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La otra cara del éxito de SpaceX: quién es realmente Gwynne Shotwell, la ingeniera tras Elon Musk con una carrera teñida de polémicas

Presidenta de SpaceX

La mujer que convirtió SpaceX de un rotundo fracaso en el único gran éxito en años de Elon Musk tiene una carrera teñida de polémicas que es imposible pasar por alto

Gwynne Shotwell, presidenta de SpaceX: “Estamos invirtiendo cientos de millones de dólares para seguir ampliando la fabricación de Starlink y conectar a más personas”

Gwynne Shotwell, presidenta de SpaceX.

Gwynne Shotwell, presidenta de SpaceX.

Diseño: Selu Manzano

Aunque la carrera espacial ya acabó, eso no significa que el interés por el espacio haya decaído. Hay mucho interés en las posibilidades que ofrece la exploración espacial, tanto en términos científicos como espaciales, y por eso es un campo donde se están dando algunos de los avances más discretos, pero más potentes de nuestro tiempo. Quizá no sea tan glamuroso y fácilmente vendible como la inteligencia artificial, pero los viajes espaciales pueden ser el futuro.

Esto demuestra el hecho de que una de las mujeres más poderosas e influyentes del mundo, según las revistas Time y Fortune esté dedicada en cuerpo y alma a este campo. Una persona que, además, es la ingeniera más poderosa del mundo, según Business Insider. Su nombre es Gwynne Shotwell.

Nacida en la pequeña ciudad de Evanston (Illinois, EEUU), como la mediana de tres hermanas de un cirujano y una artista, tuvo la clase de vida acomodada que le permitió centrarse en los estudios desde pequeña. Tras pasar su infancia y adolescencia en la pacífica ciudad de Lybertyville, se graduó del instituto local en 1982, destacando tanto en deportes como en estudios académicos.

U madre la llevó a una conferencia de la Sociedad de Mujeres Ingenieras en el Instituto de Tecnología de Illinois, donde decidió que aquel sería su camino

Pero a diferencia de muchas personas con un perfil similar al suyo, ella no se pasó toda su vida soñando con el espacio. Recuerda con cinco años ver con su familia la emisión de la misión del Apollo 11 y encontrar todo tremendamente aburrido: veía el espacio y la exploración espacial como algo sin sentido ni interés alguno para ella.

Esta perspectiva cambió durante su época de instituto. Fue entonces cuando su madre la llevó a una conferencia de la Sociedad de Mujeres Ingenieras en el Instituto de Tecnología de Illinois, donde decidió que aquel sería su camino. De ese modo, decidió solicitar plaza en la Universidad Northwestern, donde se graduaría en ingeniería mecánica y donde, años más tarde, conseguiría un máster en matemáticas aplicadas. Algo que hubiera sido imposible sin los esfuerzos de otras mujeres promoviendo el trabajo técnico entre su género. Una de las mayores labores de la Society of Women Engineers.

Gwynne Shotwell, actual presidenta de SpaceX.
Gwynne Shotwell, actual presidenta de SpaceX.

Unos inicios vibrantes

Cómo comenzó: no creando cohetes, sino asistiendo en su creación

Como si estuviera predestinada a trabajar en la industria aeronáutica, su primer trabajo pudo haber sido en IBM. Su entrevista de trabajo iba a ser el 28 de enero de 1986, la fecha del accidente del transbordador espacial Challenger. Esto la trastornó de tal manera que no le ofrecieron el puesto y acabó alejando su trayectoria del mundo de la informática y los microchips, que estaba en su máximo apogeo.

Donde sí encontró un trabajo fue en la industria automovilística. Entró a trabajar en la corporación Chrysler, durante su máster en ADE. Sin embargo, vio que no disfrutaba del proceso en absoluto, así que decidió abandonarlo y volver a Northwestern para acabar su máster en matemáticas aplicadas. Gracias a aquello, en 1988, comenzó a trabajar en The Aerospace Corporation.

Operativa desde 1960, The Aerospace Corporation es una compañía sin ánimo de lucro financiada por fondos federales del gobierno de EEUU que consiste en ofrecer guía y aviso técnico para toda clase de aspectos en misiones espaciales para organizaciones civiles, comerciales y militares. Trabajando de cerca con la United States Space Force, la National Reconnaissance Office y la NASA, su trabajo es imprescindible para cualquier clase de progreso en el mundo de las misiones espaciales, al servir como pieza clave de conocimiento compartido por parte de todo EEUU.

Como parte del comité ejecutivo de Microcosm, pudo conocer la parte puramente empresarial del negocio, lo que contribuyó a su salto de vuelta a las grandes ligas

En 1998 dejaría The Aerospace Corporation para convertirse en la directora de la división de sistemas espaciales de Microcosm Inc, una empresa de cohetes pequeños de El Segundo. Como parte del comité ejecutivo, aquí pudo conocer la parte puramente empresarial del negocio, lo que contribuyó a su salto de vuelta a las grandes ligas. ¿Por qué haría este movimiento? En sus propias palabras, porque “la clave es unirte a una industria por la que tengas pasión (…). Dejé Aerospace porque quería construir y hacer posible una aeronave”.

La llegada de SpaceX y Elon Musk

Un encuentro fortuito

En algún momento de 2002, uno de sus colegas, Hans Koenigsmann, deja la empresa para unirse a un nuevo proyecto fundado por un multimillonario sudafricano: Elon Musk. Koenigsmann presenta Musk a Shotwell y, en esa reunión, esta le convence de que debería contratar a alguien para trabajar en la rama de negocios a tiempo completo. A pesar de que Shotwell no pensaba unirse a la empresa, ya que estaba recién fundada y tenía un buen trabajo en Microcosm, se uniría al cabo de dos semanas, en septiembre del mismo año.

Su trabajo en SpaceX, durante años, tuvo menos que ver con la ingeniería que con los negocios. Como logró convencer a Musk, su papel era de ser la persona que conseguía convencer a otras personas en invertir en la empresa y saber qué productos desarrollar y a quién vendérselos. Un trabajo que supo hacer bien.

Gwynne Shotwell, el general John W. Raymond y Elon Musk.
Gwynne Shotwell, el general John W. Raymond y Elon Musk.

Gracias a su trabajo hasta entonces, pero particularmente a su negociación para conseguir el primer contrato de Servicios Comerciales de Abastecimiento de la NASA —esencialmente, entrega de carga y suministros a la Estación Espacial Internacional—, fue ascendida al papel de presidenta de la compañía en 2008. Una posición en la cual empezó a hacer mayores esfuerzos por asegurar que SpaceX no fuera solo viable económicamente, sino que además fuera una potencia indiscutible dentro de los servicios espaciales.

Haber sido capaz de hacer despegar el Falcon 1 fue la verdadera razón de que la NASA decidiera respaldarlos

También cabe recalcar que la situación económica de SpaceX hasta este momento era muy precaria y el motivo por el que consiguieron cambiarla no fue necesariamente el contrato de la NASA. Ese mismo año, SpaceX consiguió poner en órbita su primer cohete sin que estallara o fallara, después de cinco intentos fracasados.

De hecho, haber sido capaz de hacer despegar el Falcon 1, ese primer cohete que tantos quebraderos de cabeza les dieron, fue la verdadera razón de que la NASA decidiera respaldarlos. O que SpaceX no fracasara en general. Porque si bien en SpaceX querían hacer un vehículo intermedio, el Falcon 5, en la NASA querían un vehículo reutilizable pesado, así que se decidieron por materializar el Falcon 9.

El estallido comercial y las polémicas

Todos los problemas que ha habido entre bambalinas

La empresa viviría de sus contratos con la NASA durante más de una década. Los mercados privados no valoraban mal la empresa, pero tampoco la aplaudían. Y los esfuerzos de Shotwell no parecían cambiar eso. Solo cambió alrededor de 2013, cuando en SpaceX empezaron a aceptar misiones comerciales para individuos privados. Así lo anunció Elon Musk: 

Romper el monopolio que tenía hasta entonces la United Launch Alliance le dio una ventaja competitiva que le permitió hacerse ver como pionero. Esto, sumado a que Elon Musk tenía los contactos con otros multimillonarios para permitirse hacer populares estos viajes, hizo crecer rápidamente esta clase de viajes extravagantes al espacio como una alternativa para los ricos que querían hacer una actividad exclusiva. Algo en lo que Shotwell no tuvo nada que ver, pero disparó los valores de la empresa.

SpaceX consiguió mil millones de dólares en enero de 2015 gracias a Google y Fidelity Investments, a cambio del 8.33% de la empresa. Empresa que pasó de ser valorada de unos 100 millones de dólares a 1.200 millones en apenas cinco años.

Lanzamiento de un cohete de SpaceX.
Lanzamiento de un cohete de SpaceX.SpaceX

Desde entonces, la empresa no ha parado de crecer, aunque no sin problemas. Han tenido sonoros fracasos, algunos aciertos notables, aunque nada que les haga romper la barrera de la carrera espacial en su favor. Pero creciendo cada año en número de empleados y beneficios, es la única empresa de Elon Musk que, a día de hoy, parece funcionar sin problemas. Algo que sólo se puede achacar a una gestión eficiente, que recae sobre las manos de Shotwell.

En SpaceX se cultiva el burnout y se empuja a la gente a trabajar en exceso 

Eso no quita para que Shotwell esté lejos de ser una persona inocente. Cuando Elon Musk acosó sexualmente a una azafata en un vuelo de SpaceX en un vuelo en un jet privado en 2016 y una serie de empleados criticaron este comportamiento con una carta abierta, Shotwell fue rápida y contundente. Despidió a todos los empleados que firmaron la carta abierta y afirmó que algunos de ellos la habían firmado obligados, sin demostrar ninguna prueba de ello.

Además, trabajar bajo sus órdenes no parece que sea mejor que hacerlo bajo las del propio Musk. Describiendo el trabajo en SpaceX como una cultura laboral en la que se cultiva el burnout y en la que se empuja a la gente a trabajar en exceso, el trabajo durante los fines de semana, la limitación de vacaciones y las horas extras, pagadas o no, parecen una norma en la empresa. Algo que va contra su propia idea de que “SpaceX es una organización horizontal. Cualquiera puede hablar con cualquiera y la mejor idea gana, incluso si viene de un becario”.

La mala prensa de SpaceX

Eso ni siquiera es lo peor. Reuters, en 2023, documentó que trabajar en SpaceX, además, es inseguro para la salud física de las personas. Según pudieron comprobar, había al menos 600 accidentes laborales sin reportar que incluían, pero no se limitaban a, “extremidades aplastadas, amputaciones, electrocuciones, heridas en cabeza y ojos, y una muerte”.

Todo esto hace pensar que, incluso si sabe gestionar la empresa en términos económicos, Shotwell no parece la persona más adecuada para gestionar la empresa. O no más que el propio Musk, considerando lo que ha hecho de la empresa, o lo que permite en ella.

A pesar de los numerosos premios que recibió hasta 2020, Shotwell está cortada con la misma tela que Musk. Sus logros a la hora de hacer grande a SpaceX son innegables, pero también lo son las cosas que ha hecho en nombre de los mismos. No cabe duda que ir a las conferencias de la Society of Women Engineers le ayudó a seguir su camino, y que es inspirador que las mujeres apoyen a otras mujeres a romper el techo de cristal, pero parece que Shotwell no aprendió todas las otras valiosas lecciones que podría haber aprendido en el proceso. 

Álvaro Arbonés

Álvaro Arbonés

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Periodista y escritor. Cultura, videojuegos, política y filosofía es lo mío, pero seguro que me lees hablando de alguna cosa más.

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