fabricar y contaminar más”, sentencia la diseñadora.