Paula Calvo, experta en antrozoología: “No es que los gatos sean difíciles, es que casi nadie sabe leerlos”
Gatos
La experta asegura que la mayoría de conflictos entre gatos y familias no nacen de la conducta del animal, sino de no entender el vínculo humano-gato, ni sus necesidades emocionales
El consejo de un veterinario antes de viajar con tu mascota: así puedes evitarles estrés y molestias

Paula Calvo, antrozoóloga.

Durante mucho tiempo, los gatos han cargado con una fama de lo más injusta: animales ariscos, demasiado independientes o “difíciles” de entender. Sin embargo, cada vez más especialistas aseguran que el problema no está en ellos, sino en nuestra forma de relacionarnos. Lejos de ser difíciles, los gatos simplemente se comunican de otra manera, y no siempre sabemos interpretar lo que nos están diciendo.
La antrozoóloga Paula Calvo lo explica en un reciente post de Instagram, en el que desmonta muchos de los mitos que rodean a los felinos. “Durante años se nos ha hecho creer que convivir con gatos es algo intuitivo, que si hay problemas es porque el gato tiene mal carácter o porque ‘es así’”, señala. Una idea que, según la experta, ha contribuido a normalizar conflictos que en realidad tienen su origen en la ignorancia.

Para Calvo, la raíz del problema no está en la conducta del animal, sino en algo más profundo. “La realidad es que la mayoría de conflictos entre gatos y familias no nacen de la conducta, nacen de no entender el vínculo humano-gato, ni sus necesidades emocionales”, afirma. Es decir, no se trata de corregir comportamientos concretos, sino de comprender cómo se construye la relación entre el gato y su entorno.
Uno de los errores más frecuentes es comparar al gato con otros animales o incluso con las personas. “Un gato no se comunica como una persona, ni como un perro”, recuerda la antrozoóloga. “Sus señales son más sutiles, sus límites más claros y sus tiempos distintos”, añade, asegurando que muchas señales de incomodidad o estrés pasan desapercibidas hasta que el problema es demasiado grande.
Cuando esas señales no se leen correctamente, las consecuencias no tardan en aparecer. Según Calvo, “cuando no sabemos leer eso, aparecen el estrés, la frustración y los problemas de convivencia”. Los cambios de comportamiento o los gestos agresivos suelen interpretarse como “mal carácter”, cuando en realidad son mensajes claros de que algo no va bien.
Entender qué necesita el gato, un gesto clave para mejorar su bienestar y fortalecer la convivencia diaria
El enfoque cambia por completo cuando se empieza a observar al gato desde el vínculo. En ese punto, los conflictos dejan de verse como enfrentamientos y pasan a entenderse como pistas sobre lo que el animal necesita o sobre lo que está ocurriendo en su entorno. “Los problemas dejan de ser luchas y se convierten en información”, apunta Calvo, destacando la importancia de analizar tanto el contexto como la relación con los tutores.
Este cambio de mirada tiene además un impacto mucho más amplio. Para Paula Calvo, este enfoque “no solo mejora la convivencia, también abre una puerta enorme a nivel profesional” para veterinarias, auxiliares técnicos veterinarios, educadoras y personas interesadas en formarse en el tema. Entender a los gatos, más que un reto, es una oportunidad para construir relaciones más sanas y respetuosas con ellos.
