La joya arqueológica de La Rioja: un sorprendente conjunto de cuevas de 75 metros de longitud que pocos conocen en el Valle del Iregua
Rincones de España
El Conjunto Rupestre de los Palomares se encuentra en Nalda, un municipio de 1.074 habitantes

La joya arqueológica de La Rioja: un sorprendente conjunto de cuevas de 75 metros de longitud que pocos conocen en el Valle del Iregua

Cruzar España en carretera puede ser una experiencia única para quienes disfrutan de la naturaleza, la geografía y la gastronomía del país. Además, un viaje de este estilo permite descubrir pueblos o lugares ocultos que merecen la pena ser visitados. En Nalda, un municipio de La Rioja de unos 1.074 habitantes, se encuentra una de las joyas arqueológicas más significativas del Valle del Iregua.
Se trata del Conjunto Rupestre de los Palomares, un sistema de cuevas excavadas en roca que se ha convertido en una visita obligada en la zona para quienes disfrutan de la historia y de la naturaleza.
Las cuevas, de 75 metros de longitud, tienen su origen en la época medieval y destacan por su compleja estructura y sus diferentes usos a lo largo del tiempo. Inicialmente fueron concebidas como viviendas, pero con el paso de los años terminaron convirtiéndose en palomares.
Respecto a su complejidad arquitectónica, las cuevas se caracterizan por estar construidas en varios niveles conectados por escaleras y por un extenso sistema de pasillos y estancias interconectadas. Los visitantes pueden recorrer varias decenas de metros en su interior. A pesar de varios derrumbes, la mayor parte del complejo sigue en pie. Un camino que no solo les transportará en el tiempo, sino que también les permitirá admirar la precisión con la que fueron talladas en la roca.
Entre los aspectos más sorprendentes de estas cuevas destaca su orientación estratégica al suroeste, pensada no solo para facilitar el control de la luz solar y el calor, sino también para disfrutar de sus vistas panorámicas y privilegiadas al entorno natural del Valle del Iregua.
Según el Ayuntamiento de Nalda, estas cuevas fueron en algún momento eremitorios medievales. Sin embargo, la historia más reciente indica que el uso principal del Conjunto Rupestre de los Palomares fue la cría de palomas. Se sabe que estos animales servían como fuente de alimento y, en algunos casos, de ingresos. Por ello, tras haber sido utilizadas como viviendas, se adaptaron para la avicultura, dando lugar a hornacinas donde las palomas anidaban.
El acceso a las cuevas es gratuito, aunque el Ayuntamiento de Nalda ofrece visitas guiadas organizadas para conocer la historia del lugar con todo lujo de detalles. Además, en los alrededores de Nalda hay diversas rutas de senderismo, lo que convierte a la zona es un perfecto plan de fin de semana, para el que solo necesitarás llevar tu calzado más cómodo.

