La NASA llega a una de las zonas más distantes del universo: comienza la misión para protegernos frente a la radiación.
El proyecto IMAP se encuentra actualmente en su posición estratégica y se prevé que las investigaciones acerca del viento y las partículas solares comiencen en breve.
La NASA ha ratificado que la Tierra contará con una segunda cuasiluna hasta el año 2083.

La NASA llega a una de las zonas más distantes del universo: comienza la misión para protegernos frente a la radiación.
A lo largo de los últimos decenios, la voluntad de investigar el cosmos no se ha detenido, tratándose de uno de los ámbitos menos recorridos por nuestra especie. Igualmente, descifrar el contexto en el que habitamos facilita nuestro avance constante, razón por la cual se origina esta nueva iniciativa de la NASA, que busca acceder a uno de los parajes más remotos del espacio exterior.
Cerca de cada 11 años, el Sol entra en su fase de mayor intensidad, un hecho que impacta en el entorno espacial. Nos encontramos justamente en ese periodo, razón que explica el inicio de esta expedición, con un trayecto de más de 1,5 millones de kilómetros y que se ha prolongado por algo más de 3 meses.
Este proyecto permitirá comprender de forma más clara las tormentas solares.
El proyecto IMAP (Sonda de Mapeo y Aceleración Interestelar) se convirtió en el pionero al llegar al punto de Lagrange L1, una zona de equilibrio situada entre el Sol y la Tierra. No obstante, no viaja sola, puesto que se lanzaron dos misiones adicionales con el objetivo de analizar la interacción de la atmósfera con las llamaradas solares y supervisar las tormentas solares.
Enfocándonos en aspectos más diarios, estas tareas nos permitirán comprender tal proceso, aunque su fin principal sea la prevención. El seguimiento constante nos facilitará vaticinar con mayor acierto el momento y la manera en que sucederán estos hechos, además de permitir el resguardo de nuestras infraestructuras eléctricas y redes de comunicación.

Entender y anticipar estos fenómenos resulta esencial para la NASA. En las etapas de mayor dinamismo del sol, las llamaradas solares ocurren con mayor frecuencia, tratándose de incidentes categorizados con rangos de advertencia significativos, razón por la cual disponer de tales mecanismos de monitoreo es vital.
La iniciativa IMAP hace posible el monitoreo continuo del Sol.
Aparte de estas tareas, orientadas hacia un marco bastante más específico, la NASA se encuentra igualmente elaborando diversas iniciativas vinculadas a la actividad solar y la radiación. El operativo 'CubeSats', focalizado en el magnetismo, junto con el programa 'MUSE', cuyo fin es examinar con mayor detalle la corona solar, la capa exterior del astro.
En conclusión, la agencia espacial de la administración estadounidense continúa progresando en el entendimiento del cosmos. Ese sitio tan remoto e inexplorado para nuestra especie, que constituye uno de los desafíos más importantes de la humanidad.
