
Operación Maduro en Nuuk
Groenlandia es algo más que “un trozo de hielo” como lo ha definido Donald Trump. Los expertos calculan que en su subsuelo existen aproximadamente entre un 15% y un 20% de las tierras raras no explotadas del planeta, y contiene grandes reservas de petróleo y gas. El Servicio Geológico de Estados Unidos cifra el potencial en 17.000 millones de barriles de crudo y 148 billones de pies cúbicos de gas. Si quieren saber más sobre el potencial de Groenlandia, no se pierdan el ejercicio de narrativa visual que hoy tenemos a su disposición en nuestra web.

Por si esto fuera poco, Rusia ha concentrado en su área ártica buena parte de su fuerza de ataque no convencional con misiles de corto alcance que pueden alcanzar fácilmente territorio de los Estados Unidos. Si a todo ello se le suma que el deshielo facilita la posibilidad de tener en el Ártico nuevos atajos marítimos como alternativa a las rutas de Suez o Panamá, la conclusión es lógica: no estamos ante un mero capricho de Trump. Empresarios como Bill Gates, Jeff Bezos o Sam Altman han invertido miles de euros en la empresa KoBold Metals, que utiliza la IA para descubrir minerales críticos en zonas como, por ejemplo, Groenlandia.
En estas circunstancias, no sería de extrañar que Trump repitiera en la isla ártica la misma estrategia que utilizó en Venezuela. Primero amenaza con quedarse con la soberanía del país y desde esta posición de fuerza negocia una salida donde priman los intereses económicos. En Venezuela, después de orquestar una operación relámpago para apresar a Nicolás Maduro, ha acabado pactando con el chavismo y no parece que tenga ningún interés en derrocar al régimen. Eso sí, siempre y cuando le garanticen que el petróleo pasará a estar controlado por empresas norteamericanas. En Groenlandia puede acabar aceptando una fórmula de cosoberanía donde la OTAN ejercería un papel clave, pero sacando tajada de la riqueza mineral y geológica de la isla y aumentando la presencia militar. En el fondo se trataría de repetir la operación Maduro de Caracas en Nuuk, la capital groenlandesa. Trump será siempre un hombre de negocios. Ni más ni menos.
