Saray Palomo, azafata: “Una turbulencia no es algo inseguro para la aeronave, pero cuando pedimos que se abrochen el cinturón, no es por capricho sino por seguridad”
Viajes
La azafata cuenta cómo es el día a día a bordo, los retos y gratificaciones de su trabajo, y los secretos para acompañar a quienes sienten miedo durante el vuelo

Saray Palomo, azafata

Crecer entre aviones marcó la infancia de Saray Palomo. Aunque nació y vivió en Barcelona, los viajes frecuentes a Madrid por motivos familiares despertaron en ella una pasión temprana por la aviación. Hoy, como azafata de LEVEL, combina su vida cerca de casa con la posibilidad de recorrer el mundo, cumpliendo un sueño que la acompaña desde pequeña. “Esto es mi lotería profesional”, confiesa en esta entrevista para Guyana Guardian.
Saray desvela cómo es el día a día a bordo, los retos y gratificaciones de su trabajo, y los secretos para acompañar a quienes sienten miedo durante el vuelo. También aclara qué se esconde realmente detrás de las turbulencias y qué cualidades hacen de un tripulante de cabina un profesional capaz de transformar un viaje en una experiencia segura.
¿Cómo es su día a día?
Nosotros tenemos un límite de horas que cumplir al mes, así que normalmente hacemos unas tres rotaciones. Eso incluye los vuelos, las vueltas y los descansos en destino. Como Level es una compañía de largo radio, a veces nos toca hacer vuelos más largos. Esto es una de las cosas que me gusta de la compañía, la posibilidad de hacer viajes largos y también algunos más cortos, dependiendo de la rotación.
¿Cómo gestiona los viajes a nivel personal?
Lo llevo bien porque puedo organizarme con mi familia. Tengo un peque, pero mi marido se queda con él cuando yo vuelo y lo gestionamos bastante bien. Al hacer unas tres rotaciones al mes, me resulta fácil compatibilizar el trabajo con mi vida personal. En destino solemos estar entre dos y tres días, dependiendo de la frecuencia de los vuelos, y la verdad es que lo disfruto mucho porque también me permite conocer otros lugares. A mí me apasiona viajar, así que lo considero casi un regalo por parte de la compañía.

¿Qué es lo más gratificante de su trabajo?
Lo más bonito es cuando los pasajeros quieren repetir la experiencia con nosotros y se van con una sonrisa, incluso agradeciendo el trato. Nos ha pasado de coincidir de nuevo con alguien en el vuelo de regreso o en otro destino, porque eran de Barcelona, y que se acuerden de ti y te digan: “Fue una experiencia increíble, lo hicisteis tan bonito…”. Y piensas: me quedo con esto. Al final se trata de conectar. No es solo ir, hacer tu trabajo y ya está. Estás compartiendo experiencias con personas, ves gente nueva cada día y formas parte de momentos importantes de su vida. Supongo que todo eso también construye la experiencia de volar.
¿Qué diría que es lo más desafiante de ir a bordo?
No diría que haya algo concreto; más bien, lo más desafiante es que siempre tenemos que estar preparadas para cualquier imprevisto. En nuestro trabajo puede pasar cualquier cosa, y debemos saber reaccionar con rapidez y seguridad. Contamos con una formación muy completa, al menos por parte de la compañía, que nos exige adaptarnos y actualizarnos constantemente. Tenemos procedimientos muy claros que debemos seguir al pie de la letra y cuidar en todo momento. Precisamente esa preparación continua es lo que nos da la tranquilidad necesaria para afrontar cualquier situación complicada o desafiante.
Tenemos procedimientos muy claros que debemos seguir al pie de la letra y cuidar en todo momento
¿Se ha encontrado alguna vez con pasajeros que tengan miedo durante el vuelo? ¿Cómo manejan esas situaciones?
Pasa con bastante frecuencia. Y una de las cosas que siempre animo a hacer es que lo comuniquen, que no tengan vergüenza en decir que tienen miedo. Al final, el miedo es una emoción que todos sentimos en distintos momentos de nuestra vida y por diferentes motivos. Lo primero es hacerles sentir que no están solos, que estamos a su lado. A veces se trata de explicarles cómo funciona el avión o qué está ocurriendo en ese momento, para que se sientan más seguros. Otras veces simplemente es escuchar. Y en muchas ocasiones, distraerles, hablar de cualquier otra cosa que les ayude a sacar el foco del miedo. Ese acompañamiento forma parte de nuestro trabajo.
Entonces, un consejo que dan es manifestar el miedo en voz alta.
En el momento en que esa persona lo expresa, nosotras ya nos activamos y nos preparamos para gestionarlo y acompañarla. Por eso es tan importante que lo comuniquen. A partir de ahí, nuestra prioridad es transmitir calma. Hacerles sentir que están cuidados, acompañados y que no están solos. A veces basta con una conversación tranquila, con una explicación sencilla o simplemente con nuestra presencia. Es verdad que muchas personas, por ejemplo, tienen miedo a las turbulencias u otras situaciones del vuelo. Lo importante es cómo lo gestionamos y cómo acompañamos a quien lo está sintiendo en ese momento.
Cada persona aporta algo diferente, una actitud, una fortaleza que destaca por encima de otras, y al final entre todos construimos un equipo muy sólido y muy humano
¿Usted ha sentido miedo alguna vez?
La verdad es que miedo como tal diría que no. Creo que tiene mucho que ver con la preparación y la exigencia que nos marca la compañía para desarrollar nuestro trabajo. Los procedimientos no son algo que estudiemos solo cuando tenemos un curso periódico; forman parte de nuestro día a día. Antes de cada vuelo nos preparamos, repasamos los protocolos y hacemos una reunión en la que revisamos todo. Y creo que precisamente esa constancia es lo que nos aporta seguridad. Saber que estás formada, que has repasado cada procedimiento y que cualquier situación que pueda surgir está contemplada, te da la tranquilidad.

¿Qué importancia tiene el trabajo en grupo?
En LEVEL formamos un equipo precioso. Cada persona aporta algo diferente, una actitud, una fortaleza que destaca por encima de otras, y al final entre todos construimos un equipo muy sólido y muy humano. Si tuviera que señalar cualidades importantes, empezaría por la empatía. Empatizar con el pasaje, ponerte en el lugar de esa persona e intentar entender qué la ha llevado a subirse a ese avión. Cada uno vuela por un motivo distinto: hay quien viaja para reencontrarse con su familia, quien lo hace por trabajo, quien atraviesa una situación complicada o incluso dolorosa. Nunca sabes qué historia hay detrás de cada asiento, y para mí es vital tener eso presente.
En un espacio reducido como el avión, dejar un bolso en el suelo puede dificultar el paso si alguien necesita levantarse porque se encuentra mal
Muchos pasajeros temen las turbulencias, pero ustedes dicen que no son tan peligrosas. ¿Por qué?
En realidad, la turbulencia es algo bastante natural. La experimentamos en muchos vuelos, sobre todo en rutas largas, como a Chile o Buenos Aires. Hay zonas, por ejemplo al cruzar ciertas áreas de Sudamérica, donde el avión tiende a moverse más. Es normal y no supone peligro. Lo importante es seguir las indicaciones de la tripulación y abrocharse el cinturón. Pero una turbulencia no es algo inseguro para la aeronave. El avión está preparado para ello y no compromete su seguridad. Lo que sí es importante es que el pasaje siga siempre las indicaciones de la tripulación y de los pilotos. Cuando pedimos que se abrochen el cinturón, no es por rutina ni por capricho, es por su seguridad.
A veces alguien piensa: “No me lo pongo porque no sirve para nada”. Pero si se enciende la señal, es por algo. Todos los mensajes que transmitimos tienen un único objetivo: cuidarles. En cuanto al equipaje, también es importante colocarlo correctamente. No se trata solo de orden, sino de seguridad. En un espacio reducido como el avión, dejar un bolso en el suelo puede dificultar el paso si alguien necesita levantarse porque se encuentra mal o si hay que moverse con rapidez.

