Opinión
Màrius Carol Pañella

Màrius Carol

Consejero editorial

Menos demagogia y superior eficacia.

FUTUROS IMPERFECTOS

Las obligaciones tributarias no constituyen un antojo, ni su disminución representa un sorteo afortunado. Aportamos al erario con el fin de obtener prestaciones de calidad como contrapartida. Y dentro de estas, la enseñanza se erige como un tema fundamental, logrando que la población se sienta satisfecha de las naciones donde reside. El Ministerio de Educación ha difundido recientemente los índices de deserción académica en España, los cuales han descendido del 31% al 12,8% durante las últimas dos décadas. Por lo tanto, las administraciones habrán gestionado correctamente ciertos aspectos en este tiempo, aunque no conviene celebrar de forma excesiva, ya que todavía nos situamos cerca de cuatro puntos por detrás de las sugerencias de Europa. No obstante, España avanza de manera satisfactoria.

  
  Álex Zea / Europa Press

No obstante, se observan disparidades notables entre las regiones: Murcia presenta una tasa de abandono educativo del 20,6% frente al 3,6% del País Vasco. Catalunya se localiza ligeramente por arriba del promedio (13,8%). Los motivos de tal desigualdad son diversos: están vinculados a los fondos otorgados por el Estado, a las cifras de población inmigrante, a los niveles de precariedad y a la estructura productiva. Con todo, parece contradictorio que ciertos territorios con elevados índices de fracaso escolar opten por bajar tributos, en vez de incrementar la inversión en educación.

Resulta contradictorio que reduzcan la carga fiscal aquellas administraciones que presentan elevados índices de deserción educativa.

Regresando a Murcia, durante el pasado ejercicio la administración regional redujo el IRPF y las transmisiones patrimoniales, aplicando también bonificaciones a un tramo del impuesto de patrimonio. No resulta admisible emplear el populismo si esto deriva en una gestión menos eficiente. Para disminuir estos niveles de abandono educativo, los especialistas aconsejan incrementar la extensión y los montos de las becas, otorgar recursos financieros a las instituciones con estudiantes en riesgo de exclusión y fortalecer las estrategias de segunda oportunidad para recuperar a los jóvenes que no tienen empleo ni formación. Todo este esfuerzo implica un gasto que no se genera de forma espontánea.

Seleccionar el centro educativo de los descendientes representa una de las determinaciones más importantes para los núcleos familiares. Destinar recursos a la enseñanza constituye la inversión más beneficiosa para cualquier nación. Los índices de deserción en las aulas han mostrado una evolución positiva. Todavía nos falta mucho para alcanzar a Croacia, que apenas registra un 2% de fracaso. El literato William Butler Yeats plasmó que la formación no consiste en colmar un recipiente, sino en prender una llama. En otras palabras, no se trata de amontonar información, sino de fomentar el interés de los estudiantes.