La fórmula Ramadán de la moda
Un nuevo mundo
El mes sagrado coincide con el mayor aumento del gasto anual en ropa

Imagen de la campaña especial para la época del Ramadán de la firma italiana Loro Piana

El mes sagrado del Ramadán, que comenzó el 17 de febrero y se espera que finalice el próximo 19 de marzo, antes de la celebración del Eid al-Fitr, es una de las fechas más esperadas del calendario islámico y, curiosamente, también del de la industria de la moda. Aunque es un periodo de espiritualidad y reflexión, coincide con el mayor aumento anual del gasto de consumo en ropa en los países de mayoría musulmana de Oriente Medio.
La tradición de estrenar prendas nuevas para celebrar el fin del ayuno impulsa especialmente las compras en el segmento del lujo. Así lo explicó a Business of Fashion Ashley Cadzow, fundadora de Sunday Media, una agencia de marketing con sede en Dubái que trabaja para marcas como Van Cleef & Arpels y el centro comercial Dubai Mall.

Además, según datos de Bain & Company, la región de los Estados Árabes del Golfo se ha convertido en un motor clave para el crecimiento del sector del lujo. Se prevé que sus ventas alcancen los 15.000 millones de dólares en 2027, con un crecimiento estimado de entre el 4% y 6%, por encima de otros mercados como China, Europa y Estados Unidos. Por eso, no sorprende que las grandes casas de moda centren sus esfuerzos en atraer a clientes adinerados en el Ramadán.
La tradición de estrenar prendas nuevas para celebrar el fin del ayuno impulsa las compras en el lujo
Tras la pandemia, el interés de las marcas de lujo por este periodo comercial se intensificó. Muchas comenzaron a lanzar colecciones cápsulas inspiradas en siluetas modestas y combinaciones de colores llamativas, siguiendo una estrategia que ya aplicaban firmas locales. Esto, además, no solo se percibió como una oportunidad de negocio, sino que se interpretó como símbolo de autenticidad, respeto y compromiso por las tradiciones musulmanas.

Por ejemplo, Burberry reinterpretó este 2026 su icónico estampado de cuadros escoceses y lo tiñó de burdeos para darle una nueva vida a la clásica gabardina. En cuanto a los accesorios, añadió delicados cristales a un bolso con forma de media luna. Pequeñas incrustaciones tan transparentes que recuerdan a gotas del rocío brillando sobre la superficie. Gucci presentó la línea Nojum –“estrellas”, en árabe- una colección inspirada en la atmósfera contemplativa del Ramadán, y con el desierto como telón de fondo. Las prendas mantienen el respeto por la tradición, pero con un enfoque moderno gracias a la ausencia de estampados llamativos y líneas suaves.
Otras casas como Dior, Louis Vuitton y Loro Piana también han presentado propuestas para estas fechas. Y no solo las firmas de lujo, marcas deportivas como Lululemon, Levi’s y Nike se han sumado a la temporada con siluetas relajadas y estilos que se adaptan tanto a la rutina diaria como a las celebraciones nocturnas. Incluso Mango tiene una propuesta personalizada para sus clientas musulmanas en la página web.

A la avalancha de colecciones cápsulas, se le suman las fiestas y eventos exclusivos para clientes VIP y celebridades de la moda del Oriente Medio. Durante las noches del Ramadán, las marcas de lujo también organizan cenas y cócteles, sobre todo en Dubái, considerado el destino de compras preferido de toda la región. En un mismo día pueden celebrarse hasta tres eventos distintos. Como durante este mes se ayuna desde el amanecer hasta el atardecer, las firmas solo pueden reunirse con sus invitados por la noche, generalmente entre las 18:00 y la medianoche, lo que ha provocado una saturación de actividad social en esas horas.
En un mismo día pueden celebrarse hasta tres eventos de moda distintos
Y mientras que las marcas locales y accesibles tienden a construir relaciones más profundas diariamente con los consumidores, el lujo corre el riesgo de caer en el simbolismo superficial. Los minoristas coinciden en que el Ramadán no debe verse solo como un pico estacional de ventas, sino en el comienzo de un diálogo continuo con los clientes. En otras palabras, las marcas no pueden limitarse a aparecer una vez al año; el reto está en permanecer todo el tiempo.
