Opinión
Màrius Carol Pañella

Màrius Carol

Consejero editorial

Pedir cabezas de dos en dos

FUTUROS IMPERFECTOS

España posiblemente represente el lugar donde la oposición reclama más habitualmente la dimisión de un representante público, pero con seguridad constituye también el estado donde menos triunfan las demandas enfurecidas de quienes no forman parte del Gobierno. Resulta coherente: solicitar la salida de un ministro o de un conseller erosiona al competidor, pero a la vez le otorga protección ante sus rivales. Dicha interacción no favorece el prestigio de la esfera política, sino que únicamente alcanza a fraccionarla.

 
 Daniel Ramo / EFE

Las colisiones ferroviarias ocurridas en Adamuz (Córdoba) y en Gelida (Barcelona) han provocado que el PP solicite el cese del titular de Transportes, Óscar Puente, al tiempo que Pedro Sánchez ha respaldado su labor frente a la problemática de los trenes. Resulta llamativo que, después del drama experimentado por la colisión del Iryo y el Alvia, el máximo responsable de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, mantuviera una actitud intachable. Mostró cohesión junto al presidente del Gobierno durante una intervención compartida, donde centraron sus palabras en el apoyo a los afectados y en el esclarecimiento exhaustivo de los motivos del siniestro. No se percibió señal alguna de división. Por el contrario, Santiago Abascal, de Vox, se apresuró a reclamar rendición de cuentas y manifestó sus dudas respecto al Gobierno.

La dinámica de exigir renuncias de inmediato no favorece el incremento de la confianza política.

Los mandos de Génova evitaron comentar el proceder de Moreno, hasta que Miguel Tellado demandó la renuncia al instante de Sánchez y Puente, después de ver una pieza de prensa de escasa fiabilidad sobre el motivo del choque, previo al análisis de los expertos. Alberto Núñez Feijóo e Isabel Díaz Ayuso actuaron de igual modo con un estilo alarmista.

En Catalunya, Oriol Junqueras ha experimentado un súbito brote de radicalismo metropolitano que le ha impulsado a exigir que el ministro Puente y la consellera Sílvia Paneque renuncien tras el siniestro de Gelida. ¿Incluso Paneque? Lo afirma alguien que ejerció como vicepresidente del Govern y no logró transformar el estado de Rodalies. Seguramente sea una estrategia para contrarrestar la narrativa de Puigdemont, quien se muestra bastante alterado últimamente. Quizás Enric Juliana acierte al comentar que la fatídica semana ferroviaria está encendiendo de nuevo los rescoldos del procés. Al final, todos terminaremos descarrilando.