Natural

Galicia tiene un superjabalí, el 'vakamulo', que puede alcanzar hasta los 200 kilos

Viven en zonas inhóspitas

También provocan daños en el campo, pese a moverse por lugares más alejados de la actividad humana

Un 'vakamulo' abatido por unos cazadores 

Un 'vakamulo' abatido por unos cazadores 

Senén Ramos / EFE

La población de jabalíes ha crecido en Galicia en las últimas décadas y con ella la de sus ejemplares más descomunales, los vakamulos, superjabalíes de hasta 200 kilos de peso que, pese a moverse por zonas inhóspitas y más alejadas de la actividad humana, también provocan daños en el campo.

Estos animales no son una subespecie diferente del jabalí que habita Galicia, sino machos adultos que han alcanzado una edad superior a los 10 años y un peso elevado gracias a que se suelen mover por zonas inhóspitas de difícil acceso y con abundante alimentación a su disposición, como castañas.

Un jabalí común ronda los 60 kilos

Un jabalí común ronda los 60 kilos, pero estos ejemplares superan con creces el centenar e incluso se ha cazado alguno que pesaba 200 kilos.

El término vakamulo fue acuñado por el jefe de la cuadrilla Monteros Ribeira Sacra, Senén Ramos, según explica a EFE, porque los cazadores de otras regiones de España comparaban a esos jabalíes con vacas o mulos debido a su tamaño.

Entre Lugo y Ourense

Los Cañones del Sil, donde se avistan con más frecuencia

La Ribeira Sacra, y en concreto los Cañones del Sil, entre Lugo y Ourense, es la zona donde se avistan con más frecuencia estos descomunales jabalíes, con una orografía muy abrupta y escarpada que, por un lado, dificulta su caza y, por otro, les permite desarrollar una masa muscular fuera de lo normal.

“Es como si estuvieran todo el día en el gimnasio”, asegura Ramos, que añade que en esa zona abundaban castañares que ahora están abandonados y les proveen una dieta óptima para alcanzar esos tamaños.

Cada vez más presentes en Galicia

Desde el Sil se han ido extendiendo a otras zonas y ya se han avistado en puntos de las provincias de A Coruña y Pontevedra. El pasado 25 de diciembre, una cuadrilla abatió un ejemplar de 149 kilos en Abegondo (A Coruña).

“Desde hace dos décadas la población del jabalíes se ha incrementado en Galicia y hay más probabilidad de que aparezcan este tipo de animales”, señala a EFE el responsable de comunicación de la Federación Galega de Caza, Antón Arrojo, licenciado en Biología.

Suelen andar en solitario

Arrojo refiere que los vakamulos suelen andar en solitario, si bien pueden aparecer en piaras cuando las jabalinas están en celo. Y aunque suelen moverse por zonas más alejadas de la actividad humana, “causan daños como cualquier jabalí” en los cultivos.

En cuanto a los accidentes de tráfico, aunque es menos frecuente verlos en las carreteras, en caso de siniestro provocan daños mayores debido a su enorme tamaño.

Daños en los cultivos

Según datos de la Xunta, en la temporada de caza 2024-2025 se dieron 4.269 avisos por daños de jabalí y la tendencia es claramente al alza. Echando la vista atrás, en 2017-2018 solo hubo 1.479 avisos.

Con respecto a los accidentes, estos animales provocaron 3.724 siniestros en Galicia en 2024 de acuerdo con la Dirección General de Tráfico (DGT), cifra que también crece año a año.

Emergencia cinegética

Actualmente se capturan cerca de 20.000 ejemplares al año y, para controlar las poblaciones, la Xunta ha declarado la emergencia cinegética en cinco de los últimos siete años, incluido el actual, lo que permite cazar jabalíes todos los días y sin límites en gran parte del territorio gallego.

Con la llegada de la peste porcina africana a Catalunya, el Gobierno gallego ha mantenido su apuesta por la caza como principal herramienta de control.

La caza, principal herramienta de control

Aunque los cazadores, en general, ven con buenos ojos la emergencia cinegética para controlar las poblaciones, consideran que son necesarias medidas adicionales. “Es un problema que hay que atajar desde diferentes vías”, defiende Arrojo desde la Federación Galega de Caza.

Y pide a las administraciones que tomen medidas para evitar la presencia de estos animales en zonas urbanas y periurbanas, donde los cazadores no pueden actuar, así como barreras disuasorias para que no lleguen a las carreteras.