Natural

Un hongo transforma a las hormigas en zombis y controla su cuerpo

Adaptación

Se trata de un caso extremo de parasitismo manipulador

El hongo oculto que podría ser clave para la supervivencia de los desiertos

Este hongo consigue manipular a las hormigas para que busquen un lugar en el que pueda reproducirse

Este hongo consigue manipular a las hormigas para que busquen un lugar en el que pueda reproducirse

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En ocasiones, la biología supera a la ficción y así lo demuestra el curioso caso de un hongo capaz de convertir a las hormigas en zombis. Como si de un capítulo de The Last of Us (2023) se tratara, el Ophiocordyceps unilateralis tiene un único objetivo: propagarse y dispersarse. Es entonces cuando “secuestra” los cuerpos de estos insectos para controlarlos a su antojo. Pero ¿cuál es la explicación científica detrás de este fenómeno?

“La naturaleza alberga ejemplos sorprendentes de parásitos que desarrollaron la capacidad de manipular”, explica Charissa de Bekker, profesora de la Universidad de Florida Central que estudia las interacciones entre los parásitos y los huéspedes. “Estas manipulaciones abarcan desde la modificación leve de comportamientos existentes hasta el establecimiento de comportamientos completamente nuevos que no forman parte del repertorio habitual del huésped”.

Ophiocordyceps unilateralis

Así es la manipulación de las hormigas zombis

El parásito ejerce un control químico sobre el sistema nervioso de su huésped, la hormiga
El parásito ejerce un control químico sobre el sistema nervioso de su huésped, la hormigaiStockphoto

Lo más llamativo de esta interacción es que “el hongo altera el comportamiento de las hormigas antes de matarlas”, sostiene Melissa Petruzzelo, subdirectora editorial de la revista Britannica. En concreto, las víctimas pertenecen a la familia de las carpinteras y son infectadas por un organismo fúngico que comienza su ciclo vital como una espora pegajosa en el suelo del bosque.

Según la explicación de Petruzzelo, las hifas (o filamentos) penetran el exoesqueleto del insecto; y, una vez dentro, el hongo crece y manipula su comportamiento. De esta forma, obliga a la pequeña obrera a abandonar su nido para localizar un clima más húmedo, que favorezca el desarrollo del parásito. Finalmente, muere y de su cabeza brota imponente el tallo de un Ophiocordyceps unilateralis, que vuelve a liberar esporas.

El hongo controla el sistema nervioso y muscular de la hormiga

La clave de este fenómeno se encuentra en el control químico que el hongo ejerce sobre el sistema nervioso y muscular de la propia hormiga. Solo así consigue manipular su conducta, con el fin de buscar una ubicación más propicia para su supervivencia. A su vez, provoca una contracción extrema cuando el insecto muerde con fuerza una hoja o rama, dando lugar a lo que se conoce como “agarre de muerte”.

Mediante este impulso, la obrera se queda completamente inmóvil, en un lugar donde el hongo puede crecer sin problemas mientras continúa devorando sus tejidos internos. En otras palabras: la hormiga muere porque el organismo fúngico la usa como “herramienta” para encontrar las condiciones de reproducción perfectas.