
Un cuento de Navidad
FUTUROS IMPERFECTOS
Einstein decía que no podía creer en un Dios que juega a los dados con el mundo, pero lo cierto es que a veces a sus dados sale el doble seis y nos devuelve la fe en la providencia, aunque sea solo por un momento. Es aquello que escribió Monterroso en uno de sus cuentos, donde aseguraba que la fe movía montañas en el pasado y estas cambiaban a menudo de sitio, pero, como el hombre abandonó la fe, estas permanecen en su sitio. Así que, cuando en una carretera se produce un derrumbe, es porque alguien ha tenido un ligero atisbo de fe.

La lotería de Navidad de este año da para un cuento de Navidad. Es como si le hubiera tocado el gordo a George Bailey (James Stewart) en Qué bello es vivir para solucionar sus angustias económicas que le abocan al suicidio. El primer premio tocó en La Bañeza, la zona cero de los incendios forestales de este verano que llevaron al límite a muchas familias. Unos incendios atroces que se cobraron vidas y patrimonios.
El gordo de la lotería cae en La Bañeza, la zona cero de los incendios del verano
Y, como las desgracias nunca vienen solas, este año cerró la Azucarera, la industria más potente de la comarca, lo que ha afectado también a sus agricultores que viven de la siembra de la remolacha. Para unos el premio será cuestión de suerte; para otros, una decisión de la providencia. Lo cierto es que la administración número 1 de esta localidad de 10.000 habitantes repartió entre sus vecinos 468 millones de euros. Una parte importante de los cuales se distribuyeron en boletos adquiridos a través de los socios del club de fútbol, lo que ha permitido un reparto amplio del premio.
William Shakespeare escribió que no debemos confiar en quien ha perdido la fe. La fe es algo que no todo el mundo tiene, pero que, como san Pablo, uno puede descubrir al caer del caballo. Nos toca vivir unos tiempos en que es más fácil creer en Dios que en los hombres. Nietzsche le negó a Shakespeare la mayor. Para él, tener fe significa no querer saber la verdad. El problema es que la verdad ha perdido valor en este mundo sin cabeza en el que nos hemos instalado. En cualquier caso, el gordo de este año es el mejor anuncio no solo para Loterías, sino para quien cree en los cuentos de Navidad. O en Frank Capra.
