La teoría del filósofo Friedrich Nietzsche sobre el ‘eterno retorno’: “Esta vida, tal como la estás viviendo, deberás vivirla otra vez e innumerables veces”
A por todas
El pensador alemán reflexionaba sobre una vida que deberíamos esforzarnos en vivir al máximo
La teoría del filósofo Immanuel Kant sobre la felicidad y cómo alcanzarla: “Más que un deseo, alegría o elección, es un deber”

Friedrich Nietzsche, filósofo.
“¿Cómo te sentirías si un día o una noche un demonio se deslizara furtivamente en la más solitaria de tus soledades y te dijera: ‘Esta vida, tal como la estás viviendo ahora y tal como la has vivido, deberás vivirla otra vez y aún innumerables veces. Y no habrá en ella nunca nada nuevo, sino que cada dolor y cada placer, cada pensamiento y cada suspiro y todo lo indeciblemente pequeño y grande de tu vida deberá volver a ti, y todo en el mismo orden y la misma secuencia”, rezaba en una de sus grandes reflexiones Friedrich Nietzsche.
El filósofo alemán, uno de los mayores pensadores del siglo XX, acuñó este concepto en la publicación La Gaya Ciencia, de 1882. Mediante este ensayo, dio por finalizada su etapa más negativa para dar paso a un periodo afirmativo, en el que intentaba construir nuevos valores. No es solo un experimento mental, sino una actitud que llevar ante la vida para la defensa de uno mismo. Un camino que lleva a aceptar dos conceptos de origen latín: memento mori y amor fati.

¿A qué se refiere Nietzsche cuando habla del eterno retorno? En la actualidad, se puede ejemplificar con las típicas expresiones para aplazar una tarea o hecho: cuando acabe de estudiar, cuando haya acumulado más experiencia, cuando pueda crear mi propio negocio… El filósofo intenta romper con este bucle de forma contundente: preguntándonos qué ocurriría si estuviéramos condenados a vivir nuestras propias acciones para toda la eternidad. Sin cambios, sin opciones de dar la vuelta, lo mismo una y otra vez.
Eso también implicaría vivir estos aplazamientos innecesarios, que pueden frustrarnos y menguar nuestras habilidades por culpa de la procrastinación. De ahí que Nietzsche insiste en vivir una vida que merezca ser repetida para toda la eternidad: no arrepentirse, no dudar, ser conscientes de lo que venga y disfrutarlo. Ahí entran en juego el memento mori, ser conscientes de que somos seres mortales y de que todo se nos acabará algún día; y el amor fati, aprender a aceptar nuestro destino porque debemos sacarle partido a todo lo que afrontemos.

Buscar nuestro bienestar
Esta teoría puede complementarse con las ideas de Immanuel Kant sobre la felicidad. De forma similar a cómo se ve en la actualidad, consideraba que la era un concepto complejo y relativo, ya que cada ser humano tiene una definición diferente del mismo desde su punto de vista. Es decir, tal y como describíamos anteriormente, a cada uno le puede hacer feliz una cosa distinta, que no necesariamente puede compartir con otras personas. En este sentido, el pensador alemán distinguía otros conceptos esenciales: el bienestar personal y la moralidad.
El primero de ellos puede variar según las constancias e inclinaciones de cada individuo, mientras que el segundo se basa en los principios universales y racionales del mundo y su funcionamiento. Kant aseguraba que anhelar la felicidad es lo más natural en el ser humano, buscamos ser felices como objetivo final, más allá de todas las tareas y obligaciones que debemos cumplir en nuestro día a día. Aun así, defendía que la ética y el deber están situados por encima de la mera satisfacción de nuestros deseos personas.

