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Más de treintena de países presionan para que se pacte el abandono gradual de la energía fósil

Tensión en la negociación

Una carta dirigida a la presidencia señala: “no podemos apoyar un resultado que no incluya una hoja de ruta para implementar una transición justa, ordenada y equitativa que nos aleje de los combustibles fósiles”

El segundo borrador de posible acuerdo omite la referencia al abandono progresivo de los combustibles fósiles

Sara Aagesen, ministra para la Transición Ecológica, y su equipo de la COP30 desalojan el pabellón de negociaciones por un incendio.

Sara Aagesen, ministra para la Transición Ecológica, y su equipo de la COP30 desalojan el pabellón de negociaciones por un incendio.

MITECO / Europa Press

Los países que apoyan la eliminación gradual de los combustibles fósiles han amenazado con bloquear cualquier acuerdo que no incluya dicho compromiso en el resultado final de la cumbre de Belém, lo que indica la creciente tensión en un momento crucial de las negociaciones.

El segundo borrador de posible acuerdo en la cumbre del clima de Naciones Unidas -difundido la madrugada del viernes- ha eliminado, sin embargo, la referencia al abandono progresivo de los combustibles fósiles, lo que anuncia más desavenencias.

Previamente, un grupo de al menos 29 países firmó una carta contundente dirigida a la presidencia de Brasil -país que preside la conferencia-, en la que exige una hoja de ruta para lograr la inclusión del ”abandono progresivo” de la energía fósil en el acuerdo final de la conferencia. La conferencia debería concluir este viernes, pero se extenderá previsiblemente el fin de semana.

A esa carta se han adherido 38 países, entre ellos 18 de la UE, como España, y  cinco pequeños Estados insulares del Pacífico.

La opción de iniciar el proceso de elaboración de dicha hoja de ruta se incluyó en el primer borrador de un posible acuerdo publicado el martes, pero ha desaparecido del segundo borrador

Tal referencia fue rechazada por algunos países productores de petróleo, como Arabia Saudí y Rusia, y algunos grandes consumidores de combustibles fósiles, como India.

Entre los firmantes de la carta para la eliminación gradual de los combustibles fósiles se encuentran: Austria, Bélgica, Chile, Colombia, Costa Rica, Croacia, Chequia, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Guatemala, Honduras, Islandia, Irlanda, Liechtenstein, Luxemburgo, las Islas Marshall, México, Mónaco, los Países Bajos, Panamá, Palaos, Eslovenia, España, Suecia, Suiza, el Reino Unido y Vanuatu.

Catorce ministros dan las explicaciones

Catorce ministros ofrecieron una rueda de prensa después de que la Presidencia de la COP30 difundiera un segundo borrador de decisión política que excluye cualquier alusión al fin del petróleo, el gas y el carbón.

Ante una sala llena con casi 400 asistentes y discursos interrumpidos en varias ocasiones con aplausos, la mayoría de esos ministros tomaron la palabra antes de finalizar el acto entrelazando sus manos y alzándolas como gesto de unión.

“El mensaje es inequívoco. Debemos concluir esta conferencia con una hoja de ruta global que nos guíe, no simbólicamente, sino concretamente, en nuestros esfuerzos colectivos para abandonar los combustibles fósiles. No queremos un gesto voluntario”, apuntó Irene Vélez, ministra de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, quien sentenció: “Los combustibles fósiles son el principal causante de la crisis climática”.

Vélez subrayó que la carta (la Declaración de Belém) se basa en “una verdad científica simple: los combustibles fósiles son el principal causante de la crisis climática”, y que Colombia, en alianza con Países Bajos, acogerá en la localidad de Santa Marta en abril de 2026, la primera conferencia internacional sobre la transición justa hacia energías renovables.

“La salida de los combustibles fósiles no solo es necesaria, sino inevitable. Lo que el mundo debe decidir ahora es cómo y con qué rapidez”, resumió.

La propuesta de la presidencia no es suficiente; la crisis debe abordarse en consonancia con la ciencia

Sara Aagesen

Ministra para la Transición Ecológica

Sara Aagesen, vicepresidenta tercera del Gobierno español y ministra para la Transición Ecológica, indicó que la propuesta de la Presidencia de la COP30 “no es suficiente” y que la crisis climática debe abordarse “en consonancia con la ciencia” para “impulsar la reducción de emisiones a nivel mundial, en particular de los combustibles fósiles”. “Es lo que necesitamos con urgencia”, dijo.

Sophie Hermans, vicepresimera ministra de Países Bajos, destacó que su país prohibirá la producción de electricidad con carbón desde 2030. “La transición implica reemplazar lo viejo por lo nuevo. Por lo tanto, dejar atrás los combustibles fósiles solo será posible con un crecimiento sustancial de las energías renovables”, añadió.

Una carta para que el acuerdo no sea echar agua al vino

La carta buscaba dejar constancia de que estos países no aceptarían irse de la reunión con un acuerdo débil y que esta es una cuestión indispensable.

La carta dice: “No podemos apoyar un resultado que no incluya una hoja de ruta para implementar una transición justa, ordenada y equitativa que nos aleje de los combustibles fósiles. Esta expectativa es compartida por la gran mayoría de las Partes, así como por la comunidad científica y por quienes siguen de cerca nuestro trabajo. El mundo espera que esta COP demuestre continuidad y progreso tras el Balance Mundial. Cualquier resultado inferior se interpretaría inevitablemente como un retroceso”.

El “balance global” se refiere a la histórica decisión tomada en la COP28 de Dubái en 2023, donde por primera vez se estableció el compromiso de todos los países de abandonar los combustibles fósiles, pero sin fijar un calendario ni medidas para lograrlo.

El intento de recuperar el terreno perdido las la cumbre del año en Bakú

Sin embargo, desde la firma de este compromiso, algunos países, principalmente Arabia Saudita, han intentado revocarlo. En 2024, durante la COP29 en Bakú (Azerbaiyán), un intento de reafirmar el compromiso fracasó dada la oposición.

Este año, los países partidarios de la eliminación gradual optaron por otra estrategia. Algunos comenzaron a elaborar propuestas para celebrar un foro en el que todos los países pudieran participar y debatir sobre la redacción de una posible hoja de ruta para la transición. 

Esto no requeriría que ningún país se comprometiera con un plazo fijo para la eliminación gradual y permitiría a todos elegir sus propias políticas y estrategias. La hoja de ruta no se completaría en esta COP, sino que requeriría al menos un año de trabajo en futuras COPs para su completa articulación. 

Brasil lo apoya...

Sabedor de esta presión, Lula da Silva, en una breve intervención ante la prensa el miércoles, declaró que la propuesta de una hoja de ruta para el fin del uso del petróleo no implica “imponer nada a nadie” ni “determina plazos para que los países dejen de quemar combustibles fósiles”. 

“Necesitamos reducir las emisiones de gases de efecto invernadero”, añadió. Y si los combustibles fósiles son una fuente importante de emisiones, debemos empezar a pensar en cómo vivir sin ellos y construir un futuro sin esa dependencia”, dijo.

Y añadió: “en una COP no imponemos nada; todo debe basarse en el consenso, en el diálogo. Y respetamos la soberanía política, ideológica, territorial y cultural de cada país. No queremos imponer nada, solo queremos demostrar que es posible”.

Pero sus palabras tranquilizadoras y optimistas no calmaron los ánimos de los opositores, vistas las reacciones. Y el segundo borrador de pacto indica hacia dónde se inclinaba la balanza.

Rechazo de los países petroleros, entre otros

La idea de abandonar los combustibles fósiles es rechazada de plano por miembros de un grupo conocido como los “países en desarrollo afines”, una agrupación informal que incluye a Arabia Saudita, Egipto, Irán y Bolivia.

Irene Vélez Torres, ministra de Ambiente de Colombia, señaló que la carta “surgió después de que la presidencia presentara un texto sin posibilidad de negociación que consideramos insuficiente para el nivel de ambición e implementación que esta COP debe lograr, particularmente en lo que respecta a la necesidad, claramente respaldada por la ciencia y la opinión pública mundial, de una hoja de ruta para la eliminación gradual de los combustibles fósiles”, según recoger The Guardian.

Vélez Torres añadió que “el éxito de esta COP no se puede medir por la adopción de un texto a cualquier precio. El verdadero éxito de esta COP radica en la calidad de sus resultados. Adoptar un texto débil o vacío sería una señal de fracaso del multilateralismo climático y un fracaso para las futuras generaciones, que merecen un planeta habitable”.

La adaptación, otro escollo

El primer borrador también instaba a realizar esfuerzos globales para triplicar la financiación disponible para ayudar a las naciones a adaptarse al cambio climático para 2030, tomando como referencia los niveles de 2025.
Sin embargo, no especificaba si esta suma provendría directamente de los gobiernos de los países ricos u otras fuentes, como bancos de desarrollo o el sector privado.
Esto podría decepcionar a los países más pobres, que exigen mayores garantías de que el dinero público se destinará a este ámbito.
Las inversiones en adaptación —como la mejora de las infraestructuras y servicios para hacer frente al calor extremo o el refuerzo de edificios contra tormentas cada vez más intensas— suelen ser vitales para salvar vidas, pero ofrecen poca rentabilidad financiera, lo que dificulta que dichas inversiones atraigan financiación privada.



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