Los ricos ya no compran sus jets privados, los alquilan: “La gente piensa que la aviación privada solo es para millonarios, pero hay vuelos por 900 o 1.000 euros por persona”
Viajes de lujo
Lejos de la imagen de lujo inalcanzable, el modelo de alquiler y los vuelos compartidos están cambiando el perfil del usuario de trayectos privados: “Solían ser de edad avanzada; ahora se encuentra entre los 40-55 años”

Carlos Matallana, director en España de LunaJets y experto en aviación privada

La aviación privada es un sector en constante evolución. Carlos Matallana es experto en aviación y director en España de LunaJets, empresa de chárters de jets privados por todo el mundo. A raíz de su experiencia en el sector, asegura para Guyana Guardian que el perfil de usuario de este servicio no es el mismo que era antaño. “Ahora la media de edad es mucho menor”, asegura el empresario.
Pero no solo lo ha cambiado el consumidor usual, también cómo se utiliza este servicio. Un estudio de mercado de Epicedits desvela que el sector de la aviación privada ha dado un vuelco desde la pandemia. Los datos desvelan que el modelo tradicional de propiedad de jets está disminuyendo, mientras que los servicios de chárter ya representan un 53% del sector. Los usuarios ya no quieren propiedad, prefieren el acceso fácil a un servicio completo de traslado.

Y es que los análisis de costes detallan que, salvo que se vuele más de 300-400 horas al año, un chárter es financieramente más inteligente que asumir los enormes gastos de mantenimiento que conlleva tener un jet privado, tal y como indica Haute Jets. “Aunque las redes sociales y el cine se empeñen, volar no es solo para millonarios”, cuenta Matallana en esta conversación.
Carlos Matallana, experto en jets privados
Cómo evoluciona el sector de la aviación privada
¿Qué tipo de cliente suele reservar jets privados y cómo ha cambiado ese perfil en los últimos años?
Lo cierto es que es difícil definir un perfil muy concreto. Por fortuna, el severo descenso de los precios por volar en avión privado ha atraído a un segmento poblacional mucho más ancho, convirtiendo la demanda en un crisol de perfiles. Por simplificar, hablamos de personas que valoran el ahorro en tiempo, que quieren que sus mascotas vuelen de otra manera, que necesitan llevar consigo una cantidad de equipaje considerable o incluso que prefieren poder fumar a bordo.
¿Ha evolucionado con los años?
Sí. Esto supone un cambio importante respecto a lo que veíamos hace unos años, cuando el usuario de este tipo de aviación tenía una edad media superior (hoy en día se sitúa en torno a los 40-55 años) y disfrutaba de nuestro servicio seguramente como un beneficio unido a su posición profesional dentro de la corporación para la que trabajaba.
¿Cuál ha sido la solicitud más inusual o extravagante que te han pedido organizar para un vuelo privado?
Nos gusta conocer, en la medida de lo posible, la motivación detrás de cada vuelo, ya que nos permite dar un servicio más adaptado a la realidad de cada pasajero. Teniendo esto en cuenta, me atrevo a decir que existen más solicitudes inusuales que extravagantes. La extravagancia creo que ha quedado demodé; la democratización de la aviación privada ha supuesto también el fin de la era de las peticiones desmedidas. Peticiones, por otro lado, que si se dan atendemos con sumo gusto, pero que han dejado de ser usuales. Ejemplos de peticiones inusuales pueden ser vuelos tematizados, viajes sorpresa, pedidas de mano...

¿Qué destino ‘imposible’ o poco común os piden volar más de lo que imaginabas?
Una de las múltiples ventajas de la aviación privada reside en que no es estrictamente necesario volar a los aeropuertos en los que operan las aerolíneas comerciales. Este aumento de aeropuertos disponibles te acerca más a cualquier lugar, reduciendo notablemente la cantidad de potenciales destinos “imposibles”. No obstante, sí que hay destinos muy demandados que no habría imaginado antes de conocer el sector, como la alta montaña alpina (Gstaad, St. Moritz, Verbier o Courchevel), una zona en la que somos especialistas y en la que incluso contamos con oficina física para atender a nuestros pasajeros.
¿Cómo manejáis peticiones sensibles o delicadas de clientes VIP sin que se filtre nada a la prensa?
Se gestiona a través de dos pilares fundamentales: tecnología y formación. No todas las personas involucradas en la gestión de un vuelo tienen acceso al 100% de la información relativa al mismo, ya se trate de datos de índole personal u operativa. Además, el acceso a la información queda registrado automáticamente: sabemos quién, qué día, a qué hora y a través de qué medio consultó algo.
La geografía española y la idiosincrasia social del español son idílicas para probar este tipo de aviación a precios bajos
Adicionalmente, hay un componente importante de formación; aquellos que conforman la industria entendemos que la discreción es uno de los atributos de valor añadido de nuestro servicio, y por tanto somos muy celosos en esa protección. Hay ciertos vuelos, contratos u operativas especiales donde desarrollamos e implementamos procedimientos específicos que suponen una capa de seguridad adicional. Como siempre, construido a medida en función de la necesidad de nuestro cliente.
¿Qué idea equivocada tiene la gente sobrevolar en jet privado que te gustaría desmontar?
Sin lugar a dudas, la relativa a su precio. Aunque las redes sociales y el cine se empeñen, volar no es solo para millonarios, ni mucho menos. La geografía española y también la idiosincrasia social del español son idílicas para probar este tipo de aviación a precios bajos. No es raro volar a pasajeros desde los 900-1.000 EUR/persona. El hecho de que la creciente operativa genere vuelos empty leg (vuelos vacíos que se ofertan con descuentos de hasta el 70%) no hace sino sustentar aún más mi idea.
¿Ha habido alguna situación complicada o caótica en un vuelo que todavía recuerdes y cómo la resolvisteis?
Sí, siempre hay vuelos inolvidables. Hay que tener en cuenta que, de cara a seguridad del pasajero y operativa, la aviación privada se rige por las mismas regulaciones que la comercial. Por tanto, nos afectan de igual manera aspectos como la meteorología o los fallos técnicos de las aeronaves. Casi cualquier vuelo afectado por lo anterior pasa a ser recordado, por la necesidad de encontrar una alternativa al pasajero con rapidez y sin perder de vista la atención al mismo.
Creo que las operaciones en los días de la borrasca Filomena en Madrid, los vuelos a grandes eventos deportivos y aquellos a Barcelona para asistir al Mobile World Congress son los que ya sabemos de antemano que van a exigir lo mejor de nosotros mismos.
¿Qué tendencia ves ahora mismo en el uso de jets privados: experiencias de lujo, viajes de última hora, turismo exclusivo…?
El cambio más marcado es, sin lugar a dudas, la incorporación gradual del viaje personal o de placer. Esto suele darse en personas que viajan todo el año en aerolínea comercial, pero que deciden que hay un viaje anual especial (que suele ser el de vacaciones) en el que están dispuestos a viajar mejor. Y es que tiene sentido: en ese viaje generalmente estamos dispuestos a invertir más que en el resto de los viajes del año; y lo hacemos en alojamiento, en restaurantes, en bebida… ¿Por qué no en volar?


