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Ana Mateu, cubana viviendo en España: “Trabajo, soy autónoma y pago impuestos. ¿Por qué no voy a poder opinar si algo no funciona?”

Cambió Cuba por España

Dejó Cuba hace 3 años y se instaló en España, donde reflexiona sobre el cambio vital y mental que supone vivir con más oportunidades

Ana cambió Cuba por España en busca de una vida mejor hace 3 años, y ahora que la ha encontrado también señala aquello que aquí cree que debería mejorar

Ana cambió Cuba por España en busca de una vida mejor hace 3 años, y ahora que la ha encontrado también señala aquello que aquí cree que debería mejorar

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Cuando Ana Mateu llegó a España, todo le sorprendía. Absolutamente todo. Desde algo tan cotidiano como entrar en un supermercado hasta el simple hecho de viajar a otro país. Venía de Cuba, de una realidad marcada por la escasez y las limitaciones, y durante los primeros meses en Galicia cada pequeño gesto cotidiano tenía algo de descubrimiento. Tres años después, esa sensación ha cambiado. No porque haya perdido la ilusión, sino porque su vida, dice, se ha ido normalizando. Y eso, lejos de ser una queja, le ha abierto nuevas preguntas.

Lo explica en uno de sus últimos vídeos en YouTube, grabado durante una escapada a Oporto. “Ya España no me sorprende tanto como antes. Al principio todo me impactaba, pero con el tiempo he ido normalizando cosas que antes me parecían imposibles”, confiesa. Ana tiene 29 años, es creadora de contenido y autónoma, y habla desde un lugar incómodo para algunos: el del cambio real, no solo geográfico, sino mental.

Cambió Cuba por España

Ha normalizado todo lo que antes le sorprendía

“Yo no sé si esto es algo triste o algo bueno”, reflexiona. “Estoy feliz, agradecida, disfruto de mi vida aquí, pero a veces me pregunto si acostumbrarse a vivir mejor también tiene un coste emocional”. Lo dice mientras observa a su primo pequeño, criado en Europa, para quien viajar a otro país en vacaciones es algo normal. “Su infancia no se parece en nada a la mía. Yo no viajaba, mi mundo era muy pequeño. Y eso te marca”, asegura.

Ha aprendido a disfrutar de la gastronomía y es una de las cosas que más le fascinan
Ha aprendido a disfrutar de la gastronomía y es una de las cosas que más le fascinanInstagram

Esa comparación constante entre dos realidades atraviesa todo su discurso. Ana insiste en que no ha olvidado de dónde viene, pero sí ha cambiado su forma de mirar. “Cuando estaba en Cuba no tenía opción: pasar hambre, vivir con carencias, no era humildad, era supervivencia”, afirma. “Ahora tengo una mejor calidad de vida y eso no debería ser algo por lo que pedir perdón”, reflexiona.

¿Por qué no voy a poder opinar si algo no funciona?

Ana Mateu

Uno de los puntos más delicados que aborda es el derecho a quejarse. Durante mucho tiempo, reconoce, evitó hacerlo. “Pensaba: vengo de un país que estaba peor, no tengo derecho a exigir”. Hasta que algo hizo clic. “Trabajo, soy autónoma, pago impuestos, cotizo y cumplo con todo. ¿Por qué no voy a poder opinar si algo no funciona?”. Para ella, la libertad también pasa por ahí: por poder decir lo que no te gusta sin sentir culpa.

“No me fui de un país que no funcionaba para quedarme callada en otro”, resume. “Me fui buscando una vida mejor, y si algo se puede mejorar, decirlo también es parte de construir”.

Aquí ha encontrado su lugar y también ha aprendido a no callarse
Aquí ha encontrado su lugar y también ha aprendido a no callarseInstagram

Ese cambio de mentalidad se nota incluso en detalles cotidianos, como la relación con la comida. “Cuando llegué a España me volvía loca con todo. Comía cualquier cosa porque para mí era un lujo”, recuerda. Ahora valora el producto local, la comida fresca, la cultura gastronómica. “Mi paladar cambió, pero sobre todo cambió mi forma de elegir”, explica.

Ana es consciente de que su discurso incomoda a algunos. “Hay quien dice que he cambiado. Y es verdad”, admite. “Pero cambiar no está mal. Lo que está mal es no poder cambiar nunca, no poder salir, no poder soñar”. Por eso evita volver a Cuba: sabe que el contraste le rompería por dentro. “No he perdido la magia. He aprendido a vivir en otra realidad. Y eso también tiene su duelo”, concluye.

Joel Sáez Vargas

Joel Sáez Vargas

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Graduado en la Universitat Internacional de Catalunya y con un máster de periodismo deportivo cursado en UPF Barcelona School of Management he trabajado durante estos años en proyectos de redacción, cobertura de eventos y creación de contenido para redes sociales. Actualmente en el equipo de Audiencias de Guyana Guardian.

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