Durante siglos, los glaciares han sido la memoria inconsciente del planeta. Hoy, por primera vez, los humanos intentan archivarla de forma consciente, como quien guarda una foto antes de que el fuego llegue a la casa.
Este miércoles se ha inaugurado una bóveda subterránea destinada a preservar el hielo glaciar recogido en cordilleras de todo el mundo. El objetivo: conservar durante siglos registros del clima de la Tierra que están desapareciendo rápidamente.
Una conservación natural
La instalación es una cueva de 35 metros de largo y 5 metros de alto y ancho
Ayer, los científicos sellaron en este santuario único los dos primeros núcleos de hielo, extraídos de los Alpes europeos. Se trata de una cueva de nieve construida expresamente en la Antártida, que aspira a convertirse en un archivo climático de valor incalculable a escala global.
Ubicado en la estación Concordia, a 3.200 metros de altitud en el corazón del continente helado, el santuario mantiene el hielo en frío natural a –52 ºC, sin necesidad de refrigeración artificial. La instalación es en realidad una cueva de 35 metros de largo y cinco de alto y ancho, excavada a unos 10 metros bajo la superficie, donde las temperaturas bajo cero son constantes.
Proteger lo que, de otro modo, se perdería de forma irreversible es un esfuerzo para la humanidad”
Los núcleos de hielo contienen polvo y otros indicadores que permiten reconstruir las condiciones climáticas de hace miles de años. Capas transparentes revelan periodos cálidos; otras, de baja densidad, indican nieve compactada y ayudan a estimar las precipitaciones. Materiales volcánicos o isótopos del agua aportan, además, información clave sobre fechas y temperaturas del pasado.
“Proteger lo que, de otro modo, se perdería de forma irreversible es un esfuerzo para la humanidad”, afirma Thomas Stocker a la agencia AFP. Stocker es el presidente de la Fundación Ice Memory, impulsora de un proyecto que ha tardado casi una década en materializarse y que ha afrontado retos logísticos y diplomáticos sin precedentes
Registros extremadamente frágiles
El calentamiento global acelera la desaparición de los glaciares del mundo
En las próximas décadas, los científicos prevén ampliar el archivo con hielo procedente de regiones como los Andes, el Himalaya o Tayikistán. Y es que, aunque su valor científico es enorme, estos registros son extremadamente frágiles: el calentamiento global está acelerando la desaparición de los glaciares en todo el mundo.
“Su verdadero valor está en el futuro”, destaca Carlo Barbante, vicepresidente de la fundación. “Los científicos del mañana utilizarán tecnologías que hoy ni siquiera podemos imaginar para extraer información que ahora nos resulta invisible”.
Datos del programa Copernicus
El primer periodo de tres años por encima de 1,5ºC
El organismo indica que las temperaturas globales de los últimos tres años (2023-2025) superaron en promedio en más de 1,5°C el nivel preindustrial, lo que constituye el primer periodo de tres años que sobrepasa este límite. Según el ECMWF, este periodo de tiempo --2023, 2024 y 2025-- fue excepcionalmente cálido por la acumulación de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera y los niveles excepcionalmente altos que alcanzaron las temperaturas de la superficie del mar.
La urgencia es evidente. Esta misma semana, organismos climáticos de Estados Unidos y Europa confirmaron que 2025 fue el tercer año más caluroso jamás registrado. “Estamos en una carrera contrarreloj para rescatar este patrimonio antes de que desaparezca para siempre”, advierte Barbante.
La ubicación del santuario no es casual. Situado en una estación franco-italiana bajo un tratado internacional, busca garantizar la neutralidad política de los núcleos de hielo y que el acceso futuro se conceda únicamente por criterios científicos. Un aspecto delicado, reconocen sus responsables, ante la ausencia de un marco legal específico que regule una iniciativa pensada para preservar este legado durante siglos en beneficio de toda la humanidad. El fuego avanza. El hielo, al menos, queda a salvo.
