La tarea de escribir es inherente a los individuos, de acuerdo con las palabras de Pau Ramón, CEO de Ramensoft: “Hoy todavía es posible diferenciar un texto generado por IA”
Plataforma de blogs
La firma emergente de Barcelona ha desarrollado Fika, un espacio digital surgido para proteger la importancia de los textos redactados por expertos de renombre en un entorno progresivamente saturado de contenidos de baja calidad generados mediante inteligencia artificial.
Ana del Arco, abogada con vasta trayectoria en el ámbito de la propiedad intelectual y responsable editorial: “Para usar bien la IA, necesitas mentalidad enciclopédica: tu cabeza debe funcionar como un libro”

Pau Ramón (en el centro), director ejecutivo de Ramensoft, junto a los cofundadores Jordi Robert y Josep Jaume Rey.
Que todos corran desesperados tras la gran oportunidad de la inteligencia artificial tiene una consecuencia clara: reaparecen oportunidades para quienes reconocen el valor de las humanidades en nuestro mundo. Así es como surge Ramensoft, la startup barcelonesa creada por los fundadores del software de gestión de recursos humanos Factorials.
De creación reciente, Ramensoft ha presentado Fika, una herramienta de publicación digital que nace para aprovechar el sector de los textos de alto nivel en Europa. Conversamos con su creador, Pau Ramón, acerca de su iniciativa, la relevancia de la buena redacción y los avances tecnológicos.
¿Qué es exactamente Fika?
Fika surge con el propósito de dar voz a quienes desean escribir y leer contenidos creados por personas. Vivimos en un mundo donde el contenido generado automáticamente crece sin cesar, y creemos que el texto humano adquiere un valor cada vez mayor, tanto para quien lo elabora como para quien lo lee.
Da la sensación de ir incluso en contra de la ola tecnológica del momento…
No funciona de esa manera precisamente. El progreso tecnológico no sigue un rumbo único. Al aparecer la electricidad, se alteraron todos los empleos y sectores industriales, y lo mismo sucede en la actualidad: no nos oponemos a la IA e incluso la empleamos en ciertas herramientas. Lo que sucede es que el contexto evoluciona. Observamos que diversas personas intentan hallar entornos que solían estar presentes y que hoy se desvanecen o se modifican. Por lo tanto, no se trata de rechazar la innovación, sino de comprender que están surgiendo ámbitos distintos.

¿Una visión más “pro humana” que antitecnológica?
Justo. Queremos canalizar esa voz y ofrecerle un espacio propio.
Resulta imposible no asociar a Fika con el Substack español. ¿Qué oportunidad de negocio han hallado, considerando la presencia de rivales tan afianzados como Substack, Medium…?
…O Patreon. Pero nuestro enfoque se basa en una estrategia que ya conozco bien por mi experiencia anterior: en Factorial vimos que el software estadounidense no funcionaba bien en Europa porque la geografía y la regulación son fundamentales. En recursos humanos, por ejemplo, en España el BOE cambia constantemente; en Francia o Alemania, lo mismo. Por eso decidimos desarrollar un producto hiperlocal. Y con la escritura ocurre algo similar: Substack, la plataforma que reúne a los amantes de la escritura, funciona muy bien en Estados Unidos, con una gran comunidad de autores en inglés, pero en Europa el gran obstáculo es la fragmentación lingüística, y ahí identificamos una oportunidad clara.
Vivimos en un mundo donde el contenido generado automáticamente aumenta constantemente, y creemos que el texto humano adquiere un valor cada vez mayor
Las personas habitualmente consultan blogs de nicho muy específicos, pero estos no suelen combinarse. ¿Qué categorías principales buscan conquistar y cómo lo gestionan desde la estrategia? ¿Responde esto más a una táctica de marketing o de PR?
Observamos varios nichos, pero el más evidente es el de los periodistas, ya que se alinea perfectamente con lo que estamos desarrollando. Dentro del periodismo, existen múltiples categorías, aunque dos destacan claramente: por un lado, el periodismo tecnológico, debido a su fuerte presencia digital y su actividad constante en línea; por otro, el periodismo político, pues en todos los países es el tipo de contenido por el que las personas muestran mayor disposición a pagar, como se aprecia en cualquier periódico.
¿Cómo se convence a esos primeros escritores para que se suban al carro?
Substack creció enormemente reuniendo grandes cantidades de capital, lo que les permitió gastar sin restricciones y ofrecer adelantos a escritores, como se hace con los libros: te aseguran un mínimo anual y asumen el riesgo. El problema es que eso también exige mantener una valoración muy elevada. Nosotros no contamos con esa capacidad, pero sí estamos implementando un modelo de embajadores en varios países: individuos bien conectados que nos ayudan a atraer a esos primeros escritores. Acabamos de comenzar con este enfoque. La meta es diseñar programas de revenue share que también recompensen a los embajadores por traer escritores a la plataforma, asegurando que el sistema sea sostenible para todos.
¿Cuál es su relación con lo editorial o lo literario?
Nula. De la misma forma que mi conexión con el área de personal era inexistente al fundar Factorial. A decir verdad, siempre se me dieron mal las cuestiones de recursos humanos, pero al crear negocios, uno se acostumbra a profundizar en áreas desconocidas. Sin embargo, esta noción me perseguía desde hace tiempo. Seguía de cerca a Ben Thompson, de Stratechery, uno de los primeros boletines informativos en alcanzar una base de lectores muy sólida, y recuerdo haber pensado: “Molaría un Ben Thompson as a service”. Más tarde surgió Substack, y aunque en ese periodo estaba volcado en Factorial, siempre mantuve el interés. Hoy en día, con la expansión de la inteligencia artificial, la producción generativa y la impresión de que las redes sociales están algo saturadas, he sentido que es el instante para reintentarlo.
¿De dónde sale el dinero y cuál es su plan ahora?
No hemos captado financiación. Aunque la teoría del emprendedor en serie es efectiva y existía un notable interés, en esta ocasión preferí intentar el proyecto sin recurrir a capital ajeno. Mantengo una excelente relación con las firmas de venture capital y considero que su esquema es válido, no obstante, esta vez conté con beneficios adicionales provenientes de Factorial y opté por reinvertirlos. Hemos aportado cerca de cuatrocientos mil euros, lo cual nos otorga una autonomía de unos dos años para comprobar si la iniciativa despega.
Redactar te exige tomar un asunto difícil, expandirlo, estructurarlo y lograr que sea comprensible.
Si su foco es Europa, ¿qué diferencias ve respecto a Estados Unidos?
Manejamos una premisa que requiere verificación inmediata: estimamos que en Europa la cantidad de individuos proclives a costear el contenido resultará más baja que en Estados Unidos. A pesar de ello, introducimos la herramienta de cobro con el fin de testear conjeturas y obtener datos reales. No obstante, nuestra impresión es que en este entorno los usuarios están más habituados a recibir información gratuita financiada por anuncios. Por tal motivo, reforzamos la estrategia con una propuesta publicitaria definida, un esquema que goza de mayor integración en Europa.
De corroborarse dicha suposición, ¿su público objetivo serían las empresas que contratan pautas publicitarias dentro de Fika?
Exactamente eso. De hecho, Substack actualmente no está generando ingresos de una parte significativa de la actividad que se desarrolla dentro de su plataforma: hay mucha gente que realiza free writing. Muchas newsletters en Substack incluyen anuncios dentro del contenido: “Este post está patrocinado por…”. Allí ya existe actividad económica real, pero Substack no se beneficia de ella.
En la actualidad, todavía se puede distinguir un escrito elaborado por IA. Presenta rasgos que resultan identificables.
Existe un debate constante sobre la IA en el desarrollo de software, ¿sin embargo, qué tope de sofisticación estética estima que logrará alcanzar una inteligencia artificial? ¿De qué forma proyecta esa relación entre la autoría de los individuos y la redacción generada por máquinas?
Existe una metáfora muy utilizada que, en mi opinión, lo describe con claridad: cada persona tiene un color distinto. Un modelo se entrena con una cantidad inhumana de textos, combinando todos esos matices. Al mezclar todos los colores, el resultado es marrón: algo extremadamente común. Por eso, aún hoy es posible identificar un texto generado por IA. Posee rasgos reconocibles. La gente no escribe “marrón”: escribe con peculiaridades, con fijaciones, con irregularidades. Eso deja huella.
¿Consideraría Fika una red social?
No, si bien es cierto que nos solicitan con frecuencia incorporar aspectos comunitarios. Nuestra barrera infranqueable es el feed algorítmico. Los medios sociales se corrompen al estar diseñados para potenciar la atención: su fin prioritario es que el usuario consuma el máximo tiempo posible frente al monitor. Tal estrategia desemboca fatalmente en materiales que recurren a los instintos básicos: violencia, sexo, amarillismo… Puesto que seguimos siendo primates, esa clase de estímulos es la que genera mayor adicción.

¿Le pesa la sombra de ex-Factorial?
Por el contrario, me ha brindado numerosas oportunidades. Cada uno de los fondos que me han contactado lo hizo debido a mi rol como creador de Factorial. Sin embargo, mi proyecto actual es completamente diferente. No se trata de una herramienta más de administración empresarial; hay bastantes personas que ya dominan ese campo. En esta ocasión me he involucrado en una labor que desconozco totalmente, y ese desafío era precisamente lo que me atraía.
Existe algo profundamente duradero en la especie humana: el impulso de escribir. ¿Cómo percibes esta conexión con la escritura hoy, en un entorno donde la tecnología parece avanzar justo en sentido opuesto?
Está muy arraigada, pero se puede perder. Y lo digo porque lo observo cotidianamente. A veces alguien te transmite algo “resuelto”, pero no lo ha pensado realmente: ha hecho el brainstorming, ha empleado herramientas, pero no lo ha redactado de forma auténtica. Yo siempre afirmo que en la mente las ideas son un grafo: están interconectadas, se entrelazan, son complejas… Pero al escribir —o al hablar— debes colocar una cosa tras otra. Y eso es extremadamente difícil. La escritura te obliga a tomar algo complejo, extenderlo, organizarlo y hacerlo coherente. No solo es vital escribir para generar textos, sino porque si escribes bien, luego hablas con mayor claridad.
No solo es crucial escribir para generar textos, sino que si escribes con claridad, luego hablas con más precisión
¿Nos estamos atrofiando?
Sí. Mucha gente que llega a Fika lo hace con ese mismo temor: “Me estoy acostumbrando a no pensar así, y me preocupa”. Existe un artículo muy bueno de Paul Graham que aborda esto: cómo el mundo se separará aún más entre quienes pueden pensar con claridad y quienes no. Porque escribir con precisión es pensar con precisión.
¿Apocalíptico o integrado?
Sin visiones catastróficas. Hay una parte del planeta tech que siente pavor ante la posibilidad de que todo se desborde, pero yo no me encuentro en ese grupo. Las normas vigentes se transformarán, todo va a mutar, y el ser humano siempre logra acomodarse. No hay nada de qué asustarse. Lo que me inquieta es la extrema rapidez del progreso y nuestra incapacidad para vaticinar su rumbo. Por ello, mi actitud es estar presente, integrarme en la evolución e ir ajustándome a medida que los hechos ocurran. Lo único que tengo totalmente seguro es que el genio ya no regresará a la botella.
¿A qué se refiere?
No hay vuelta atrás. Algunos creen que hay que regularlo todo o detener esto, pero no ocurrirá. La tecnología llegó para quedarse, se mejorará y transformará muchas cosas. Algunas áreas avanzarán y otras se complicarán, pero no tiene sentido pensar en cómo eran las cosas antes, sino en cómo utilizar lo que tenemos ahora para que todo funcione con mayor eficacia.


