Moda

Matar el traje formal nunca sentó tan bien en un mundo de valor extinto

Puntada sin hilo

Las pasarelas de moda masculina como las de Pitti Uomo y Milán han mostrado una alta crítica social y política evocando unos nuevos años 30 y deconstruyendo el traje de sastrería

¿Hemos matado el traje? Sin duda, pero ha resucitado ipso facto. Y no lo decimos nosotros, lo dicen las grandes pasarelas de moda como las de Pitti Uomo o Milán que han hecho desfilar una alta crítica política y una muestra de la opresión, las vergüenzas y el desbarajuste social que vivimos expresada en un retorno pronunciado de las insignias de los años 30.

El retorno pronunciada del léxico formal propio de la época: Chaquetas de doble botonadura, Prada F/W2026, cardiganes de punto, Ralph Lauren F/W2026, sombreros estructurados, Paul Smith F/W2026...Pero su representación ha cambiado. En los años treinta el traje era una expresión de dignidad ante la depresión social y económica. Ahora el traje se resignifica como un look subvertido.

Ahora el traje se resignifica como un look subvertido

El guiño más claro ha sido el del sello japonés Soshiotsuki. Hombros acolchados, cinturas ceñidas, desfilados con las manos en los bolsillos. Gesto que arruga deliberadamente las telas y expone el recubrimiento. Un sabotaje del cubrimiento perfecto de la sastrería tradicional.

Setchu ha hilado la imperfección intencional en todo su discurso con chaquetas patronadas con asimetrías, así como accesorios técnicos sobre chaquetas de sastre, sugiriendo una fractura con el armario formal.

El pantalón de pinza subvertido es merecedor del premio LVMH que el diseñador Soshi Otsuki logró en 2025
El pantalón de pinza subvertido es merecedor del premio LVMH que el diseñador Soshi Otsuki logró en 2025Soshiotsuki
Ropa técnica sobre patrones clásicos de sastre en Setchu F/W 2026
Ropa técnica sobre patrones clásicos de sastre en Setchu F/W 2026Setchu

También lo ha hecho, el estilo americana de Ralph Lauren se ha zambullido de pleno en un sueño febril de símbolos en constante fricción. La disciplina de una chaqueta militar negra se rasga al mezclarse con una gorra de los Yankees y un cuello desaliñado. Un claro mensaje intencional, como la combinación del pantalón de camuflaje con el plumón de rugby noventero morado atado a la cintura, que crea una narrativa muy concreta: la de la transición. Los símbolos de la autoridad americana resisten, pero sin la seriedad original. El retrato de una América Trump forzada a militarizarse con tintes distópicos.

Saul Nash ha construido su nueva colección en la frontera entre lo corporativo y lo callejero. La blazer de pinza colabora con una capucha holgada. Es la evolución definitiva del colapso de la vida laboral. Tenemos que llevar trajes en un pulso vital que requiere de la flexibilidad de un atleta.

La disciplina de una chaqueta militar yuxtapuesta al desenfado pop de una gorra de los Yankees en Ralph Lauren F/W 2026
La disciplina de una chaqueta militar yuxtapuesta al desenfado pop de una gorra de los Yankees en Ralph Lauren F/W 2026Ralph Lauren
La rectitud de un traje de raya diplomática con la informalidad de una capucha en Saul Nash F/W 2026
La rectitud de un traje de raya diplomática con la informalidad de una capucha en Saul Nash F/W 2026Saul Nash

Quien mejor ha resumido esta nueva máxima ha sido Prada ofreciendo una crítica al arquetipo del “hombre en poder”. Los diseñadores Raf Simons y Miuccia Prada han presentado trajes con suciedad en los puños, zapatos desgastados y cueros arrugados. Mensaje claro: Los líderes de nuestro mundo tienen las manos manchadas y sus trajes reflejan ese caos que gestionan o bien generan. En esta colección la mancha en la pieza lujosa (y el arquetipo que deriva) es un síntoma claro de un sistema que transmite incerteza.

Los puños manchados por el caos de un mundo exento de valor en Prada F/W 2026
Los puños manchados por el caos de un mundo exento de valor en Prada F/W 2026Prada

El traje formal es demasiado ajustado para nosotros, nos encorseta en un contexto paralelo a los años treinta con amenazas de conflicto global constante. Si bien el traje nació como respuesta psicológica del momento, en esta ocasión, nuestra respuesta es deconstruirlo porque ya no confiamos en la institución que una vez representó. Es por eso que llevar el traje mal, matarlo, tiene más sentido que nunca en un mundo de valor extinto.

Periodista y curador creativo en Magazine. Fundó la sección Sónico, espacio para nuevas visiones, en busca del derecho a la belleza.