Mascotas

Consuelo Correa, 70 años: “He dejado toda mi herencia a mi perrita Mulán. Mi hijo recibirá la legítima, lo entiende y no lo necesita”

Testamento

Aunque en España la ley no permite que los perros sean herederos directos, su bienestar sí puede quedar protegido legalmente a través del testamento

Consuelo Correa y su perra Mulán

Consuelo Correa y su perra Mulán

Hacer testamento, aunque a menudo resulte una tarea compleja y pueda generar alguna que otra discusión familiar, es fundamental para dejar bien atados y repartidos los bienes cuando ya no estemos. Ya se trate de propiedades o de dinero, el reparto suele priorizar a la pareja, los hijos u otros familiares. Sin embargo, cada vez son más las personas que también piensan en el futuro de sus perros y en cómo garantizar su bienestar cuando ellas ya no puedan cuidarlos. Incluirlos en el testamento, por tanto, no es un capricho de última hora, sino algo muy premeditado y una forma de asegurarse de que, llegado el momento, tendrán cubiertas todas sus necesidades y cuidados.

Aunque en países como Estados Unidos, la ley lo permite, en España no es posible dejar una herencia directamente a un perro, ya que la legislación no reconoce a los animales como sujetos de derecho ni como herederos. Los perros tienen la consideración legal de bienes —aunque con un estatus especial como seres sintientes— y, por tanto, no pueden recibir patrimonio a su nombre. 

Incluirlo los perros en el testamento no es un capricho de última hora, sino algo premeditado
Incluirlo los perros en el testamento no es un capricho de última hora, sino algo premeditadoFreepik

Sin embargo, existen fórmulas para garantizar su cuidado: el testador puede designar a una persona heredera o legataria con la obligación expresa de hacerse cargo del animal y destinar una cantidad concreta a su manutención. Además, el testamento también puede incluir un legado económico a una fundación —por ejemplo, una entidad de protección animal u otra causa social—, siempre respetando la legítima de los herederos forzosos. De este modo, aunque el perro no herede de forma directa, su bienestar puede quedar protegido legalmente y vinculado, si se desea, a un compromiso solidario.

Consuelo Correa tiene 70 años, y ha convivido con perros durante buena parte de su vida. Mulán, su perrita actual, es la única que procede de una protectora, una experiencia que, reconoce, le ha abierto los ojos a la realidad de muchos animales que viven en refugios y al trabajo constante de socios y voluntarios para garantizarles una vida digna.

No estoy loca, está consensuado con mi hijo. Es una persona maravillosa y, por suerte, tiene un buen trabajo 
y no lo necesita

Consuelo Correa

70 años

Por eso, cuando llegó el momento de hacer testamento, incluir a Mulán fue una prioridad. “He ido al notario y he dejado toda mi herencia a mi perrita Mulán”, explicó durante su visita a Y Ahora Sonsoles. Una decisión que, subraya, ha sido consensuada con su hijo, también amante de los animales. “No estoy loca, lo hemos hablado. Mi hijo es una persona maravillosa y, por suerte, tiene trabajo y no lo necesita”.

Mulán, la perra de Consuelo
Mulán, la perra de ConsueloY Ahora Sonsoles

Consuelo matiza que, dado que en España no es posible dejar una herencia directamente a un animal, ha decidido canalizarla a través de una fundación con la que colabora desde hace años, Fundación Animal Rescue. “Son personas que dedican su tiempo a los animales los 365 días del año”, señala, visiblemente emocionada ante la idea de poder seguir ayudándolos cuando ella ya no esté.

En la Fundación las personas dedican su tiempo a los animales los 365 días del año. Quiero seguir ayudando

Consuelo Correa

70 años

Cuando le preguntan por qué no ha dejado a Mulán al cuidado de su hijo, su respuesta es clara: nunca ha querido imponerle esa responsabilidad. “La vida que lleva ahora mismo no se lo permite. No puede estar tanto tiempo en casa y no quiero cargarle con esa obligación”.

Mulán tiene 11 años y Consuelo aparenta una vitalidad envidiable a las puertas de los 71. Aun así, explica que su decisión responde también a varias complicaciones médicas que ha tenido a lo largo de su vida. “He pasado por dos operaciones a corazón abierto, llevo un desfibrilador y dos válvulas metálicas. Ahora estoy muy bien, pero puede pasar cualquier cosa. Hay que ser objetiva y previsora”, concluye, con la tranquilidad que Mulán, que se ha quedado dormida sobre sus brazos, ya tiene su futuro garantizado. 

Anna Calpe Garcia

Anna Calpe Garcia

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Periodista en el equipo de Audiencias de Guyana Guardian. Antes, en el equipo de Redes Sociales. Graduada en Periodismo y Comunicación Corporativa por la Universidad Ramon Llull.