María Vetican, veterinaria, explica cómo actuar si nuestro perro se come una oruga procesionaria: “No toques la zona afectada sin guantes y no frotes, ya que esparcirías los pelos tóxicos”
Riesgo para la salud
La experta asegura que si no se interviene con rapidez, el contacto con esta larva puede poner en riesgo la vida del animal
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María Sanz en dos momentos del vídeo

Ante la llegada de la primavera, uno de los mayores riesgos estacionales para los perros vuelve a aparecer en parques y pinares: la oruga procesionaria. María Vetican, veterinaria y divulgadora en redes sociales, ha lanzado un aviso urgente a los dueños de mascotas tras detectar la salida de estas orugas de sus nidos. El mensaje de la experta es claro: actuar rápido marca la diferencia.
La oruga procesionaria del pino es la fase larvaria de una polilla que forma bolsas en las copas de los pinos y desciende al suelo en grupo -en “procesión”- cuando llega el final del invierno y el inicio de la primavera. Su cuerpo está cubierto de miles de microfilamentos urticantes cargados de toxinas que se liberan al mínimo contacto, lo que puede suponer un riesgo para la salud de nuestras mascotas.
Solo puedes echar agua si es en la boca. Si es agua caliente mejor, porque el calor ayuda a desactivar la toxina mientras conseguimos un veterinario
Según explica María Vetican, el contacto puede provocar “picazón intensa, salivación, hinchazón de la lengua, el hocico y la garganta”. En los casos más graves, si no se interviene con rapidez, puede desencadenar necrosis en la lengua, dificultad respiratoria e incluso poner en riesgo la vida del peludo.
A pesar de que no existe una cifra oficial única sobre el número total de casos de procesionaria en perros en España, ya que se trata de un problema estacional y geográfico, lo cierto es que las clínicas veterinarias atienden cada año a miles de mascotas afectadas, especialmente entre febrero y abril. Los perros jóvenes y curiosos son los más afectados, ya que tienden a olfatear o lamer lo que encuentran en el suelo.
Evitar pinares y consultar apps de alertas, dos pasos clave ante la llegada de la procesionaria
La principal recomendación es la prevención. En su post, Vetican aconseja evitar zonas de riesgo como pinares y consultar aplicaciones colaborativas de alertas -como mapas de avisos ciudadanos- donde otros usuarios reportan la presencia de procesionaria. También recomienda vigilar el suelo y no permitir que el perro husmee filas de orugas o restos de nidos.
Si a pesar de todo se produce el contacto, se debe actuar de forma inmediata. En primer lugar, se recomienda no tocar al animal sin protección: “No toques la zona afectada sin guantes y no frotes, ya que esparcirías los pelos tóxicos” apunta Vetican. Al hacerlo, se pueden romper más pelos urticantes, extendiendo la toxina.
Asimismo, la experta recomienda enjuagar con abundante agua si la exposición ha sido en la boca, procurando que el agua salga hacia fuera y no hacia la garganta. En cuanto a la temperatura, siempre que sea posible debemos utilizar agua templada o caliente, ya que ayuda a desactivar parcialmente la toxina.
Tras poner en marcha los primeros auxilios, hay que acudir de urgencia al veterinario. El tratamiento suele incluir medicación antiinflamatoria inyectable -como corticoides- para frenar la reacción y evitar daños mayores. De este modo, Vetican lanza un mensaje directo: unos segundos de contacto pueden causar lesiones permanentes, por lo que la vigilancia y rapidez son las mejores herramientas para proteger a los perros.
