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“Cuando veo a mi hijo con la Nintendo Switch en la mano, yo respiro”: Una relación sana entre niños y videojuegos es posible con los nuevos controles parentales

Videojuegos y niños

Controlar el tiempo que los menores pasan jugando y protegerles de los riesgos asociados a los videojuegos online es uno de los mayores retos a los que se enfrentan los padres actuales; las herramientas de control parental pueden ayudar con esta batalla

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Nintendo cuida a su público familiar, perfeccionando sus controles parentales.

Nintendo cuida a su público familiar, perfeccionando sus controles parentales.

El tiempo que los pequeños de la casa pasan jugando a videojuegos se ha convertido, cada vez más, en una preocupación para los padres. Si los niños están “enganchados”, inevitablemente, pierden tiempo e interés en otras actividades importantes: el estudio, el deporte, la socialización o incluso el descanso.

Además, existe el riesgo de que accedan a contenidos que no son apropiados para su edad. En especial, juegos excesivamente violentos, con opciones online que les emparejen con adultos o tengan chats libres, en los que exista riesgo de que compartan información personal. Las microtransacciones —compras de contenido digital para títulos como Roblox o Fortnite, generalmente en forma de pequeños pagos o suscripciones mensuales— también pueden dar algún que otro susto si el menor utiliza la tarjeta de crédito de los padres para conseguir objetos dentro del videojuego. Sin ir más lejos, esta misma semana, los Países Bajos han multado con 1,1 millones a Fortnite (Epic Games) por manipular a menores para que gasten dinero dentro del juego.

Aunque algunos padres no saben que existen, o no tienen claro cómo configurarlos, las herramientas de control parental son funcionalidades muy útiles que cada vez más plataformas y videoconsolas implementan para ayudar a proteger a los niños en su uso de este tipo de aplicaciones. Permiten evitar el acceso a contenidos inapropiados, ajustar el tiempo de juego máximo al día, impedir la comunicación con jugadores desconocidos o manejar las listas de amigos del menor para minimizar los riesgos.

Donde más fácil será encontrar este tipo de opciones es en las plataformas pensadas especialmente para los menores. Videoconsolas como PlayStation permiten filtrar la clasificación por edades de los juegos a los que puede acceder el perfil del niño, o si puede comunicarse con otros jugadores o no. Aunque son las plataformas con un enfoque más familiar, como, por ejemplo, la consola Nintendo Switch, donde se encontrarán la mayor cantidad de opciones.

Los controles parentales de la Nintendo Switch, en constante evolución

En concreto esta última empresa ha prestado especial atención, en los últimos años, a mejorar sus opciones para facilitar a los padres controlar el tiempo de juego de sus hijos. Con el lanzamiento de su última consola, la Nintendo Switch 2, también se han mejorado las opciones de seguridad para los menores, centralizadas en una misma aplicación para dispositivos móviles que los padres pueden instalar y manejar en cualquier momento.

La app permite, entre otras cosas, establecer un tiempo máximo de sesión o una hora límite a la que el niño no podrá acceder a los juegos; controla, también, con quién pueden chatear y les permite revisar estas conversaciones en cualquier momento para asegurarse de que no hay riesgos. Se pueden establecer tanto límites de gasto mensuales como títulos y contenidos restringidos para ellos.

Para Valeria Aragón, madre y educadora, la diferencia está en la variedad de opciones que ofrece esta consola, que es muy superior a la de otras plataformas: “cuando veo a mi hijo con la Nintendo Switch en la mano, yo respiro. Con una tablet en entornos abiertos, tipo Roblox, no respiro: se me enciende el radar. Y esto no va de demonizar pantallas; va de entender el contexto. No es lo mismo un ecosistema con “barandillas” que una puerta abierta al mundo, con todo lo que contiene el mundo”.

Cuando veo a mi hijo con la Nintendo Switch en la mano, yo respiro. Con una tablet en entornos abiertos, tipo Roblox, no respiro: se me enciende el radar

Valeria Aragón

Madre y educadora

“Nintendo, por cómo está diseñado el dispositivo, me da una base de seguridad que en un móvil es mucho más difícil de sostener: puedo poner límites de tiempo, bloquear compras, ajustar contenidos y, en Switch 2, hasta decidir cuánto entra la cámara si se usa vídeo. Para un padre no es lo mismo que se vea solo la cara del niño que medio salón de tu casa”, añade.

El ritual de cierre

Incluso con estas opciones, habrá muchas ocasiones en las que la hora de dejar la consola atrás para centrarse en otras actividades cueste a los niños. Aragón nos explica que, como los videojuegos están diseñados para capturar la atención de manera muy agresiva, es natural que a los niños les cueste parar de jugar, pero que los padres tienen que tomar un papel activo en ayudarles a regularse. “La clave es el ritual de cierre. Si al niño le arrancas el juego de golpe, pasa de cero a cien. Funciona mucho mejor acordar de antemano cómo se termina: avisos previos, cerrar al acabar una pantalla o una partida y una transición clara a otra cosa. A veces algo tan simple como apagar y, mientras va a la ducha o pone la mesa, que te cuente lo mejor de la partida, baja revoluciones y mantiene el vínculo”.

Los mejores controles parentales están los tiene Nintendo.
Los mejores controles parentales están los tiene Nintendo.Getty Images

Incluso si los controles parentales facilitan mucho la tarea de introducir los videojuegos de manera responsable en el ámbito familiar, las empresas y las desarrolladoras todavía tienen margen de mejora. Laura Cuesta Cano, experta en educación digital para familias, explica que el factor menos trabajado es la difusión y divulgación para las familias. “Muchas veces los controles existen, pero no se utilizan porque los padres no saben configurarlos. Por eso es fundamental que estas herramientas vayan acompañadas de información clara, accesible y pedagógica, y que las familias entiendan que el objetivo no es vigilar, sino educar progresivamente en el uso responsable de la tecnología”.

Muchas veces los controles existen, pero no se utilizan porque los padres no saben configurarlos

Laura Cuesta Cano

Experta en educación digital para familias

En cualquier caso, ninguna herramienta de protección puede reemplazar al acompañamiento de los padres al menor en su relación con la tecnología. Es importante “jugar con ellos de vez en cuando, observar cómo reaccionan ante la frustración, y estar atentos a posibles señales de alarma como cambios bruscos de comportamiento, aislamiento o pérdida de interés por otras actividades”. Así, los menores serán capaces de entender que “lo digital no sustituye a lo analógico: tan valioso es construir un mundo en Minecraft como hacerlo con piezas de Lego, pero uno no puede sustituir por completo al otro”.

Periodista graduada en la Universidad de Zaragoza y especializada en videojuegos, tecnología retro, y tener demasiadas plumas estilográficas. También me podéis ver en Eurogamer.

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