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Andrew Tanenbaum, científico computacional y divulgador: “Nadie en Microsoft entiende siquiera el 10% de Windows”

Microsoft Windows

Andrew Tanenbaum habla de los errores de Windows

Andrew Tanenbaum habla de los errores de Windows

Andrew Tanenbaum

Andrew S. Tanenbaum, referente absoluto en la enseñanza de sistemas operativos y creador del sistema educativo MINIX, no se anda con rodeos cuando habla de Windows: “Windows está lleno de errores porque nadie en Microsoft entiende siquiera el 10% de Windows”, declaraba recientemente en una entrevista con el medio argentino Clarín. Pero no se trata sólo de una crítica puntual: el experto apunta a un problema de arquitectura y de filosofía en el desarrollo de software.

Un problema que los usuarios sufren a diario

Windows 10 falla mucho por varios motivos
Windows 10 falla mucho por varios motivosWindows 10

Según el propio Tanenbaum, los sistemas operativos modernos tienden a construirse como un “plato de espaguetis gigante donde todo toca todo y nadie lo entiende”. Esta metáfora es clave para entender por qué los errores en Windows no sólo persisten, sino que tienden a multiplicarse: cada cambio en una parte del código puede generar fallos en otra que el desarrollador ni siquiera conoce. El resultado es una cadena interminable de actualizaciones y parches que, lejos de mejorar la estabilidad del sistema, muchas veces lo empeoran.

El científico afirma que “nadie en Microsoft entiende siquiera el 10% de Windows”, lo que hace imposible prever las consecuencias de cualquier modificación interna. Es un sistema tan extenso y complejo (con más de 100 millones de líneas de código en distintos lenguajes como C, C++ o C#) que se convierte en una especie de criatura incontrolable.

Tanenbaum lleva décadas defendiendo una alternativa: la construcción de sistemas modulares, como MINIX, donde cada componente es independiente y tiene límites estrictos de actuación. “El software modular es mucho más tolerante a fallas que los sistemas monolíticos como Windows o Linux”, explicó a Clarín, recordando que en su arquitectura, un fallo en un driver de audio solo afectaría al sonido, y no podría, por ejemplo, comprometer la seguridad de todo el sistema.

Más allá de los conceptos técnicos, los fallos de Windows son un problema cotidiano para millones de personas. Según Wondershare Recoverit, entre los errores más frecuentes de las versiones 10 y 11 se encuentran: actualizaciones que no se completan, problemas con drivers, pantallas negras, conflictos con el sonido o cambios no deseados en las aplicaciones predeterminadas. Muchos de estos problemas derivan directamente de lo que Tanenbaum denuncia: una estructura interna incontrolable que convierte cada actualización en una posible fuente de nuevos errores. Casos recientes han revelado brechas de seguridad alarmantes en infraestructuras críticas que funcionaban con Windows. Como señaló Tanenbaum: “los hackers patrocinados por estados han penetrado infraestructuras críticas en más de 80 países porque el software clave, especialmente Windows, pierde datos como un colador”.

Aunque Microsoft ha mejorado la interfaz y agregado funciones atractivas como Cortana, escritorios virtuales o Hyper-V, sigue sin resolver el núcleo del problema: la falta de comprensión integral del sistema por parte incluso de quienes lo diseñan. Tanenbaum cree que el código abierto puede ofrecer una vía de escape, no sólo porque facilita la transparencia, sino porque permite a la comunidad participar en la creación de soluciones más seguras. 

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