
Agarrados a la cola del tigre
FUTUROS IMPERFECTOS
Isabel Coixet explica en el libro No te va a querer todo el mundo que una amiga le regaló un compendio de proverbios japoneses y en un par de ellos le invadió la duda. Uno dice: “Si vences a un enemigo, será siempre tu enemigo; si lo convences, será tu amigo”. La cineasta piensa que los enemigos nunca quieren ser convencidos y que tampoco ella tiene interés en ser amiga de los enemigos, pues a lo que aspira es a que la dejen en paz. Y el segundo reza: “No intentes escapar de la inundación agarrándote a la cola de un tigre”. Y medita: la sabiduría japonesa tiene razón, no hay mucha diferencia entre morir ahogado o devorado por un tigre.

El mundo de ayer, como escribió Stefan Zweig, nos enseñó cosas que no hemos acabado de aprender en el presente. No reconocemos a quienes fueron nuestros aliados y resulta inútil tratarlos de convencer. Desconocen lo que es la empatía y aborrecen la diplomacia. Se impone el miedo, la amenaza, el odio. En las relaciones internacionales y en las personales. Eso un día cambiará, pero se nos hará larga la espera. Algunos quieren escapar de la situación, agarrándose a la cola del tigre pero, cuando el felino deje de correr, los devorará.
Serrat hace un canto a la tolerancia, que es un término que nadie usa en las redes sociales
Pensaba en todo ello mientras escuchaba las palabras de Joan Manuel Serrat al recibir la medalla de oro de la Generalitat, que fue un canto al humanismo, la democracia, la justicia y la libertad: “Solo con un sistema que refuerce la tolerancia y la capacidad de convivir encontraremos un camino que nos conduzca al futuro.” La tolerancia es una de las palabras menos usadas en el 2025. Es como si la mayoría de dirigentes la hubiera borrado de sus discursos, como si molestara por su fragilidad, como si fuera un término que hubiera perdido su significado. Hay pocas entradas recientes en Google y entre las primeras hay una titulada “la tolerancia tiene límites”. ¿Límites?
Volviendo a los proverbios de Coixet, hay otro que afirma que “es de idiotas buscar peces en un árbol”. La directora asegura que a veces los hay, y si no, buscarlos permite descubrir otras cosas, otras respuestas. Así que no es cierto que los árboles no nos dejen ver el bosque. El bosque está tan espeso que hay que reconocer los árboles, uno a uno. Que es el principio del respeto y la tolerancia.
