IA

La generación de los 100 millones: las startups de IA que redefinen la noción de éxito en 2025

Las startups del año

Deje atrás el concepto de expandirse a cualquier precio. Los recientes proyectos del ámbito tecnológico alcanzan cotizaciones de unicornio en escaso tiempo, operando con equipos de trabajo reducidos y un rendimiento que supera al de Silicon Valley.

Hacia 1962, una experta en matemáticas alteró definitivamente el ámbito de la computación gracias a un azar favorable: “Nadie imaginó que estos programas seguirían funcionando 50 o 60 años después”

Fundadores de Cursor, editor de código basado en IA, una de las startups clave de la nueva ola.

Los desarrolladores de Cursor, una utilidad de programación potenciada por IA, constituyen una de las startups más esenciales en la corriente actual.

Diseño: Selu Manzano

Dentro del prestigioso MIT, cuatro alumnos desarrollaron durante 2022 lo que aparentaba ser un simple entorno de programación. Su nombre era Cursor. Tras un periodo de 12 meses, su invento dejó de ser meramente un recurso práctico para convertirse en un suceso que transformaba el panorama de las aplicaciones corporativas. Al incorporar tecnología de inteligencia artificial de vanguardia en la rutina diaria de quienes programan, Cursor provocó un crecimiento masivo que derivó en un ascenso económico inaudito, logrando saltar de uno a cien millones de dólares en ingresos anuales recurrentes en apenas un año. 

La consecuencia, conforme a una investigación de Sacra Research, sitúa a la firma “logró 100 millones de dólares de ARR tres veces más rápido que el récord previo”, sobrepasando a titanes del rubro como Wiz o Deel. Su trayectoria no supone una rareza, sino el signo de una época distinta donde la celeridad de la IA generativa ha dinamizado radicalmente la idea misma de expansión.

Esta cadencia acelerada, que previamente exigía diez años de dedicación y etapas de inversión, hoy se sintetiza en trimestres. El surgimiento de arquitecturas de IA como GPT-4 ha funcionado como un trampolín general, posibilitando que plantillas mínimas elaboren herramientas con una dificultad antes inalcanzable. Pese a ello, las variaciones no afectan únicamente a la innovación, sino al propio esquema de gestión corporativa. 

La tradicional filosofía de “crecer a toda costa” de gastar sumas millonarias en mercadotecnia ha dado paso a un desarrollo espontáneo motivado por herramientas tan excelentes que se comercializan solas. En una investigación reciente del mercado, TechCrunch resaltaba esta renovada eficacia al estudiar el modelo de Midjourney, la herramienta de creación visual con IA, mencionando que “opera con un equipo increíblemente pequeño de unos 40 empleados dadas sus ventas, lo que implica una eficiencia sobresaliente con ingresos por empleado superiores a los 5 millones de dólares”.

El relato de Midjourney y su creador, David Holz, representa tal vez la muestra más auténtica de esta mentalidad reciente. Al tiempo que sus rivales, apoyados por colosos tales como Adobe o Google, obtenían cuantiosas sumas de capital de riesgo, Holz edificó una corporación de 300 millones de dólares al año sin recibir financiación de capitalistas externos. Su sistema, ubicado de forma astuta dentro de la red de Discord, alcanzó la rentabilidad apenas transcurrido un tiempo breve desde su estreno. Dicha autonomía le facilitó dedicarse por completo al desarrollo del producto, originando una utilidad con una estética tan particular que terminó siendo su principal estrategia publicitaria. 

Midjourney propone un esquema disruptivo que evidencia que en la época de la IA, el grupo de usuarios y la excelencia del artículo logran constituir una ventaja competitiva más sólida que cualquier inversión publicitaria. Una estrategia parecida a la de ElevenLabs, la empresa puntera en síntesis de voz, cuyos creadores, conforme afirmaron en un reportaje, “mantienen el 75 % de cada dólar como ganancia”, un dato que manifiesta una solvencia económica sorprendente en un sector habituado a los números rojos.

Mijdourney, a través de Discord, ha sido desde su inicio una rara avis de la IA generativa.
Mijdourney, utilizando Discord, ha constituido desde sus inicios un ejemplo singular dentro del ámbito de la IA generativa.

Esta transformación no se restringe a las utilidades de creación o programación, sino que se está introduciendo en las industrias más convencionales y normadas. En los clásicos bufetes jurídicos, una aplicación denominada Harvey agiliza el análisis de precedentes legales y la elaboración de acuerdos con una exactitud sorprendente. Implementada por despachos de prestigio como Allen & Overy y referentes de la asesoría como PwC, Harvey evidencia que hasta los ámbitos más reticentes están dispuestos a integrar la innovación si esta aporta beneficios evidentes y reales. 

Distante de relatos pesimistas, su triunfo transforma el vínculo entre el experto y la tecnología. Según indicaba un estudio dentro del ámbito legaltech, la herramienta “demostró que la IA no va a reemplazar a los abogados, sino a potenciar a los que la adopten”. Esta perspectiva de IA vertical, centrada en un área específica, está resultando ser uno de los caminos más rentables y trascendentales del actual sistema económico.

Perplexity AI, retando el predominio de Google.

El nexo común entre estas empresas radica en su aptitud para generar nuevos sectores o transformarlos íntegramente, frecuentemente mediante una perspectiva que va más allá de lo meramente comercial. Perplexity AI pone a prueba el dominio en búsquedas de Google al ofrecer contestaciones libres de anuncios y respaldadas por referencias comprobables, una prestación que, de acuerdo con los datos de la firma, “200.000 personas ya pagan 20 dólares al mes, un fuerte voto de confianza” hacia una red global más fidedigna. 

Mientras tanto, Character.AI se adentra en un territorio inédito de la vinculación social, brindando a muchísimas personas la posibilidad de dialogar por largos periodos con entidades de inteligencia artificial. Su gran popularidad en el sector juvenil indica una transformación cultural significativa, un modo distinto de diversión y acompañamiento que recién estamos comenzando a entender. Un experto en tecnología lo sintetizó de esta manera: “Si la primera ola de redes sociales conectó personas con personas, Character.AI está conectando personas con inteligencias artificiales”.

A través de expansiones vertiginosas, esquemas operativos sumamente eficaces y la transformación radical de sectores completos, emerge la identidad de una vanguardia digital reciente. Son corporaciones surgidas de la IA generativa que han integrado sus fundamentos de rapidez, magnitud y autogestión. Han evidenciado que resulta factible cimentar dominios internacionales en periodos más breves y utilizando menos medios que en el pasado. 

En estos momentos, la duda que recorre los espacios de Silicon Valley ya no se centra en la posibilidad de este avance, sino en su viabilidad futura. ¿Asistimos a un estallido de inventiva sin parangón o a la construcción de una economía en perpetua rapidez donde las directrices habituales han evolucionado para siempre?

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