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Así modificó la atmósfera la erupción del volcán Hunga, la mayor explosión submarina jamás registrada

Medio ambiente

Se cumplen cuatro años del estallido de este volcán submarino ubicado en el Pacífico: fue un fenómeno extraordinario desde el punto de vista atmosférico, aunque con un impacto mínimo en el clima global

NOAA/GOES

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La erupción del volcán submarino Hunga Tonga-Hunga, ubicado en el Pacífico, produjo hace cuatro años -el 15 de enero de 2022- la mayor explosión submarina jamás registrada por instrumentos científicos modernos. Los tsunamis provocados por el estallido afectaron a las costas de buena parte del mundo, incluso las de España. El volcán expulsó un total de 146.000 millones de litros de vapor de agua, una cifra inédita que generó un sinfín de hipótesis y especulaciones sobre su impacto en el clima y su posible contribución al calor anómalo de los últimos años. Ahora, una evaluación científica internacional, de la que participaron más de cien científicos, echa luz sobre las consecuencias de esta megaerupción: alteró la atmósfera como ningún otra expulsión volcánica, pero no ha sido el causante del nivel récord de calentamiento global observado en 2023 y 2024.

Combinando observaciones exhaustivas desde satélites, globos y tierra con estudios de modelos globales, la investigación, publicada en el marco del proyecto Procesos Atmosféricos y su Rol en el Clima (APARC) del Programa Mundial de Investigaciones Climáticas (PMIC), ha documentado los efectos de largo alcance de la erupción sobre la estratosfera -capa alta de la atmósfera-, el clima y el ozono.

La atmósfera recibió un impacto inédito

Los expertos creen que la erupción del volcán Tonga contribuye al calentamiento Video

Los expertos creen que la erupción del volcán Tonga contribuye al calentamiento

Uno de los hallazgos principales es que la explosión incrementó el agua estratosférica global en aproximadamente un 10 %, gran parte de la cual aún permanece en la atmósfera. “Esta evaluación muestra cómo la columna de agua de Hunga transformó la estratosfera de maneras nunca antes vistas”, ha revelado Tim Naish, presidente del Comité Científico Conjunto del PMIC.

La “bomba de agua” que llegó a la atmósfera en enormes columnas de vapor provocó que la erupción del Hunga “haya sido diferente a todo lo observado hasta ahora”.”Nos enseñó cómo las erupciones con alto contenido de agua pueden afectar profundamente la estratosfera y cuán esencial es la cooperación global para capturar y comprender estos eventos excepcionales”, ha resumido Yungian Zhu, científica de la Universidad de Colorado, una de las coordinadoras de la investigación.

Según los científicos, la alteración atmosférica ha sido excepcional, porque la erupción combinó mecanismos físicos y químicos muy poco comunes, que no se habían dado juntos en ninguna otra explosión documentada en la era moderna.

A diferencia de casi todas las grandes erupciones históricas, Hunga fue submarina y ocurrió bajo una enorme masa de agua. Esto provocó que grandes volúmenes de agua oceánica se evaporaran de forma instantánea. También que el “penacho eruptivo” estuviera dominado por vapor de agua, no por ceniza ni azufre. La conclusión es que nunca antes se había observado una perturbación tan grande del ciclo del agua estratosférico causada por un solo evento.

En definitiva, la erupción transformó la atmósfera porque inyectó agua -no solo energía o azufre- a alturas extraordinarias, “alterando simultáneamente la composición, la química, la temperatura y la dinámica de la atmósfera superior”.

El vapor no calentó el planeta

Imágenes de la capital de Tonga muestran la devastación tras la erupción y el tsunami Video

Imágenes de la capital de Tonga muestran la devastación tras la erupción y el tsunami

Por lo general, las grandes erupciones volcánicas suelen enfriar la estratosfera y la superficie terrestre debido a que inyectan dióxido de azufre y aerosoles. Estos gases forman una neblina que refleja la radiación solar hacia el espacio, causando un efecto de enfriamiento global temporal.

La enorme cantidad de vapor de agua elevada, un potente gas de efecto invernadero, hizo suponer lo contrario en el caso de este volcán submarino, más cuando la temperatura global se disparó meses más tarde. Los tres años más calurosos registrados hasta ahora en el planeta han sido 2023, 2024 y 2025. El Hunga inyectó cantidades sin precedentes de agua directamente desde el océano. Sin embargo, el informe muestra que este efecto del vapor de agua no fue dominante en el balance radiativo a escala planetario

¿Cuál es la explicación? Que el vapor de agua llegó a lo más alto de la estratósfera, donde su influencia sobre el balance energético superficial es limitada, “por tanto los impactos climáticos en la superficie fueron mínimos”, ha explicado Graham Mann, de la Universidad de Leeds, una de las autoras del informe. “Si se hubiera emitido esta enorme cantidad de vapor de agua cerca de la tropopausa, situada debajo de la estratosfera, sí se habría producido un mayor efecto de calentamiento superficial”, ha aclarado.

“Este es un hallazgo muy importante. Comprender las causas del reciente aumento del calentamiento global es una prioridad para la comunidad científica del clima. Ahora sabemos que la erupción de este volcán no ha influido”, ha celebrado Amanda Maycock, también de la Universidad de Leeds, autora del capítulo sobre el impacto climático.

Aunque el Hunga produjo mucho vapor de agua, la cantidad de azufre que llegó efectivamente a la estratosfera fue relativamente reducida porque la explosión submarina hizo que gran parte se disolviera en el agua del mar antes de ascender. Esto impidió que se formaran cantidades de aerosoles equivalentes a las erupciones históricas que provocan enfriamiento duradero en el clima, como la del Pinatubo en 1991, una de las más grandes estallidos del siglo XX.

Las simulaciones de modelos realizadas por los científicos revelaron que la influencia del enfriamiento superficial de Hunga (aproximadamente 0,05 ºC) “fue indistinguible de la variabilidad climática natural”.

Efectos sobre la capa de ozono

El informe también ha confirmado que la erupción perturbó la química estratosférica y tuvo efectos temporales sobre el ozono, especialmente en el hemisferio sur en los meses posteriores al evento (disminución). Sin embargo, a escala global y a largo plazo los impactos fueron moderados y no alteraron de manera importante la recuperación general de la capa de ozono.

Otro de los hallazgos claves de la investigación ha sido la cantidad de ondas atmosféricas globales detectadas en todo el planeta tras la erupción. “Se observaron perturbaciones desde la troposfera hasta la ionosfera. Pero estos efectos fueron espectaculares desde el punto de vista dinámico, aunque transitorios”, se explica.

La dispersión del vapor de agua a nivel global y su permanencia en la estratosfera durante varios años -se calcula hasta finales de década- “convierte a Hunga en un experimento natural único para estudiar el papel del vapor de agua estratosférico en la dinámica y la química atmosférica”

Por último, el informe destaca cómo décadas de inversión internacional en redes de observación atmosférica permitieron el seguimiento rápido y detallado de la columna de vapor de Hunga. “Este informe refleja un esfuerzo extraordinario de la comunidad científica mundial”, ha celebrado Graham Mann.

Eso sí, el científico alerta posibles “lagunas de conocimiento” de cara al futuro. Por un lado, porque la erupción reveló limitaciones importantes en cómo los modelos climáticos representan el vapor de agua en la estratosfera cuando se inyecta de forma repentina, masiva, a altitudes muy elevadas y con una distribución espacial muy irregular.

Y por el otro, porque si bien el impacto climático inmediato fue pequeño, se admite cierta incertidumbre sobre los efectos a más largo plazo, como por ejemplo la persistencia del exceso de vapor de agua durante varios años o efectos acumulativos si ocurriesen otras erupciones similares en un periodo corto.

Andrés Actis Fernández

Andrés Actis Fernández

Periodista especializado en clima y medio ambiente

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