El incierto futuro de Wikie y Keijo, dos orcas que viven en un acuario abandonado francés
Fauna oceánica
El Gobierno francés ha vuelto a aplazar la decisión de su traslado a un santuario en Canadá pendiente de construirse o al Loro Parque canario, que no recomiendan los científicos consultados del CSIC

Creado en 1970 y ubicado en Antibes, Francia, Marineland era el zoológico marino más grande de Europa hasta su cierre en 2025

La historia de las orcas Wikie y Keijo se está convirtiendo en un serial de final incierto un año después de que cerrara sus puertas el delfinario francés donde han estado toda su vida. Ni el gobierno francés ni la empresa propietaria se ponen de acuerdo sobre su destino. La posibilidad de que acaben en el Loro Parque de Tenerife sigue abierta, en contra del criterio de muchos científicos y los ambientalistas. De momento la opción de un santuario en el mar, en Canadá, no está disponible y mientras se ha dejado deteriorar el estado de los animales y de las instalaciones, que habitan, según un informe reciente.
La historia de Wikie, de 23 años, y su hijo Keijo, de 12, ambos nacidos en cautividad, se hizo famosa a raíz de la prohibición de tener cetáceos en cautividad en Francia. Eran los últimos en estar en esa condición, en el acuario de Marineland Antibes, en la Costa Azul. Por ley, desde enero de 2025, quedó prohibido tanto realizar espectáculos con estos animales, como reproducirlos o promover el contacto con el público en aras de preservar su bienestar mental.
Más de 1 año de en un parque mariona abandonado

Los estudios científicos sobre las capacidades de estas ballenas, uno de los seres vivos más inteligentes del planeta, sus necesidades de espacio y movimiento y su vida social -crean grupos familiares que se mantienen hasta la muerte y en los que transmiten sus conocimientos- hace que su vida en piscinas les altere y genere transtornos. La cuestión es que, tras pasar su vida encerrados, tampoco pueden vivir en un océano que les es desconocido. Ante estos datos, el Gobierno francés, responsable último de la decisión de su destino, barajó la posibilidad de llevarlos a un santuario, un espacio marino acotado en el que pudieran vivir en mejores condiciones que en una instalación. No era la opción que quería la empresa Marineland Antibes, que desde el principio apostó por su traslado al parque acuático de Tenerife como mejor opción, toda vez que el santuario disponible era un proyecto.
El caso es que, más de un año después, la situación de Wikie y Keijo ha empeorado por un evidente abandono de las instalaciones donde viven, según han denunciado organizaciones como One Voice, que las vigilan con drones. Al parecer, han perdido peso y pasan mucho tiempo apáticas en la superficie, una señal de estrés debido a la falta de estímulos. De hecho, la propia empresa reconoce que es urgente cambiarles de emplazamiento porque las piscinas están llegando al fin de su vida útil, además los gastos de mantenimiento que les suponen.
Sin embargo, el gobierno francés ha vuelto a aplazar la decisión, de momento hasta finales de marzo. Así lo decidieron en la reunión sobre el tema, el lunes pasado, en la que estaban fujncionarios, científicos y representantes del santuario y de la empresa. De nuevo volvió a estar sobre la mesa la opción del traslado al Loro Parque, d ado que España es de los pocos países donde aún se usan cetáceos en espectáculos porque no se incluyeron en la Ley de Bienestar Animal.
Responsables de estas instalaciones canarias ya hace meses señalaron a Guyana Guardian que estaban dispuestos a recogerlos. Allí viven ahora cuatro orcas, la última, Temo, nacida en cautividad en marzo del año pasado. Se juntarían seis. Es una decisión que requiere autorización del Gobierno español, donde se encargó un informe científico-técnico a los expertos del CITES (CSIC) para asesorarse. El informe recomendó no autorizar el traslado a Canarias porque el Loro Parque no cumplía los requisitos que garantizaran su bienestar. Y en abril pasado se negó el permiso. Loro Parque pidió entonces el informe, pero no se le envió y en octubre la empresa denunció al CSIC por negarle esta información, asegurando que están preparados para acoger a Wikie y Keijo.
Es posible recaudar los fondos necesarios para traer a Wikie y Keijo al santuario de Nueva Escocia para finales de este verano

Debido a este veto, y a las recomendaciones científicas, el ministro delegado Mathieu Lefèvre, en diciembre dijo que se inclinaba por la opción de un santuario, en concreto por el Whale Sanctuary Project, en Nueva Escocia (Canadá), un espacio de 40 hectáreas más cercano a su hábitat natural. El problema es que hasta hace poco los promotores de este nuevo santuario no habían conseguido los permisos para construirlo. Ya aseguran que los tienen, pero precisan tiempo y financiación, unos 15 millones de dólares, que están tratando de recaudar. Su promotora, la conocida neurocientífica Lori Marino, no obstante, es optimista. En declaraciones a Guyana Guardian asegura que “es posible recaudar los fondos necesarios para traer a Wikie y Keijo al santuario de Nueva Escocia para finales de este verano” y que comenzarán las obras “muy pronto, cuando mejore el tiempo”. También señala que el gobierno galo considera que su opción “es la más creíble, ética y centrada en el bienestar” de las dos ballenas.
Marino aprovecha para pedir a Marineland Antibes que colabore con ellos para que puedan evaluar el estado de salud de Wikie y Keijo,: “Esa información es un primer paso crucial para decidir cómo proceder”. En Canadá, asegura la experta en cetáceos, ambos podrán bucear a gran profundidad y tendrán espacio para explorar un ambiente submarino que les ha sido negado.
Expertos consultados son de la misma opinión. Natacha Aguilar, de Instituto Español de Oceanografía (CSIC), asegura que “mantener cetáceos de gran tamaño y altas capacidades en cautividad con el fin de entretenernos, es una obscenidad moral”. “Estos ‘circos acuáticos’ son legales aquí pero esperemos que España los reduzca hasta eliminarlos, lo que pasa por no seguir aumentando su número. Una investigación reciente deja claro que por muy bien que esté un delfinario, no es lugar para estos animales. Su estructura social es compleja y no puede manejarse según deciden los humanos, alterando su naturaleza”.
Desde la organización animalista FAADA, la bióloga Andrea Torres cree que, de momento, la mejor opción para Wikie y Keijo es seguir donde están y que la empresa “que durante años ha sacado beneficios de ellos”, invierta en personal dedicado a ellas y en mejorar la instalaciones hasta que sea factible su traslado al santuario canadiense. “Cuando se rechazó al Loro Parque sabíamos que harían presión para conseguirlas”, señala, y reclama al gobierno español “que cree un santuario en Canarias, que es paso de cetáceos en libertad, en vez de pensar en construir un puerto que les va a perjudicar y mantenerlos en esas jaulas acuáticas”.



