Qué ocurriría si te detienen en un control de alcoholemia y las repercusiones de arrojar un resultado positivo: multas, retirada de puntos y eventuales condenas de cárcel.
Normativa
Debido a las celebraciones de Navidad, es común que se refuercen las inspecciones para identificar a quienes manejan tras haber consumido bebidas alcohólicas.
Si pasas por alto una señal de alto y colisionas con un automovilista que se encuentra bajo los efectos del alcohol, ¿quién asume la culpa? Un especialista en la reconstrucción de siniestros explica el escenario.

Manejar en estado de ebriedad constituye un riesgo vial, independientemente de la dosis consumida.

Ciertas temporadas del año son más propicias que otras para que los organismos de tránsito implementen la totalidad de sus medidas de supervisión destinadas a identificar la ingesta de alcohol al conducir. Las festividades de fin de año figuran entre estas. Tanto durante las conmemoraciones de Navidad como de Año Nuevo, el alcohol tiende a ser un elemento recurrente en las comidas y cenas familiares, a pesar de que la DGT ha estado reiterando durante años que brindar no implica necesariamente hacerlo con bebidas alcohólicas y que el peligro a menudo se manifiesta incluso con una sola bebida.
A continuación, te detallaremos el procedimiento de una prueba de alcoholemia, desde la indicación de un agente para que detengas tu vehículo hasta la ejecución del test.

¿Dónde suelen instalarse los controles de alcoholemia?
Si te has topado alguna vez con un control de alcoholemia, sabrás que estos se colocan en sitios clave. Los sitios más comunes son aquellos próximos a áreas de entretenimiento, accesos o salidas de núcleos urbanos, o secciones de carretera con una mayor probabilidad de siniestros. La finalidad es optimizar la seguridad en las vías y desalentar a los conductores de conducir bajo los efectos del alcohol bajo los efectos del alcohol.
En un control de alcoholemia, tu vehículo podría ser inmovilizado, se te podría pedir que repitas la prueba o podrías ser sometido a un test de drogas si los agentes estiman que es preciso.
¿Cómo se realiza la prueba de alcoholemia?
Al ser instruido por un oficial para detenerse para una inspección, la acción inicial es disminuir la velocidad y orillarse de manera segura. Una vez detenido, el agente se aproximará y solicitará ver los papeles del automóvil y el carnet de conducir. Posteriormente, se procede a la prueba de alcoholemia, usualmente mediante un aparato portátil que cuantifica el nivel de alcohol en el aliento. Para esto, el conductor debe inhalar profundamente y exhalar completamente en el etilómetro.

¿Cuál es el límite legal de alcohol al volante?
En España, la tasa de alcohol general tolerada para quienes conducen se sitúa en 0,5 gramos por cada litro de sangre, o 0,25 miligramos por litro en el aire exhalado. Para los conductores con poca experiencia (menos de dos años de permiso) y para los profesionales, la restricción es más rigurosa: 0,3 gramos por litro en sangre o 0,15 miligramos por litro en el aire espirado.
Si das positivo en un control de alcoholemia, podrías enfrentarte a un juez si tu nivel de alcohol en sangre es considerablemente elevado o si te niegas a realizar la prueba.
¿Qué pasa cuando el resultado es negativo?
Si la prueba de alcoholemia arroja un resultado negativo, el automovilista tiene permiso para seguir circulando sin inconvenientes. Sin embargo, la DGT hace saber que si los oficiales intuyen la presencia de estupefacientes u otras sustancias que mermen la capacidad de conducir, están facultados para efectuar un test de drogas previo a autorizar la continuación del viaje.
¿Y si supero el límite?
En caso de que el primer etilómetro arroje un resultado superior al límite legal establecido, se lleva a cabo una segunda prueba para verificar la precisión del dato. El conductor, además, está facultado para pedir que se efectúe un análisis de sangre como método de verificación, particularmente si cuestiona la lectura del etilómetro. Tras la confirmación de un segundo resultado positivo, se procede a la inmovilización del vehículo y a la elaboración del acta pertinente, documentando la falta y sentando las bases para las repercusiones administrativas y judiciales que pudieran corresponder.
¿Y qué ocurre si me niego a soplar?
Rechazar la prueba de alcoholemia no exime de las repercusiones legales, sino que las intensifica. La negativa a realizar el test se considera un delito según el artículo 383 del Código Penal y conlleva sanciones de prisión de seis meses a un año, sumado a la suspensión del permiso de conducir por un lapso de uno a cuatro años.
¿Cuántos puntos me pueden quitar por dar positivo?
Aparte de la sanción pecuniaria, un resultado positivo en una prueba de alcoholemia acarrea la pérdida de puntos del carnet. Cuando el nivel se encuentra entre 0,25 y 0,50 mg/l de aire espirado (para conductores en general), la penalización común es de 500 euros y la deducción de 4 puntos del permiso de conducir. Si la cifra excede los 0,50 mg/l sin alcanzar el límite penal, la penalización se incrementa a 1.000 euros y la sustracción de 6 puntos del carnet.

¿Cuándo pasa a ser delito penal conducir con alcohol?
La conducción bajo los efectos del alcohol se clasifica como un delito penal, no meramente una falta administrativa, si la concentración de alcohol en el aire espirado excede los 0,60 mg/l o en sangre los 1,2 g/l, según lo estipulado en el artículo 379.2 del Código Penal. Cuando esto ocurre, el conductor no solo puede perder su licencia de conducir por un lapso de uno a cuatro años, sino que también podría enfrentar una sentencia de prisión de tres a seis meses, o alternativamente, una sanción económica o la realización de trabajos comunitarios, a discreción del tribunal.

