El misterioso Seat 600 que lleva 50 años aparcado en el mismo sitio en Madrid
Un caso inédito
El entrañable ‘Pelotilla’, el coche que puso a todo un país sobre ruedas, está estacionado en el aparcamiento de la Universidad Complutense
Así eran los pequeños coches que compartieron protagonismo con el entrañable Seat 600 en la década de 1950

El Seat 600 que permanece aparcado desde hace 50 años en la Complutense

Si hay un coche que puso a España sobre ruedas, ese fue el Seat 600. El ‘Pelotilla’, fabricado entre 1957 y 1973 para un total de casi 800.000 unidades, permitió a generaciones de familias descubrir la carretera y hoy sigue arrancando sonrisas frente a los coches actuales. No es para menos. Con unas dimensiones que hoy causan asombro y fascinación (3,32 m de largo, 1,3 m de ancho y 1,4 m de alto), este utilitario se convirtió en un símbolo de libertad y movilidad para varias generaciones.
Más de 50 años después de que el último ejemplar del 600 saliera de la cadena de producción de la fábrica de Seat en la Zona Franca de Barcelona, el ‘Pelotilla’ sigue reuniendo admiradores. Diversos clubs de 600 organizan encuentros periódicos donde este pequeño coche sigue siendo protagonista como el primer día, recordando la libertad que trajo a tantas familias españolas.

La familia de Víctor Gómez y Petra de la Cruz fue una de ellas. Víctor, conserje de la Universidad Complutense de Madrid, adquirió el Seat 600 en 1972 y hasta su muerte en 2011 cuidó del coche con esmero, transmitiendo su pasión a sus hijos, que hoy siguen manteniendo vivo el legado familiar, según recoge El Confidencial. Desde hace más de cinco décadas, el ‘Pelotilla’ permanece estacionado bajo una marquesina en el aparcamiento de la Escuela Universitaria de Estadística, diseñado por el arquitecto, urbanista y pintor Miguel Fisac en 1958.
Bajo una marquesina diseñada por Miguel Fisac en 1958, el coche permanece como testigo silencioso de los cambios de Madrid junto a la A6 y el palacio de la Moncloa
Estas instalaciones se encuentran junto al Palacio de la Moncloa, al lado de la A6, una de las principales vías de entrada y salida de Madrid, lo que ha convertido al pequeño Seat 600 en un testigo silencioso de los cambios que ha experimentado la ciudad a lo largo de los años. Sus hijos y nietos son quienes hoy cuidan del vehículo, que únicamente se mueve para pasar la ITV o en contadas ocasiones especiales.

Una de estas raras ocasiones tuvo lugar cuando el ‘Pelotilla’ fue trasladado al patio del Museo de Historia de Madrid para formar parte de la introducción a una exposición temporal del fotoperiodista Antonio Alcoba, centrada en el Madrid de los años 60. Este pequeño viaje fue un homenaje tanto al coche como a la memoria de la ciudad y sus familias, recordando el papel que desempeñó en la vida cotidiana de tantas generaciones.
El 600, que es propiedad de la familia de un conserje fallecido en 2011, solo se mueve en contadas ocasiones para pasar la ITV o participar en exposiciones históricas
A pesar de que los coches modernos están repletos de tecnología y comodidades, el ‘Pelotilla’ sigue evocando una época en la que la movilidad se medía en kilómetros recorridos, viajes familiares y primeras aventuras sobre ruedas. Su historia, íntimamente ligada a la de la familia Gómez de la Cruz, es también un reflejo de la España que despertaba al desarrollo, donde un pequeño utilitario podía cambiar la vida de muchos ciudadanos que descubrían la libertad de viajar por primera vez y construir sus propios recuerdos sobre ruedas.
Nada que ver con los tiempos actuales, en los que la mayoría de estudiantes que se desplazan en coche hasta la Complutense lo hacen en vehículos bien equipados y cuentan con la posibilidad de coger vuelos 'low cost' para recorrer el mundo sin apenas esfuerzo económico. Frente a eso, el ‘Pelotilla’ sigue recordando otra época, más lenta y sencilla, en la que cada viaje tenía su propia aventura y significado.

