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El Apocalipsis pudo haber ocurrido en 1983, no obstante, un técnico soviético nos salvó a todos: “Simplemente, hice mi trabajo”

Guerra nuclear

Durante el periodo de mayor fricción de la Guerra Fría, una avería en el dispositivo de vigilancia nuclear soviético señaló falsamente el disparo de proyectiles estadounidenses, situando bajo la responsabilidad de un solo oficial la decisión de iniciar (o detener) un contraataque atómico.

El remanente de supernova más reciente de la Vía Láctea motiva a los investigadores a reconsiderar la información disponible sobre el origen de los componentes químicos en el interior de nuestra galaxia.

Stanislav Petrov, ingeniero ruso.

Stanislav Petrov, ingeniero ruso.

Wikimedia Commons

Durante las primeras horas del 26 de septiembre de 1983, en el momento más crítico de la Guerra Fría, la especie humana se encontró al borde de un conflicto atómico de dimensiones desconocidas debido a un fallo en los sistemas computacionales. No obstante, el técnico soviético Stanislav Petrov evitó la catástrofe global mediante una determinación simple: desconfiar de la máquina.

Aparte de su labor como ingeniero, Petrov ostentaba el rango de teniente coronel en las Fuerzas de Defensa Aérea de la Unión Soviética. Durante esa jornada nocturna, cumplía su turno en la instalación confidencial de aviso previo de Serpukhov-15, encargada de identificar eventuales disparos de proyectiles atómicos provenientes de Estados Unidos a través de una red satelital automatizada.

Pasada la medianoche, los dispositivos iniciaron la difusión de alarmas ante la posibilidad de un Apocalipsis inminente. Conforme al aparato, se había efectuado el lanzamiento de un misil balístico intercontinental desde suelo estadounidense. Al cabo de unos instantes, la señal aumentó. Tal como señalaba el aviso, cinco proyectiles en conjunto se desplazaban hacia la Unión Soviética.

Las instrucciones que Petrov tenía que acatar eran precisas. El técnico tenía la obligación de avisar al instante a sus mandos con el fin de activar el proceso de réplica atómica. El mecanismo se concibió con el propósito de limitar lo más posible la participación de las personas. En otras palabras, si el dispositivo identificaba una agresión, dicha ofensiva se consideraba verídica y requería una contestación inmediata.

Stanislav Petrov, ingeniero ruso.
Stanislav Petrov, ingeniero ruso.Getty

No obstante, a Petrov no le convenció para nada esa alerta. El técnico era consciente de que la tecnología era reciente y que todavía no se había testado en situaciones verídicas. Asimismo, comprendía un factor que ningún equipo podía analizar: que una ofensiva atómica real no se iniciaría únicamente con cinco proyectiles. Las tácticas bélicas de aquel periodo contemplaban una descarga a gran escala, orientada a anular el poder de reacción del oponente. Y aquel suceso distaba mucho de lo que se aguardaba.

“Si hubiera sido un ataque real, no habría sido con cinco misiles”, comentó el técnico en charlas posteriores. Y estaba en lo cierto. Petrov optó por catalogar la alerta como errónea sin sucumbir al temor. De este modo, aguardó a que los radares de tierra, ajenos al mecanismo satelital, confirmaran los datos. En efecto, no hallaron rastro alguno. La computadora falló debido a un motivo trivial: el destello solar sobre nubes de gran altura se confundió con un ataque atómico.

Este suceso se mantuvo bajo secreto oficial por décadas, dado el desprestigio que implicaría para la URSS una situación semejante. Por otro lado, Petrov evitó darle difusión o permitir que el tema escalara. Cualquier admisión de los hechos habría implicado perder la Guerra Fría. 

No obstante, al revelarse el relato varios decenios más tarde, Petrov desestimó toda imagen heroica. En un reportaje sintetizó lo sucedido de esta manera: “La gente piensa que tomé una decisión heroica, pero no fue así. Simplemente, hice mi trabajo”.

El ingeniero falleció en 2017 y, si bien hoy en día apenas se le rememore, sostuvo el porvenir del mundo entero en su poder y adoptó la resolución acertada. La cual, en dicha ocasión, consistió en desoír a la máquina.

Perfil creativo y tecnológico. Redacto sobre IA y cultura digital. Inicié una productora y una Proptech. Dialoguemos sobre el porvenir.