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Aaron Parness, director de Amazon Robotics: “Vulcan no ha llegado para remplazar a nuestro personal de almacén. Creará empleos nuevos y más calificados que involucran el mantenimiento, la operación, la instalación y la construcción de los propios robots”

Robótica industrial

Aaron Parness, director de Amazon Robotics

Aaron Parness, director de Amazon Robotics

Aaron Parness

Aaron Parness, director de Amazon Robotics, lo tiene claro: “No creo en la automatización al 100%. Vulcan no ha llegado para reemplazar a nuestro personal de almacén, sino para facilitar su trabajo y abrir nuevas oportunidades profesionales”. Esta afirmación, lanzada durante un evento reciente en Alemania marca un punto de inflexión en la narrativa habitual sobre robots y empleo. Lejos de alimentar el miedo al reemplazo, Amazon defiende que la innovación —esta vez de la mano de un brazo robótico con sensibilidad táctil— puede humanizar el trabajo en sus almacenes.

El nuevo autómata, bautizado como Vulcan, ha sido diseñado para hacer tareas muy específicas, como almacenar productos en las baldas superiores del almacén, aquellas que implican esfuerzo físico repetido y un mayor riesgo de lesiones. Con sensores de presión y torsión integrados, Vulcan puede manipular objetos con una precisión que, hasta ahora, estaba reservada exclusivamente a las manos humanas.

Un robot con tacto

Los robots son aliados
Los robots son aliadosCanva

Durante una demostración exclusiva para CNBC en el centro logístico de Spokane (Washington), se vio a Vulcan trabajando a la par de empleados humanos. Este robot puede operar hasta 20 horas al día y manipular objetos de hasta 8 libras. Gracias a un sistema de inteligencia artificial que le permite “sentir” lo que toca, ya es capaz de manipular aproximadamente el 75% del millón de productos distintos que gestiona ese centro. Pero hay algo más importante: lo hace sin sustituir a nadie.

“Lo que queremos es que nuestros trabajadores puedan permanecer en lo que llamamos la ‘zona de poder’”, explica Parness, refiriéndose a las estanterías de altura media donde el esfuerzo físico es menor. Las zonas altas seguirán siendo trabajo de Vulcan. Así se pretende reducir drásticamente las lesiones derivadas de movimientos repetitivos, escaleras y malas posturas, que históricamente han generado tasas de siniestralidad elevadas en la empresa.

Una estrategia global de Amazon

Los brazos robotizados ayudan no sustituyen
Los brazos robotizados ayudan no sustituyenCanva

Aunque por ahora Vulcan sólo está plenamente operativo en Spokane, Amazon ya está testando una versión en su centro de Hamburgo (Alemania) capaz de seleccionar productos individuales, no solo almacenarlos. Para 2026, la compañía prevé expandir la implantación de este tipo de tecnología a más almacenes en Estados Unidos y Alemania, dos de sus mercados logísticos más estratégicos, ya que son nodos clave dentro de su red global de distribución, donde la eficiencia operativa es esencial y donde también existen legislaciones y sindicatos atentos a la seguridad laboral.

Desde 2019, Amazon ha invertido más de 1.200 millones de dólares en capacitar a más de 350.000 empleados para roles más cualificados. Y aquí es donde entra en juego una segunda capa: la inteligencia artificial. Según Sage, firma especializada en tecnología empresarial, el almacén del futuro —el llamado “almacén 4.0”— no es un escenario de ciencia ficción, sino un entorno donde máquinas y personas deben coordinarse en armonía. La inteligencia artificial no sustituye la intuición humana, pero permite que los robots se adapten, aprendan y colaboren. En los almacenes, eso se traduce en sistemas capaces de prever mantenimiento, gestionar inventarios en tiempo real o incluso detectar riesgos ambientales.

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