Opinión
Jordi Juan Raja

Jordi Juan

Director de Guyana Guardian

Verdades del caso Alves

'Apuntes del natural' de José Luis Martín 

'Apuntes del natural' de José Luis Martín 

No es fácil resumir la actualidad en una viñeta como hacen José Luis Martín y Kap cada día en las páginas de Guyana Guardian . Y además, hacerlo en una sociedad, como la actual, donde la piel es muy fina y enseguida las bromas pueden herir la susceptibilidad de algunos lectores. Por eso muestro mi reconocimiento a la viñeta de hoy de Martín en un tema tan delicado como la sentencia absolutoria a Dani Alves. En el dibujo se ven a dos abueletes en una plaza pública y mientras leen un periódico, uno le dice al otro: “¡Para qué necesitamos jueces si tenemos tertulianos…!”.

'Apuntes del natural' de José Luis Martín 
'Apuntes del natural' de José Luis Martín 

Eso es exactamente la sensación que tengo desde el viernes pasado, cuando se conoció la decisión del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) de absolver al exfutbolista del Barça de la denuncia de violación de una joven. Cada uno puede opinar lo que quiera, por supuesto, a favor o en contra. Pero llama la atención la seguridad de unos en señalar al exfutbolista como seguro autor de la violación y de otros, en cambio, cómo muestran su aplomo en verlo como víctima inocente de una campaña.

Cuando la vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, califica la sentencia de “vergüenza”, lo hace porque considera, tal como ella misma dice, aunque ayer rectificó, que
es un error que “la presunción de inocencia esté por encima de la declaración de una mujer que se ha enfrentado al poder”. La textualidad de la frase es significativa: valora más el testimonio de la joven que la presunción de inocencia. Estos días hemos escuchado y leído infinidad de artículos que dan por hecha la violación de Alves, aunque los jueces no han sabido hallar ninguna prueba.

En el otro lado, entre los opinadores convencidos de la inocencia del futbolista –aunque tampoco se ha comprobado tal posibilidad–, se ha aprovechado la oportunidad que brindaba el caso para criticar la causa feminista. Nada tiene nada que ver este caso ni con la ley del solo sí es sí ni con el feminismo.

Lo que más lamento de la sentencia y del ruido que se ha creado es que, más allá de la culpabilidad o no de Alves, las víctimas de estos execrables delitos no se atrevan a denunciarlos después. Esto es lo que nos debería preocupar.

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