En el patio del colegio se han formado dos equipos: Bateadores Patriotas y Futbolistas Cosmopolitas. El primero está capitaneado por quien se apellida Grande, siempre con su bate al hombro. El segundo lo lidera Sabio, que se pasea con el balón bajo el brazo. Grande es más fuerte y amedrenta a Sabio acusándole de débil. “Déjate de este deporte con tantas reglas que os debilitan. Necesitáis, por vuestro bien, cambiar a algo más duro. Tenéis que hacer lo correcto: comprad bates, comprádmelos solo a mí y usadlos solo cuando yo lo diga. ¡Es lo correcto!”, les dice muy seguro de sí. “Si no…”, y les muestra su abrillantado bate.
Sabio y su equipo bajan la cabeza y piensan qué deben de hacer. ¿Dejar ese bello juego de reglas, sin necesidad de fuerza en los brazos, que es el fútbol? ¿Cambiar a darle uno fuerte con el bate y otros correr tanto como puedan? Parecen grandullones jugando como niños. Pero el equipo de Sabio está dividido entre los que tienen miedo, y quieren estar bajo el protectorado de Grande, y los más leales a Sabio, quienes creen y defienden el fútbol, pero no saben defenderlo bien, ni hacia fuera ni hacia dentro. Pues entre ellos también están divididos. No hay verdadera unión. ¿Por qué, si son del equipo de Sabio? ¿Será por miedo?, ¿por interés de alguna ventaja con los bateadores? ¿O será porque, aunque sean de Sabio, ya no son tan sabios y tenga razón Grande, que los menosprecia? Este es el problema del equipo cosmopolita frente al equipo patriota.
A mí no me gusta el béisbol, ni entiendo de fútbol –Marta, sí, esto último–, pero esta vez el asunto deportivo está que arde, y debo opinar. Me cuesta, porque la política es la etapa de subdesarrollo de la ética. No creo casi nada en ella. Siempre es lo mismo. Y la guerra, o la rapacería sin reglas, son la política que no sabe jugar a fútbol, que ha desviado su camino en lugar de crecer hacia la ética. Ha tomado la vía del brazo con bate. Como el equipo de Grande. ¿De qué servirá, a uno y otro equipo del colegio, estudiar leyes o ciencia política? ¿Cuándo se dará cuenta el equipo de Sabio de que no tiene nada que aprender de las escuelas del otro equipo?
Ya no tiene prestigio estudiar en ellas y además son muy caras, un timo. Es verdad que ahora se va a necesitar la fuerza, pero cada equipo con la suya. Aunque solo el de Sabio sabe: sabe que ha acabado necesitando la fuerza porque no ha sabido jugar bien sus propias reglas. Por lo menos, que no se olvide de volver a intentarlo. Batear no es su deporte.
