El pozo ritual masónico en espiral de Sintra
Mundo insólito
La enigmática Quinta da Regaleira esconde un descenso hacia las profundidades simbólicas del poder y el misterio

Pozo Iniciático en la Quinta da Regaleira, en Sintra
La sierra y la localidad de Sintra, al oeste de la capital portuguesa, cuentan con un microclima que los envuelve permanentemente en nieblas. Ello incide en una vegetación natural –más la añadida por el ser humano con ricos jardines– que la definen, además de un conjunto de edificios señoriales ligados a la nobleza y la realeza. En general, aunque no se puede decir que globalmente sea armónico por la mezcla de estilos, sí que resulta interesante.
Pegado al palacio Nacional, un edificio que se distingue por sus torres gemelas blancas de forma cónica, se halla la Quinta da Regaleira. Es como popularmente se conoce a esa finca, porque tiene un nombre más pomposo: palacio de Monteiro, el de los Millones. Hace referencia a su propietario original, Alvaro Monteiro, un brasileño que se enriqueció con la venta de café y piedras preciosas y que eligió este enigmático lugar para alzar una fastuosa mansión.
Imbuido de una moda muy en boga en su tiempo –mitad del siglo XIX–, Monteiro mandó construir al arquitecto italiano Luigi Manini un edificio que está completamente impregnado de significados relacionados con la masonería, la alquimia y la rosacruz. Todo ello en un entorno de lujosos jardines, lagos y grutas.

Uno de los lugares más inquietantes de la Quinta da Regaleira es el pozo Iniciático. Se trata de una torre que, como indica su nombre, se adentra en las entrañas del subsuelo. Pero no para captar agua, sino para entrar en contacto con fuerzas misteriosas que habitan en el submundo.
De hecho, la construcción es una rampa en espiral sostenida por arquillos que a muchos podría recordar a la torre de Pisa, pero por la cara interior de la construcción y no por la exterior. La humedad constante del lugar ha tapizado literalmente de musgos las paredes, por lo que el lugar parece la invención de una película de terror.
Cuando se llega a la parte más baja del pozo Iniciático, la luz ha disminuido mucho. En el pavimento de la capilla que hay en ese enclave, se encuentra una cruz templaria, también conocida como cruz de Portugal, muy distintiva por sus brazos rojos y blancos. Era la cruz que utilizaban los caballeros de Cristo.
El rinconcito resulta muy inquietante, y quien sufra de aprensión o claustrofobia tal vez no debería descender. Cuando se alza la mirada, se ve el ojo oval del pozo, con el cielo bastante pequeño y las paredes espirales de la torre que parece se vayan a cerrar, como las fauces de un monstruo pétreo. A saber qué ritos llevaría a cabo Monteiro en las profundidades de la tierra.
Por el contrario, los amantes de lo misterioso y peliculero disfrutarán de lo lindo de un lugar tan tenebroso. Al salir del pozo, lo más normal es que la niebla rota en jirones típica de Sintra añada épica a la visita.
Ya más coloridos y alegres, los edificios que conforman el conjunto de Sintra, declarado patrimonio de la humanidad en 2005, ayudan a la relajación. Vale la pena subir hasta el castillo de los Moros, con una vista excepcional de la sierra y el pueblo; el palacio de Pena, un popurrí de colores, torreones y cúpulas; el chalet de la condesa de Edla; el convento de los Capuchos; o los jardines de Monserrate. Sintra puede contentar a turistas de muy variados intereses.
Cómo llegar
Sintra está a 28 kilómetros al oeste de Lisboa. El viaje en coche toma media hora (aunque aparcar no es sencillo). El transporte público es eficaz. Hay dos líneas de tren que dejan en la estación de Sintra, y después hay un autobús lanzadera hasta el centro, distante un par de kilómetros. Este último tramo también se puede hacer en un paseo a pie.

